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Carta por el respeto, colaboración y confianza para la nueva institucionalidad cultural de Chile

Carta por el respeto, colaboración y confianza para la nueva institucionalidad cultural de Chile

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A propósito del “Manifiesto por el Patrimonio y la Cultura Popular. Democracia y participación ciudadana para una nueva institucionalidad”.


Las personas vinculadas a la cultura y organizaciones culturales abajo firmantes nos declaramos sorprendidos y en desacuerdo con aspectos importantes del “Manifiesto por el Patrimonio y la Cultura Popular. Democracia y participación ciudadana para una nueva institucionalidad” que nos ha llegado a nuestros correos, que está circulando en redes sociales y que acusa al recién asumido Ministro de Cultura Ernesto Ottone de negar los procesos de participación de la ciudadanía en la creación del nuevo Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio.

Consideramos que el mencionado Manifiesto es poco comprensivo de la situación que se está viviendo y de la etapa del proceso, ocupa un lenguaje agresivo, hace presunciones injustificadas y contiene un espíritu de confrontación y de instalar sospechas infundadas que está en las antípodas del modo y espíritu de colaboración, respeto y confianza con el que las personas vinculadas a la cultura y organizaciones abajo firmantes queremos construir la nueva institucionalidad cultural y patrimonial de nuestro país que nos parece fundamental para el desarrollo integral de Chile y que, creemos firmemente, es lo que chilenos y chilenas merecen con miras al bien común, lejos de mezquindades de corto plazo, oportunismos y protagonismos pasajeros.

Muchos de nosotros fuimos de los primeros en denunciar la falta de participación ciudadana y de una comprensión más amplia de la cultura en el proyecto de ley que creaba el Ministerio de cultura en el gobierno anterior. De hecho hace dos años (2013) emitimos una Declaración Pública “A propósito de un nuevo Ministerio de Cultura y Patrimonio para Chile” (puede verse en: http://go.shr.lc/1JbOeps) en donde planteamos muchos de los elementos que el “Manifiesto por el Patrimonio y la Cultura Popular. Democracia y participación ciudadana para una nueva institucionalidad” recién emitido solicita incorporar: Participación ciudadana efectiva, incorporar claramente a la cultura popular, indígena y tradicional, separar las artes e industrias culturales de la cultura tradicional y el patrimonio cultural, líneas de financiamiento más permanente independientes al FONDART, fuerte descentralización de funciones, decisiones y recursos, creación de canal de televisión cultural y educativa pública nacional con fuerte presencia de contenidos locales, integración y comprensión más amplia del patrimonio cultural material e inmaterial procurando incluir también el natural, una línea fuerte de ciudadanía que promueva la generación de capital social y compromiso cívico, la creación de centros culturales comunitarios regionales y revitalización de espacios públicos, entre otros. De manera que propusimos y compartimos muchas de las solicitudes planteadas pero no entendemos ni compartimos el modo confrontacional, insidioso y agresivo que extrañamente se pretende instalar en contra del Ministro Ottone.

El Ministro Ernesto Ottone acaba de asumir hace menos de tres meses el gigantesco desafío de darle continuidad al proceso participativo de diseño de una nueva institucionalidad y legislación cultural y patrimonial a la altura de lo que Chile necesita. Lo ha hecho en medio de fuertes polémicas al interior de nuestra precaria institucionalidad cultural por las demandas y denuncias por una mayor consulta, participación e injerencia en la política patrimonial y cultural que se estaba diseñando por parte de los propios trabajadores de la cultura, tanto del Consejo Nacional de la Cultura y las Artes como del Consejo de Monumentos Nacionales y de la Dirección de Bibliotecas, Archivos y Museos de Chile. Es decir, los trabajadores de la institucionalidad cultural demandaban, con toda razón, el mismo derecho a participación que se estaba desarrollando con la ciudadanía en general, como lo reconoce el mismo “Manifiesto por el Patrimonio y la Cultura Popular. Democracia y participación ciudadana para una nueva institucionalidad”. Por eso extraña que en el mencionado Manifiesto eso sea causa de molestia o se interprete como negación del derecho de participación ciudadana, es decir: ¿los trabajadores de la cultura en Chile no tienen, al menos, el mismo derecho a participar en el diseño de la institucionalidad cultural y patrimonial de Chile que el que tienen los otros ciudadanos?.

