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BRAGA

“Quien te quiere te aporrea”: la normalización de la violencia como una supuesta forma de amor y sus principales manifestaciones en la esfera psíquica de las mujeres

por 3 agosto, 2020

“Quien te quiere te aporrea”: la normalización de la violencia como una supuesta forma de amor y sus principales manifestaciones en la esfera psíquica de las mujeres
Son comunes las manifestaciones de violencia a mujeres, destacando las últimas semanas el caso de Antonia Barra y las polémicas que se han desatado a partir de la reacción de padres deudores de pensiones alimenticias, quienes han amenazado a las madres y se han negado a saldar tal deuda con sus hijos a través de un descuento en el retiro del 10% de sus ahorros previsionales. En este contexto, El Mostrador Braga conversó con la psicóloga Javiera Donoso, especialista en trauma, reparación y amor propio, sobre las manifestaciones de violencia psicológica en las mujeres y de qué forma la construcción cultural tiende a enmascarar conductas de abuso desde su raíz.
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Hemos observado el caso de Antonia Barra, que luego de ser violada por Martín Pradenas, además tuvo que cargar con la recriminación de su ex pololo Rodrigo Canario,  quien la atacó verbalmente y sin su consentimiento grabó la confesión de la joven, priorizando su machismo ante la escucha comprensiva a un testimonio de violencia. De esta forma, Rodrigo cerró el círculo dejando a Antonia desprovista de contención y herramientas emocionales para  gestionar su duelo. En otro orden, hemos sido también testigos de amenazas y malos tratos que muchas mujeres han recibido por parte de los padres de sus hijos que no han cumplido con su responsabilidad económica y presencial en la crianza de sus hijos.

¿Cómo la cultura enmascara y permite las manifestaciones de violencia al interior de las relaciones? ¿Cuáles son las actitudes que indican que se ha establecido violencia relacional? ¿Cómo se manifiestaen la esfera psíquica de la mujer? Para responder estas preguntas, El Mostrador Braga conversó con la psicóloga Javiera Donoso, especialista en trauma, reparación y amor propio.

“En nuestra cultura están esos dichos ‘Quien te quiere te aporrea’ o a las niñas cuando son chicas y un niño las molesta ‘no es que ese niño te pegó, te trató mal o te empujó porque tu le gustas’ por ende hay en nuestra cultura una tendencia peligrosa a normalizar la violencia, incluso como una forma de amor y también como una forma de resolver los conflictos que es validada”, dice Javiera Donoso para connotar la raíz cultural sobre la que se cimientan dinámicas disfuncionales que cotidianamente afectan a mujeres, en su mayoría.

Es así que relatos como: ‘tengo miedo de decir lo que pienso’, ‘tengo miedo o me siento incómoda con la idea de continuar viendo a mis amistades’,  ‘en realidad es celoso, pero es porque está súper interesado o me quiere, entonces por eso se preocupa con quién estoy’, ‘El quiere pasar mucho tiempo conmigo por eso se enoja cuando salgo con mis amigas’, revelan la construcción de una narrativa interna que justifica y silencia la violencia cuando ya se ha instalado en una relación.

De menos a más: algunas señales de alerta

“Es importante tener claro que la violencia, si bien tendemos a pensarla como el golpe o el insulto - en sus formas más duras o más evidentes-  también existen otras formas, donde ya es parte de la dinámica de la relación, que comenzó con formas mucho más indirectas o discretas y  que se va dando una escalda y un aumento en la intensidad, gravedad y frecuencia los episodios”, examina Javiera Donoso para contextualizar que las pautas relacionales de abuso presentarían una línea temporal de menos a más y es generalmente cuando las víctimas se encuentran muy afectadas que su entorno logra notarlo.

Pero existen alertas -que de ser vistas- podrían significar una valiosa oportunidad para retirarse de la dinámica, en esta sentido la psicóloga alerta “cuando te empieces a sentir incómoda o en exceso controlada o restringida en la relación, por miedo a que él pueda reaccionar mal o pueda haber una amenaza a la continuidad de la relación, ahí yo creo que es el momento de poner límites”, señala y agrega “esas también son formas de violencia, la constante des estabilidad de la relación. Cualquier cosa que hagas va a costar el amor o la ruptura de la relación y eso claramente que va generando una dinámica de dependencia”.

Sin embargo, notar las señales y retirarse a tiempo, puede ser muy complejo para los participantes de la relación, siempre teniendo en cuenta que tal como señala Javiera Donoso, las mujeres que son parte de este tipo de pautas relacionales “presentan muchas dudas, mucha dificultad para validarse o de realmente poder discriminar o tener un criterio claro de que lo que está viviendo no está bien y no es su culpa”, explica y profundiza en este síntoma“pasa mucho que hay emociones de miedo, vergüenza y culpabilidad que le impiden ver la realidad en la que están para poner un límite y salir de frentón de la relación o también para poder buscar apoyo en sus redes y enfrentar la situación acompañadas”.

