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Cultura - El Mostrador

“Acrobates”, el espectáculo francés que deslumbra por la humanidad que transmite

por 19 mayo, 2015

Las funciones serán sólo el 25 y 26 de mayo. La obra es un homenaje a Fabrice Champion, uno de los máximos exponentes del género, fallecido en Perú en 2011. “La muerte de nuestro amigo y maestro nos motivó para hacer el espectáculo, aunque el tema no era la muerte de aquel amigo sino todo lo que nos dejó antes de ir, cómo cambio nuestra visión de la acrobacia del circo y del arte en general”, señala uno de los intérpretes.
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“Acrobates”, una obra que está entre lo mejor del circo contemporáneo francés, se presentará el próximo lunes y martes en exclusiva en el centro cultural Matucana 100 (Metro Quinta Normal).

La obra de la compañía circense del Théâtre Monfort, cuya presencia es posible gracias al Insituto Francés de Chile, se presentará en paralelo a las actividades de “Charivari, la fiesta del circo”, una feria del género que estará en M100 entre el 21 y 31 de mayo, con invitados nacionales e internacionales.

La obra, que ya lleva tres años de gira por el mundo, se podrá ver ambos días a las 21:00 y está destinada a todo público.

Obra íntima

“Acrobates” es una obra íntima que tiene su origen en un hecho real vivido por los intérpretes de la compañía “Les arts sauts”: la muerte de su co-fundador, Fabrice Champion, en 2011, durante una ceremonia chamánica en Perú. Anteriormente Champion había sufrido un accidente en 2004 en ejercicio de su arte, que lo dejó cuadrapléjico.

La conmoción provocada por este fallecimiento impulsó esta nueva creación. Según sus creadores, más que un homenaje al difunto, “Acrobates” es la voluntad de dos intérpretes, el franco-chileno Matias Pilet y Alexandre Fournier, de reencontrarse con un amigo.

“Acrobates” habla de “humanidad más allá del movimiento, el acróbata se desvela, expone sus fallas y se entrega al público. Es una forma distinta de abordar el espacio y la vida: una energía, una inyección de adrenalina donde la ficción y la realidad se cruzan”, señalan los responsables del espectáculo.

“Es una oda a la vida y a la amistad donde los cuerpos  expresan a la vez los miedos, las dudas pero también la alegría y la libertad que da el movimiento y finalmente el renacimiento del gesto artístico”, indican.

La obra es dirigida por el experimentado Stéphane Ricordel, que en 1992 cofundó la compañía con la que realizó 1.575 representaciones en 57 países durante 15 años, y que desde 2009 codirige el Théâtre Monfort de la cuidad de París junto a Laurence De Magalhaes. En tanto, la creación del espectáculo se debe Olivier Meyrou, cuya película “Parade”, sobre Fabrice Champion, fue seleccionada por la edición 2013 del Festival de Berlín y los festivales de Hamburgo, Milán, Buenos Aires y Vilnius.

Cambio de visión

“La muerte de nuestro amigo y maestro nos motivó para hacer el espectáculo, aunque el tema  no era la muerte de aquel amigo sino todo lo que nos dejó antes de ir, cómo cambio nuestra visión de la acrobacia del circo y del arte en general”, señala Pilet a El Mostrador Cultura+Ciudad.

“Lo que le importaba más en el hecho de estar en escena era cómo ser sincero hacia el público”, agrega. “Cómo la acrobacia, que sea en el suelo o en un trapecio, le permite al artista mostrarse en su complejidad, en su humanidad, y desnudarse, exponerse totalmente al público. El artista no es un ser más poderoso, más sólido, más completo, que la gente en el público, y lo que hace es un lenguaje que permite compartir emociones con la gente que lo ve. Practicar nuestro arte es una manera de entrar en contacto con la gente que lo mira, nos hace sentir emociones muy fuertes y el tema es cómo compartirlo con el público. Esto fue lo que nos quitó a Fabrice y lo que intentamos hacer cuando estamos jugando”.

Pilet explica que no quieren que el público sienta tal o tal emoción al verlos. “El tema sería más compartir un momento humano, un encuentro entre nosotros y el público. Hace casi tres años que estamos de gira con este espectáculo y no tenemos las mismas emociones todos los días, lo que nos importa es ser lo más sinceros posible con las emociones del día y que el público viendo eso reaccione con su propia sensibilidad y sienta cosas personales. No somos todos iguales, nos reaccionamos igual frente a un evento, una palabra así que no intentamos que todo el público tenga la misma reacción frente al espectáculo. Poniendo en escena una historia personal esperamos una reacción personal de cada persona que mirará el espectáculo”.

Entre otras cosas, los artistas quieren expresar el miedo, la libertad o la alegría haciendo acrobacia. “La historia que vivimos con Fabrice fue muy potente, fue alguien importante en nuestras vidas y contar esta historia ya creo que puede dar emociones. La manera de contarla -dramaturgia y dirección- y el hecho de compartirla con el público es lo que crea emociones, para la gente que lo ve y para nosotros. Esto es lo que queremos compartir”, afirma.

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