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Pobreza profundiza brecha laboral de género: solo 4 de cada 10 mujeres participa del mercado laboral BRAGA Créditos: El Mostrador.

Pobreza profundiza brecha laboral de género: solo 4 de cada 10 mujeres participa del mercado laboral

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Un informe basado en la CASEN 2024 revela que la participación laboral femenina cae drásticamente en los sectores más vulnerables, marcada por brechas de género, alta informalidad y una sobrecarga de cuidados que limita el acceso al empleo.


Solo 4 de cada 10 mujeres en situación de pobreza en Chile participa del mercado laboral. Así lo revela el Zoom de Género Especial CASEN Pobreza 2024, un informe elaborado por ChileMujeres, OCEC UDP y la Cámara de Comercio de Santiago (CCS), que analiza las brechas laborales según nivel de ingresos a partir de la Encuesta de Caracterización Socioeconómica Nacional (CASEN) 2024.

El estudio evidencia que la desigualdad de género en el trabajo no se distribuye de manera uniforme, sino que se intensifica en los sectores más vulnerables, configurando una doble desventaja para las mujeres de menores ingresos.

En materia de participación laboral, la brecha se amplía significativamente en los hogares más pobres. Mientras en el primer quintil solo el 29,2% de las mujeres participa del mercado laboral, en el quintil de mayores ingresos la cifra alcanza el 78%. En el caso de los hombres, la participación varía entre 46,2% y 88,9%, respectivamente. Esta diferencia se replica en todos los niveles de ingreso, pero es más pronunciada en los tres quintiles más bajos.

Entre las mujeres en situación de pobreza por ingresos, la participación laboral llega a 37,2%, lo que representa una diferencia de 20,4 puntos porcentuales respecto de los hombres en la misma condición.

“Los datos nos muestran algo fundamental: no basta con pensar las políticas en términos de cómo impactan diferenciadamente a hombres y mujeres, también hay que mirar la diversidad de realidades que existen entre las propias mujeres, sobre todo cuando se trata de acceso al mercado laboral”, señala María José Díaz, gerenta general de ChileMujeres.

El informe también identifica el trabajo de cuidados como una de las principales barreras para la inserción laboral femenina, especialmente en los sectores más vulnerables. En el quintil de menores ingresos, el 15,3% de las mujeres en edad de trabajar está fuera de la fuerza laboral por razones de cuidado, frente a solo el 2,0% de los hombres. Entre quienes se encuentran en situación de pobreza, la cifra asciende a 16,9%, ampliando aún más la brecha.

Para Juan Bravo, director OCEC UDP, “La falta de acceso al cuidado adecuado y de calidad de las personas dependientes del hogar es una de las barreras principales a la participación femenina, especialmente en los segmentos de menor ingreso.

Asimismo, advierte que “en la medida que sigamos teniendo leyes laborales que otorgan derechos relacionados al cuidado única o principalmente a las mujeres, seguirá siendo más caro contratar mujeres y seguiremos viendo brechas de género de empleabilidad, que afectan en mayor medida a las mujeres de menores ingresos”.

En cuanto al desempleo, el análisis muestra que este aumenta a medida que disminuyen los ingresos, afectando con mayor fuerza a las mujeres. En el primer quintil, la tasa de desocupación femenina alcanza el 26,7%, frente al 24,5% en los hombres. En contraste, en el quintil de mayores ingresos, el desempleo femenino cae a 3,3%.

Una tendencia similar se observa entre la población en situación de pobreza: la tasa de desempleo femenino llega a 26,4%, con una brecha de género de 3 puntos porcentuales, casi el doble de la registrada entre quienes no están en pobreza.

A esto se suma una alta informalidad laboral. En el primer quintil, el 60,4% de las mujeres ocupadas trabaja de manera informal, cifra que alcanza el 58,8% entre aquellas en situación de pobreza.

Finalmente, el informe advierte sobre la alta prevalencia del trabajo a jornada parcial en los segmentos más vulnerables. Más de la mitad de las mujeres ocupadas del quintil de menores ingresos (53,6%) trabaja bajo esta modalidad, proporción que llega al 50,9% entre las mujeres en situación de pobreza, consolidándose como la principal forma de empleo en este grupo.

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