Yo opino
Créditos: El Mostrador.
Mas allá de los golpes, heridas del alma
Cuando hablamos de violencia gineco obstétrica (VGO), es fácil pensar en una asociación directa al golpe de un operador de salud contra una usuaria del sistema, es decir, a la violencia física, pero los entendidos en el tema comprenden que la VGO va mucho más allá de ello, dejando huellas que afectan en la mayoría del tiempo de manera intangible a la autoestima, la confianza y la experiencia de parto de la usuaria.
En septiembre del 2004, en Argentina, vió la luz la Ley N*25.929 , que de manera inédita, conceptualiza en la Ley el maltrato a mujeres y bebés durante el proceso de gestación, parto y post parto, proponiendo la sanción a quienes la ejerzan.
Al fin, las mujeres tienen voz.
¿Qué entendemos por VO?
La violencia obstétrica (VO) es una forma de violencia, y por consiguiente, violación a los derechos humanos y de género que ocurren durante el embarazo, parto y posparto, y que sin duda van mucho más allá de aspectos físicos.
La VO se caracterizada por un trato deshumanizado, abuso de medicalización o patologización de procesos biológicos (naturales) por parte de los profesionales, técnicos y administrativos en instituciones de salud. Estas conductas están profundamente arraigadas a la práctica clínica diaria, desde hospitales públicos con precariedad de instalaciones y formación profesional, un Estado que recortando presupuestos continua precarizando donde más duele, hasta instituciones privadas donde con elegantes terminaciones se pretende maquillar el trato deficiente, pero con una amable sonrisa.
Parte de los tratos normalizados en la atención a las usuarias, incluyen: maltrato físico, psicológico, omisión de alterativas terapéuticas, sobre intervención, medicalización del proceso natural, falta de consentimiento en ellos, entre otros, todos profundamente normalizados.
Violencia que trasciende el parto
Un estudio de la Universidad de Talca del 2023, reveló que el 80% de las mujeres encuestadas declara haber recibido un trato violento en el parto, y de ellas el 67% la vincula a atenciones ginecológicas.
La mujer ha vivido una histórica invisibilización de sus síntomas y dolores, y eso no es exclusivo del parto, también afecta a otras instancias de la biografía femenina, como: el sub tratamiento de los síntomas peri menopaúsicos, la inserción de dispositivos intrauterinos sin analgesia, técnicas desactualizadas de screening como la mamografía, el espéculo vaginal, la normalización del malestar producido por la endometriosis y adenomiosis, el negocio atrás de la fertilización asistida, al abordaje deshumanizado del aborto, entre otras, es por ello que es importante abrir el concepto de violencia hacia la ginecología (VGO).
Trabajando en la reactivación de la Ley Adriana
En junio del 2024, Chile avanzó deliberadamente en la legislación sobre la VGO, ya que se promulgó la Ley Integral para prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra las mujeres. En su artículo 6, menciona de manera explícita y sin tapujos que la VGO constituye violencia de género, sin puntos ni guiones que le bajen la incomodidad del concepto.
Hace 2 años, y dormida en el parlamento se encuentra el Proyecto de Ley Adriana, el que fue encabezado por la ex Diputada Claudia Mix y que hoy carece de apoyo de senadores y diputados, lo que sigue exponiendo a las usuarias a maltratos y una experiencia lejos del nivel óptimo al que nos invita a trabajar la Organización Mundial de la Salud (OMS), sin fronteras, colores políticos, independiente del nivel de desarrollo del país en cuestión.
Esperamos que el nuevo aire promotor de la natalidad del nuevo gobierno sea la antesala a la promulgación de la Ley Adriana.
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