Sociedad
Créditos: El Mostrador.
“Después del 18 empiezo”: la razón psicológica detrás de postergar los cambios de hábitos
El llamado “efecto de nuevo comienzo” explica por qué fechas como Fiestas Patrias, Año Nuevo o los lunes pueden impulsar cambios de hábitos. Sin embargo, expertos advierten que la motivación inicial puede ser breve si no existe un plan realista y paulatino.
Comer más sano, comenzar a hacer ejercicio, ahorrar o dejar un mal hábito. Con la llegada de Fiestas Patrias, también se repite una frase conocida: “después del 18 empiezo”.
La psicología tiene una explicación para esta tendencia. El denominado fresh start effect, o “efecto de nuevo comienzo”, describe cómo ciertos hitos —como un cumpleaños, Año Nuevo, un lunes o el término de unas vacaciones— pueden generar una separación mental entre la etapa que termina y la que comienza. Esto puede aumentar temporalmente nuestra motivación para cumplir nuevas metas.
Un estudio publicado en Management Science encontró que las búsquedas relacionadas con dietas, las visitas al gimnasio y los compromisos con nuevas metas aumentaban después de este tipo de momentos. En uno de sus experimentos, realizado con 165 participantes, un 26% escogió el 20 de marzo para recibir un recordatorio de sus metas cuando la fecha fue presentada como “el primer día de primavera”. Cuando exactamente el mismo día fue descrito como “el tercer jueves de marzo”, solo un 7% optó por esa alternativa: una diferencia de 3,5 veces.
“Estas fechas generan la ilusión de que podemos realizar un cambio y marcar un antes y un después. El problema es que también pueden servir para postergar decisiones. El efecto de nuevo comienzo puede encender la motivación, pero esta puede ser intensa y muy breve, especialmente cuando partimos con expectativas poco realistas”, explica Viviana Tartakowsky, directora de la Escuela de Psicología de la Universidad Bernardo O’Higgins (UBO).
El riesgo de dejar todo para después
Ahí aparece la trampa del “después del 18”. Postergar una decisión puede generar una sensación momentánea de tranquilidad, al asumir que nuestro “yo futuro” tendrá más voluntad o disciplina para concretarla.
Sin embargo, si no existe un plan realista, ese nuevo comienzo puede terminar convirtiéndose simplemente en una nueva fecha para postergar.
La evidencia también muestra que desarrollar un hábito requiere tiempo. Una investigación de University College London que siguió durante 12 semanas a personas que intentaban incorporar nuevos comportamientos encontró que alcanzar un alto grado de automaticidad tomó, en promedio, 66 días. No obstante, hubo importantes diferencias individuales: el proceso tomó entre 18 y 254 días.
El estudio también mostró que omitir el comportamiento una vez no afectaba significativamente el proceso. En otras palabras, un tropiezo no significa que haya que abandonar el objetivo ni esperar hasta el próximo lunes para retomarlo.
Más que encontrar el momento perfecto
“Para que un cambio perdure debe existir un plan realista y paulatino, con metas factibles de cumplir, aunque sean pequeñas. Alcanzar una meta mínima genera motivación para avanzar hacia objetivos más difíciles. Más que esperar el momento perfecto, la clave está en entender qué podemos cambiar realmente y cómo sostenerlo en el tiempo”, concluye Tartakowsky.
Así, el “después del 18” puede funcionar como un punto de partida y entregar un impulso inicial. Pero la fecha, por sí sola, no determina que un cambio se mantenga: son las acciones posteriores y la capacidad de sostenerlas en el tiempo las que permiten convertir una intención en un hábito.