Brasil rechaza autorizar préstamo de Credit Suisse a gobiernos locales por riesgo rebaja de calificación
Brasil está rechazando préstamos bancarios para gobiernos locales por temor a que un aumento de la deuda paralice a las municipalidades, las que necesitaron un rescate federal hace 17 años.
Vivaldo Lopes Dias, subsecretario del Tesoro del estado de Mato Grosso, dijo que el gobierno federal se rehusó a autorizar un préstamo de US$1 millón de Credit Suisse Group AG por temor a que un debilitamiento del real haga disparar la deuda. Jozelia Nogueira, secretaria de Hacienda del estado de Paraná, ha demorado la aprobación de un préstamo de 1.100 millones de reales (US$471 millones) y pidió que los términos se reelaboren.
Tres meses después de haber dicho que dejaría que los bancos ofrecieran a los estados y municipalidades hasta US$25.000 millones en préstamos, el gobierno brasileño se muestra renuente a autorizar los créditos. Algunos de los préstamos, que refinanciarían deuda más costosa proveniente del rescate de 1997, podrían privar de ingresos al gobierno federal en momentos en que el creciente déficit del presupuesto de Brasil pone al país en riesgo de la primera rebaja de la calificación soberana en diez años.
“Existe el riesgo de que si el gobierno federal sigue respaldando estos nuevos préstamos, la situación fiscal de los estados se salga de control”, dijo Felipe Salto, economista en São Paulo de la empresa consultora Tendencias. “Hay una enorme presión para que el gobierno impida un mayor deterioro de la situación fiscal a fin de evitar una posible rebaja de la nota”.
Dilema de políticas
A los gobiernos locales se les cobra un interés de 6 por ciento a 9 por ciento más el índice de inflación IGP-DI, que fue de 5,49 por ciento en los 12 meses transcurridos hasta fin de noviembre.
Los préstamos originales de rescate en 1997 sumaron 127.000 millones de reales. Desde entonces, los estados y las ciudades pagaron 263.000 millones de reales en capital e intereses y aún deben 467.000 millones de reales, según la comisión de asuntos económicos del Senado.
Drew Benson, portavoz de Credit Suisse en Nueva York, declinó comentar. El Tesoro también dijo que no haría comentarios en una respuesta enviada por correo electrónico.
El gobierno dijo el 29 de noviembre que el superávit primario se había reducido a 1,44 por ciento del producto interno bruto en octubre, lo que aumentó el temor a que las finanzas brasileñas se estén deteriorando. El déficit del presupuesto se amplió a 3,4 por ciento en octubre, la mayor brecha en cuatro años, conforme los recortes fiscales y una economía en desaceleración erosionaban el ingreso.
Este año, Standard Poor’s y Moody’s Investors Service redujeron sus perspectivas de la nota crediticia brasileña. Un 39 por ciento de los analistas, inversores y operadores participantes en la encuesta Bloomberg Global del 21 de noviembre dijeron que era probable o seguro que el país recibiera una rebaja de su calificación, contra 10 por ciento que dijeron que el país sería capaz de evitarlo.
Otros estados no buscarán préstamos bancarios “porque el gobierno federal ya dio una fuerte señal de que no permitirá este tipo de reestructuración”, dijo Dias en una entrevista. “El secretario del Tesoro Nacional recomendó formalmente no aceptar el contrato”.
“Hay todavía un gusto amargo”, agregó. “El gobierno prefiere que los estados tomen préstamos en reales de bancos locales, en especial los grandes bancos estatales”.