lunes, 26 de octubre de 2020 Actualizado a las 15:42

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¿Sobrevivir o vivir después de un abuso sexual?

por 5 octubre, 2020

¿Sobrevivir o vivir después de un abuso sexual?

Crédito: Aton Chile

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Sobrevivir no es lo mismo que vivir, ¿en eso estamos todos de acuerdo no?

Entonces, ¿Por qué como Sociedad nos estamos conformando, implícita o explícitamente, con la idea de que ser “sobreviviente” de un abuso sexual fuese suficiente?

Comienzo esta columna con estas preguntas porque me parecen clave a la hora de pensar en las bases de esto que llamamos “sanar”. Primero porque sanar la experiencia de haber sido víctima de un abuso sexual es un proceso que implica la sobrevivencia, no en vano hay mujeres que no han salido vivas de allí. Segundo porque sobrevivir es sólo un paso dentro de este proceso. Que una mujer no haya muerto después de una experiencia como esta, no significa que esté viviendo. Limitarse a sobrevivir no es para nada vivir, al menos no desde lo subjetivo.

Quisiera explicar por qué:

Una persona que sobrevive un abuso sexual vive sintiendo: vergüenza, culpa, miedo, dudas de sí misma, desconfianza en sus relaciones-lo cual hace muy difícil establecer vínculos significativos y seguros de apego-dificultad para disfrutar de su cuerpo y su sexualidad, inseguridad y baja autoestima. Esto puede estar acompañado de trastornos del sueño, el ánimo y la alimentación.

A su vez, todo trauma marca un antes y un después en la vida de una persona. Ese después está repleto de estos sentimientos que no permiten llevar una vida plena, que han roto la continuidad dejando una fractura en la vida psíquica.

¿Es posible vivir plenamente sintiéndose así? Me temo que no.

En este punto es donde la palabra “sanación” adquiere relevancia. Es de todos estos sentimientos de los que una persona que “sobrevive” a un abuso sexual necesita sanar para poder volver-o empezar- a vivir. Y eso dependerá de cuan joven le tocó vivir esta experiencia.

Del abuso no se sana, se sobrevive.

Se sana del trauma que inevitablemente surge a partir de esta experiencia.

Esto ocurre porque todo abuso es un trauma en cuanto se da dentro de ciertas coordenadas que dejan a quién lo vive absolutamente atrapada en esta experiencia que persiste e insiste justamente bajo esos sentimientos que surgen durante y sobre todo después de vivido.

A su vez, todo trauma marca un antes y un después en la vida de una persona. Ese después está repleto de estos sentimientos que no permiten llevar una vida plena, que han roto la continuidad dejando una fractura en la vida psíquica, en la definición que la persona hace de sí misma y su entorno.

¿Qué necesita una sobreviviente de un abuso sexual para sanar el trauma o daño psíquico asociado?

  1. Validar su experiencia y nombrarla por lo que fue: abuso sexual. Nuestra Sociedad machista se ha encargado de justificar, minimizar y normalizar las conductas de abuso, perpetuando el daño y re-victimizando.
  2. Dejar de culparse y/o avergonzarse, revisando una y mil veces que pudo hacer distinto para que esto no pasara.
  3. Salir del encierro del silencio, contar su verdad, siendo escuchada, respetada y sostenida.
  4. Volver a creer en sí y en los vínculos. Restablecer la confianza que ha quedado tan dañada.

Estos 4 pasos pueden tomar meses o años. Cada persona requerirá además aceptar esta experiencia y lograr integrarla a su historia de vida, para que sea un recuerdo de que “hubo una herida” pero se ha cerrado y hoy es una cicatriz.

  • El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial ni postura de El Mostrador.

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