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Déficit de profesores y educadores: un desafío que debemos atender en forma urgente Opinión

Déficit de profesores y educadores: un desafío que debemos atender en forma urgente

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Karen Trittini
Por : Karen Trittini Académica Facultad de Educación Universidad de Las Américas
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La Unión Europea ha recomendado a los países miembros abrir programas de prosecución de estudios, de dos años de duración, para personal relacionado con las áreas sociales y de salud como una posibilidad de reducir la falta de expertos en educación.


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Durante los últimos años, varios estudios han alertado sobre la proyección del déficit docente y de educadores y educadoras de párvulos en nuestro país, generando distintas iniciativas públicas y privadas que buscan incentivar y promover, por un lado, el ingreso a estudiar distintas carreras de Pedagogía, y por otro, evitar la deserción de estos profesionales en sus primeros años de ejercicio laboral.

En ese contexto, surgen varias reflexiones; ¿cuál es el valor de los docentes y educadores en nuestra sociedad?, ¿tienen el reconocimiento como agentes que modelan, acompañan y/o transforman vidas?, ¿cuáles son las condiciones laborales que llevan a un pedagogo a abandonar la profesión, luego de estar cinco años en formación? Son múltiples los análisis y reflexiones que surgen frente a un desafío de esta magnitud y que seguramente no pueden ser respondidos de manera simple, ni mucho menos unilateralmente, pero ¿cómo se puede aportar?

La Unión Europea ha recomendado a los países miembros abrir programas de prosecución de estudios, de dos años de duración, para personal relacionado con las áreas sociales y de salud como una posibilidad de reducir la falta de expertos en educación.

Por tanto, urge trabajar de forma cooperativa y colaborativa entre todas las instituciones posibles, generando alianzas estratégicas público-privadas con propósitos comunes que permitan trazar un camino permanente y continuo hacia la reconstrucción del valor social de los docentes y educadores y educadoras de párvulos, con el fin de movilizar y cautivar a las futuras generaciones en estudiar carreras de Pedagogía.

En ese sentido, desde cada metro cuadrado, podemos comenzar a valorar y agradecer a quienes educan a nuestros hijos, hijas, sobrinos, sobrinas, nietos u otros, ya que no sólo desarrollan tareas formales de aprendizajes, sino que inspiran, modelan, orientan, contienen, acogen, escuchan, aconsejan y quieren.

  • El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial ni postura de El Mostrador.

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