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Olas de calor extremo y Lipedema: el impacto de las altas temperaturas en la salud de las mujeres BRAGA Crédito: Cedida

Olas de calor extremo y Lipedema: el impacto de las altas temperaturas en la salud de las mujeres

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Con temperaturas que este verano han superado los 38 °C en distintas zonas de Chile, el calor extremo se consolida como un nuevo factor de riesgo para pacientes con Lipedema, una enfermedad crónica que ve agravados sus síntomas durante episodios de altas temperaturas.


Resumen
Síntesis generada con OpenAI
Las olas de calor extremo registradas durante el verano 2026 en Chile representan un riesgo adicional para las pacientes con Lipedema, una enfermedad crónica que afecta principalmente a mujeres. Las altas temperaturas pueden intensificar síntomas como dolor, inflamación, fatiga y dificultad para movilizarse. Especialistas advierten sobre la importancia de adoptar medidas preventivas y mantener cuidados permanentes, destacando la necesidad de mayor visibilización, diagnóstico oportuno y abordajes integrales frente a un escenario climático cada vez más desafiante.
Desarrollado por El Mostrador

El cambio climático ya no es una proyección futura, sino una realidad concreta. Durante este verano, Chile ha registrado temperaturas que han superado los 38°C en varias ciudades, marcando una de las temporadas estivales más calurosas de los últimos años. Este escenario no solo afecta la vida cotidiana de la población en general, sino que representa un desafío mayor para personas con condiciones de base, como el Lipedema.

Las altas temperaturas traen consigo riesgos conocidos —deshidratación, cansancio extremo, debilidad, dolores de cabeza, náuseas— que pueden afectar a cualquier persona. Sin embargo, quienes padecen Lipedema enfrentan un impacto significativamente mayor, ya que el calor puede intensificar los síntomas propios de esta enfermedad crónica.

El Lipedema es una patología que se manifiesta principalmente con la inflamación progresiva y dolorosa de extremidades superiores e inferiores, afectando casi exclusivamente a mujeres. “Se trata de una enfermedad del tejido graso que provoca un aumento desproporcionado del volumen de piernas y brazos, lo que muchas veces lleva a diagnósticos erróneos como obesidad, indicando dietas y ejercicios que no generan resultados”, explica Ledda Pérez, fisioterapeuta y parte del equipo de la Clínica Lipedema WAL Chile, una de las pocas profesionales especializadas en esta condición en el país.

Durante los episodios de calor intenso, como los que se han vivido este verano, las pacientes con Lipedema pueden experimentar un aumento considerable del dolor, la inflamación y la sensación de pesadez, afectando directamente su movilidad, su rutina diaria y su calidad de vida.

 

Principales consecuencias del calor extremo en pacientes con Lipedema

Aumento de la hinchazón: Las altas temperaturas provocan dilatación de los vasos sanguíneos y mayor retención de líquidos, intensificando la inflamación en las zonas afectadas.

Mayor dolor y sensibilidad: El calor puede exacerbar el dolor crónico característico del Lipedema.

Fatiga intensa: El esfuerzo adicional del cuerpo por regular la temperatura interna, sumado a la inflamación, incrementa la sensación de agotamiento.

Dificultad para movilizarse: La hinchazón y la rigidez pueden limitar aún más la movilidad y las actividades cotidianas.

Problemas circulatorios: En pacientes con Lipedema, la circulación ya puede estar comprometida, y el calor extremo agrava esta condición.

Recomendaciones para disminuir el impacto del calor

Frente a este escenario, las especialistas destacan la importancia de adoptar medidas preventivas para disminuir el impacto del calor. La cirujana plástica María Elsa Calderón, parte del equipo de la Clínica Lipedema WAL Chile y experta en tratamiento quirúrgico de esta enfermedad, entrega algunas recomendaciones:

Evitar ropa ajustada: Preferir prendas sueltas y transpirables durante todo el año, especialmente en verano, evitando accesorios que compriman o generen roce.

Cuidar la piel y protegerla del sol: Revisar constantemente la piel para prevenir lesiones, especialmente en zonas de roce o uso de prendas de compresión. Además, usar protector solar y evitar la exposición directa al sol por períodos prolongados, privilegiando espacios con sombra.

Mantener una alimentación antiinflamatoria: Si bien el Lipedema no tiene cura, una dieta adecuada puede ayudar a reducir los síntomas. Se recomienda una alimentación antiinflamatoria —que puede integrar enfoques Paleo, Keto, Vegano o Libre de Gluten— siempre supervisada por profesionales de la salud.

Reducir el estrés: El estrés actúa como un gatillante de los síntomas. Aunque el verano suele asociarse a descanso, también puede generar presión emocional. Buscar espacios de relajación y cuidar la salud mental es fundamental.

Si bien estas recomendaciones son especialmente relevantes durante el verano y en contextos de calor extremo como el actual, las pacientes con Lipedema deben mantener cuidados constantes durante todo el año.

La Clínica Lipedema WAL Chile ofrece un enfoque integral para el tratamiento del Lipedema, combinando terapias conservadoras con un procedimiento quirúrgico especializado, a cargo de la cirujana plástica María Elsa Calderón, acompañado de un trabajo pre y post operatorio liderado por la fisioterapeuta Ledda Pérez, pionera en el tratamiento de Lipedema en Chile.

Quienes tengan diagnóstico de Lipedema o sospechen que podrían padecer esta enfermedad, pueden solicitar una evaluación a través del Instagram @clinicalipedemawalchile.

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