En este sentido, según la experta ocultar la situación es parte del patrón común en relaciones de abuso y violencia, causando que la mujer quede muy expuesta “porque te va dejando más sola por lo tanto más dependiente y mientras más dependiente, más te cuesta poner límites y salir de la relación eventualmente. A su vez, parte de la conducta de control de los agresores es alejarlasde su familia y empezar a dejar a la pareja aislada y sin ningún otro apoyo o persona significativa más que él”, sentencia.

Narrativas internas que dejan ver una relación de abuso

- “Siento que no puedo decir claramente mi opinión si es distinta a la de mi pareja, porque temo que eso va a generar un conflicto”.

- “Mejor me quedo callada porque puedo generar una bola de nieve en la que él termine muy enojado y en ese muy enojado, me insulta o me agrede o me amenaza con que me va a dejar o algo pasa más grave que solamente discutir”.

- “Siento miedo o no me siento cómoda con la idea de seguir viendo a mis amistades y  familia o seguir haciendo las actividades que estoy acostumbrada a hacer con la misma libertad, porque esto me puede traer problemas”.

-“Tengo la necesidad de ‘pedir permiso’ y también con temor, entonces en vez de molestarlo otra vez mejor me voy alejando de mi núcleo y me empiezo a sentir sola, por lo tanto empiezo a volcar todas mis necesidades en esta pareja.  Además siento que mi pareja usa mi dependencia emocional muchas veces en mi contra. No para cuidarme y contenerme, si no para manipularme o para controlarme o para hacer que yo haga lo que él quiere”.

- “Sexualmente me pide cosas que yo no quiero hacer y si yo le digo que no también eso puede generar un problema una discusión, un enojo, entonces termino cediendo”.

En este contexto, la psicóloga subraya la importancia de ceder en una relación como parte de la construcción de un vínculo sano, sin embargo cuando ese ceder se transforma en sometimiento “en el fondo mi voluntad no es mía, si no es que es del otro” es que estamos enfrentando un problema.

El camino de salida y el aporte de la sociedad a pensar las relaciones de otra forma

Todo lo descrito, podría desencadenar un cuadro ansioso depresivo caracterizado comúnmente por crisis de angustia, disminución del ánimo y autoestima, “esta última se ve muy afectada porque empiezas a dudar de ti, de tu capacidad, valor y merecimiento. Empiezas a pensar que todo esto que te está pasando en realidad te lo mereces porque algo malo hiciste o dejaste de hacer”, dice Javiera y agrega que este cuadro puede afectar mucho la salud mental y si sumado a eso no hay una estructura sólida de personalidad puedes pensar en el suicidio o incluso hacer actos más impulsivos, cortarte, tirarte el pelo u otras conductas de autoagresión”.

Desde ahí la importancia de visibilizar esta dura realidad y movilizarnos para que no siga costando más daños. Como connotó la especialista al inicio de esta entrevista la influencia cultural es muy fuerte a la hora de sostener y naturalizar estas dinámicas “lo que pasa es que tenemos una educación que es muy machista desde sus bases, en la que a los niños se les permiten cosas que a las niñas no y a las niñas se le refuerzan otras actitudes que a los niños no, desde que le decimos a la niña que es tan linda, cuando es calladita, sumisa, obediente y tranquila y nos reímos del niño que anda pegando o lo felicitamos porque es muy rudo, entonces son los roles de género los que podemos cambiar en la educación pre escolar. O sea desde muy temprana edad se podría educar para el respeto y para el cuidado”, explica.

Por otro lado el castigo social a la mujer que es más empoderada y pone límites, las etiquetas  ‘es loca, histérica, conflictiva, mala onda, una bruja’ se muestran como una barrera al establecimiento de relaciones más sanas “creo que es una respuesta esperable de una estructura social, cultural que se rige en una desproporción y en un desbalance tan grande de poder”, manifiesta la especialista. Sin embargo reivindica los avances de las mujeres en esta materia, “tiendo a pensar que muchos de los logros que hemos ido ganando las mujeres, históricamente no han sido fáciles de ganar y han sido resistiendo esas etiquetas, avanzando a pesar de esas etiquetas y con la firme y férrea convicción de que tenemos el derecho de hacerlo y que eso no nos convierte en locas y somos locas, bueno locas, pero libres”.

Finalmente, Donoso refuerza en dos aspectos centrales para romper los círculos de violencia, uno personal y otro a nivel social. A nivel personal releva la importancia de la búsqueda de ayuda oportuna una vez que la mujer se sienta lista para salir de esta situación y es categórica en decir “dejar de esperar que el otro cambie y dejar de sentir que es mi culpa que el otro se comporte así, no hay nada que justifique el comportamiento violento, no hay nada que me haga merecedora de ese trato y si el otro no reconoce, no tiene intención de reparar, no esperemos un milagro porque se nos puede pasar la vida en ese milagro”. Y a nivel social “Seguir visibilizando esta realidad porque en la medida que más visible sea, como sociedad vamos a tener que asumirla y movilizarnos para cambiarla”.

Javiera Donoso ha activado una red de apoyo y contención en plataformas digitales, puedes encontrarla en su Instagram @javidonoso_amorpropio

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