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«Don Juan» queda olvidado en tanto España, Italia y Francia buscan la ayuda de Badoo para conocer mujeres

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Iván Weissman Senno
Por : Iván Weissman Senno Editor El Mostrador Semanal
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Aunque la noticia podría hacer que las leyendas latinas Don Juan y Casanova se revolvieran en su tumba, millones de europeos del sur recurren a un ruso en busca de ayuda para encontrar pareja.

Badoo, un servicio online con sede en Londres fundado por el moscovita Andrey Andreev, ha conquistado el corazón de los españoles, los italianos y los franceses facilitándoles concertar una cita con las personas cercanas que buscan conocer a alguien. La compañía de siete años de antigüedad dice haber inscripto a unos 200 millones de personas en todo el mundo, 25 millones de las cuales son usuarios activos, lo que la convierte en el servicio de citas más grande, según ComScore.

“Yo no conocía a casi nadie aquí en Madrid y Badoo me ayudó a conocer gente nueva”, dijo Manuel Nogueira, un empleado tecnológico de 25 años que se mudó a la capital hace dos meses. “Decididamente es una excelente forma de enganchar chicas”.

Para el emprendedor serial Andreev, de 39 años, el desafío es competir con rivales de los Estados Unidos, como Tinder y OKCupid, y ampliar el servicio más allá de los bastiones del sur de Europa y América Latina.

La empresa es rentable desde 2009 y el año pasado las ventas crecieron aproximadamente un tercio a US$200 millones, según Andreev. La firma contrató a Goldman Sachs Group Inc. como asesor y no descarta una OPI, señaló Andreev en el loft de ladrillo rojo que es la sede central de la compañía en el moderno barrio londinense de Soho.

La aspiración de Badoo, explicó Andreev en una entrevista de septiembre, es convertirse en “una red social para conocer gente nueva” en lugar de encontrarse con las personas que uno ya conoce.

Parejas cercanas

Los abonados a Badoo se inscriben publicando una foto y datos personales básicos. La tecnología basada en la ubicación les permite conectarse a través del smartphone para encontrar usuarios y ver a cuántos metros están en ese momento. Las personas que están en el mismo club, centro vacacional o barrio pueden encontrarse de inmediato; las que están más lejos –por ejemplo, al otro lado de la ciudad o en otra ciudad– suelen hacer contacto online durante más tiempo antes de encontrarse.

A diferencia de servicios como Match.com, Badoo no cobra una tarifa mensual. A los usuarios, en cambio, se los invita a pagar 1 euro (US$1,36) para destacar su perfil en el sitio, lo que eleva sus probabilidades de hacerse notar. Como la ventaja dura sólo un minuto o dos –hasta que otros usuarios pagan para destacar sus propios perfiles–, algunos pagan hasta veinte realces por día, dice Badoo.

Una función llamada Encounters permite a los usuarios de Badoo revisar fotos y marcarlas en verde si les gusta lo que ven, en naranja si no están seguros y en rojo si no tienen interés. Cuando dos personas se marcan entre sí en verde, Badoo toma contacto con las dos y les sugiere iniciar un chat.

Para seguir creciendo, Andreev ha puesto los ojos en Asia, Gran Bretaña y Estados Unidos. Aunque Badoo tiene usuarios en más de 180 países, obtiene la mayor parte de sus ingresos en sólo tres –España, Italia y Francia-.

“La expansión no pasa por el dinero, pasa por atraer a un grupo significativo de personas”, señaló Andreev. “Una vez que uno conquista una masa crítica en algún lugar como Nueva York, pronto adquiere influencia en otras ciudades y estados”.

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