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Créditos: El Mostrador.
Estudio alerta por la falta de nuevos liderazgos en activismos de la comunidad LGBTQIA+
Un estudio de Fundación Poderes reveló que el principal desafío de los activismos LGBTQIANB+ en Chile ya no es la conquista de nuevos derechos, sino asegurar la continuidad de sus organizaciones frente a la falta de relevo generacional, la precarización y el centralismo.
La falta de nuevos liderazgos, la precarización del trabajo comunitario y las dificultades para sostener las organizaciones en el tiempo figuran entre las principales preocupaciones de los activismos LGBTQIANB+ en Chile, de acuerdo con los resultados del estudio “Caracterización de los Liderazgos LGTBQIANB+ en Chile”, elaborado por Fundación Poderes.
La investigación, basada en entrevistas a activistas y representantes de organizaciones de distintas regiones del país, evidenció un cambio en las prioridades del movimiento. Si bien durante las últimas décadas el foco estuvo puesto en la conquista de derechos y el reconocimiento legal de las diversidades sexo-genéricas, hoy la principal inquietud apunta a garantizar la continuidad de las comunidades y organizaciones que impulsan ese trabajo.
Entre los principales hallazgos, el estudio identificó que gran parte de los liderazgos surge a partir de experiencias personales de exclusión, discriminación, invisibilización, falta de representación o búsqueda de pertenencia. Al mismo tiempo, las organizaciones enfrentan un escenario marcado por recursos limitados, ausencia de financiamiento permanente y escasa disponibilidad de equipos estables, factores que profundizan la precarización del trabajo comunitario.
La investigación también concluye que el liderazgo dentro de las organizaciones LGBTQIANB+ va más allá de la representación pública. En muchos casos, se expresa mediante labores de cuidado comunitario, formación de nuevas generaciones, construcción de redes y articulación territorial, tareas menos visibles, pero fundamentales para la continuidad del movimiento.
El centralismo profundiza las dificultades en regiones
El estudio también pone el foco en las diferencias territoriales. Según la investigadora Estefanía Andahur, autora de la investigación, ejercer liderazgos fuera de la Región Metropolitana implica enfrentar mayores obstáculos debido al centralismo institucional y a las menores oportunidades de articulación, acceso a recursos y redes de apoyo.
“A muchas personas de región les da miedo organizarse, porque es sinónimo de exposición social y repercusiones en su vida diaria. El estar en un territorio donde la insularidad y la ruralidad se hacen presentes también existe una sensación de olvido para quienes habitan la periferia”, menciona Miguel Maldonado, coordinador del Movimiento Organizado de Gays, Lesbianas, Trans y Heterosexuales (MOGALETH), organización que trabaja hace más de 20 años por la diversidad e inclusión en la región de Los Lagos.
“Se vuelve mucho más complejo hacer incidencia al interior de organismos públicos, pues quedamos sujetos generalmente a la voluntad de los funcionarios, un dilatador de oportunidades para el trabajo con el intersector. Cuando tenemos el espacio para colaborar, suele ser no remunerado, con la justificación de la falta de presupuesto, lo que replica aún más la precarización para robustecer el trabajo de la sociedad civil en regiones”. Agrega el cofundador de MOGALETH.
La investigación también establece que la vocería no constituye una función uniforme dentro de las organizaciones, sino que adopta distintos significados según las trayectorias, recursos disponibles y espacios de acción de quienes la ejercen, reflejando la diversidad de experiencias presentes en el movimiento LGBTQIANB+ chileno.
Más allá de los derechos: el reto de sostener el movimiento en el tiempo
El estudio señala que buena parte de las personas entrevistadas asumió roles de liderazgo no por una aspiración previa, sino como resultado de procesos de politización derivados de sus propias experiencias, lo que en muchos casos permitió contribuir al reconocimiento institucional de las diversidades sexo-genéricas.
Aunque Chile ha avanzado durante los últimos años en la aprobación de leyes que amplían los derechos de las personas LGBTQIA+, la investigación concluye que el desafío actual ya no se limita a conquistar nuevos reconocimientos legales, sino a fortalecer la capacidad de las organizaciones para sostener comunidades, formar nuevos liderazgos y mantener agendas de incidencia a largo plazo.
Erika Montecinos, activista por los derechos de las mujeres lesbianas y bisexuales desde hace más de 25 años, sostiene que esta situación representa una preocupación transversal para quienes impulsan el trabajo político y comunitario.
“El estudio refleja un aspecto de nuestra sociedad actual: la desmotivación de las nuevas generaciones con la política y los activismos. Sin mencionar la precarización, la carencia y falta de sostenibilidad que tienen las organizaciones, que genera que las personas prioricen su subsistencia o carrera profesional antes que seguir activando”. Señala.
La dirigenta plantea que fortalecer a quienes desean continuar las agendas de incidencia resulta fundamental para asegurar la continuidad del movimiento.
“Los resultados de nuestro estudio evidencian que los desafíos actuales del movimiento no se relacionan únicamente con la ampliación de derechos, sino también con las condiciones que permiten sostener en el tiempo la organización comunitaria y la participación social”. Agrega Montecinos, presidenta de Fundación Poderes.
La investigación plantea que antes de fortalecer la incidencia política es necesario consolidar espacios de encuentro, fomentar el sentido de pertenencia y construir redes de apoyo que permitan sostener el trabajo colectivo.
Como parte de sus conclusiones, el estudio propone impulsar espacios permanentes de articulación y aprendizaje entre organizaciones, incorporar estrategias de autocuidado y ampliar las formas de reconocimiento de los distintos liderazgos, con el objetivo de enfrentar el complejo escenario que atraviesan las organizaciones LGBTQIA+ en Chile.