Según deja en claro el mismo Manifiesto comentado el recién asumido Ministro se ha dedicado a escuchar las peticiones y demandas de los trabajadores de la cultura y recibir sus aportes para enriquecer las propuesta lo cual parece ser expresión de la más elemental y sana regla de convivencia institucional, fortalecimiento de la democracia, del aparato público y funcionamiento del Estado, generación de gobernanza democrática y reconocimiento del derecho de los trabajadores a participar en la organización e institucionalidad de la cual forman parte. Esa actitud del Ministro debería generar valoración y reconocimiento, no molestia.

En el mismo sentido, es de conocimiento público, a través de la prensa, que en las últimas semanas el Ministro Ottone se ha reunido con dirigentes de múltiples organizaciones gremiales y de entidades de gestión que agrupan y representan a diversos creadores y cultores que también habían expresado su interés en participar en este proceso y a los cuales se les ha dado a conocer la propuesta y recogido observaciones y sugerencias. Entre estas organizaciones se encuentran la Unión Nacional de Artistas (UNA), el Sindicato de Actores de Chile (SIDARTE), la Asociación de Pintores y Escultores de Chile (APECH), la Sociedad Chilena del Derecho de autor (SCD), la Sociedad de Autores Nacionales de Teatro, Cine y Audiovisuales (ATN), la Sociedad de Derechos Literarios (SADEL), la Asociación de Documentalistas de Chile (ADOC), entre otras.

Es de sentido común, sobre todo si se conoce la administración y política pública, que tres meses es poco tiempo para conocer en plenitud una institucionalidad cultural pública compleja, grande, diversa y con representación en cada región del país y asumir a cabalidad el desafío de su transformación. Más aún, como reconoce el mismo manifiesto señalado, considerando la vasta información recopilada en los procesos de participación ciudadana y los acuerdos de la Consulta Indígena que se han desarrollado por más de un año, que por lo demás el Ministro Ottone ha declarado públicamente que se van a respetar. Por eso sorprenden las descalificaciones y sospechas infundadas que señala el mencionado Manifiesto: “mutismo”, “negación de un proceso de participación ciudadana”, “incumplimiento de los compromisos internacionales que ha contraído el Estado”, incluso “violación de los derechos humanos, a la cultura y el patrimonio”. ¿Es violación a los derechos humanos, a la cultura y el patrimonio, que un Ministro se dedique durante sus primeros tres meses a conocer en profundidad al Consejo Nacional de la Cultura y las Artes, llevando adelante todas las tareas permanentes y los compromisos gubernamentales, y además, a escuchar a sus trabajadores que demandan participación, a conocer las diversas realidades regionales de las que se tiene que hacer cargo, reunirse con representantes de organizaciones artísticas que solicitaban mayor integración y a trabajar con expertos como Nivia Palma de gran trayectoria y ex directora de la DIBAM y Sonia Montecinos antropóloga y Premio Nacional de Humanidades y Ciencias Sociales en 2013, entre otros, para plasmar los contenidos de los diversos procesos de participación en una propuesta legislativa con artículos acordes a las leyes chilenas? Claramente nos parece que no.

Exigir y ejercer el derecho a la participación ciudadana en la política pública requiere comprender que, así como aumenta la calidad de los proyectos, aumenta también el tiempo de los procesos y por tanto exigen paciencia y el ejercicio del deber de mayores niveles de tolerancia y respeto hacia los otros por parte de todos los participantes involucrados. Invitamos a las diversas personas e instituciones culturales a que difundan y se adhieran a esta “Carta por el respeto, colaboración y confianza para la nueva institucionalidad cultural de Chile”. Pueden adherir en: http://goo.gl/forms/EJmguf1HUp

Adhieren:

Soledad Manterola, Presidenta Corporación Cultural Fidel Sepúlveda Llanos

Francisco Gedda, Documentalista y académico

Isabel Parra

Tita Parra

Fundación Violeta Parra

Osvaldo Cádiz, director conjunto Palomar

Loreto Bravo, Licenciada en Estética y Gestora Cultural

Bárbara Devos

Marco Llerena, Director Liceo Experimental Artístico de Santiago

Raúl Allard

Tito Monje, Historiador del Arte

Andrea Brandes

Leonardo Mellado

Mauricio Rojas, antropólogo y Doctor en antropología

Inge de Brandes

Sebastián Sepúlveda, sociólogo y Doctor © en urbanismo

  • El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial ni postura de El Mostrador.
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