El Fausto Sudaca: el drama más profundo sobre el ser humano como ser social
Su obra “Fausto sudaca”, una adaptación del clásico alemán de Goethe, será parte de la próxima edición del festival Puerto de Ideas, que se realizará el próximo 6, 7 y 8 de noviembre. Los actores Francisco Melo, Catalina Saavedra, Daniel Antivilo y Mario Bustos protagonizan la lectura dramatizada.
El “Fausto Sudaca”, adaptación latinoamericana del clásico de la literatura universal escrito por Goethe, tendrá una lectura dramatizada el sábado 7 de noviembre a las 20:30 horas en el Parque Cultural de Valparaíso. Es parte de la variada cartelera de espectáculos que el festival “Puerto de Ideas” ofrece en su quinta edición, además de las charlas, diálogos y paneles con destacados invitados nacionales e internacionales.
Los actores Francisco Melo, Catalina Saavedra, Daniel Antivilo y Mario Bustos protagonizan la lectura dramatizada de “Fausto Sudaca”, obra escrita por Omar Saavedra (padre de la actriz) y dirigida por Alejandro Quintana. Ambos exiliados por más de 40 años en Alemania, hoy vuelven a reunirse en torno al teatro para mostrar esta versión del mito germano donde el protagonista vende su alma al diablo para obtener un conocimiento ilimitado, y que ha dado origen a numerosos libros, montajes y películas.
“El Fausto de Goethe es el drama más profundo sobre el ser humano como un ser social. Ahí se reflejan ya los problemas que hoy estamos experimentando por haber creado un mundo sin límites, un mundo cada vez más rápido y más loco”, adelanta Quintana.
“Lo lindo de la obra es que se toma el clásico en su totalidad, la fábula es la misma, pero Omar le da un toque muy nuestro, muy chileno y sudamericano. Es un comentario a la política actual de nuestro país. Es una obra llena de un humor ácido que te hace reír y te acerca un poquito al llanto porque te das cuenta que te estás riendo de ti mismo”, remata.
“Fausto Sudaca no es una traducción ni una adaptación de la obra de Goethe, como tampoco es una creatura ajena a ella”, explica Saavedra (Valparaíso, 1944). “Se trata simplemente de una lectura chilena y latinoamericana del clásico alemán”.
Según el dramaturgo, el objetivo es “darle a las figuras de Goethe un pasaporte para facilitarles un trip en nuestras vastedades y pequeñeces, en nuestras riquezas y miserias sin límites”. “Es un paseo de Fausto por una purgatoria infinitud continental de la que Chile es parte inseparable, por mucho que algunos paisanos padezcan de la dulce esquizofrenia de creerse una excepción ajena al destino común que nos une al resto del continente”.
Razones varias
La razón por acudir al clásico es sencilla: su actualidad. “Aunque muchos creadores teatrales alemanes -y también nuestros- en la actualidad afirman en la teoría y en la práctica que los clásicos, en estos tiempos suyos de hoy -diferentes en mucho a los nuestros- tienen poco y nada que decir, yo creo vislumbrar en estos autores ese porcentaje de actualidad perenne que los ha hecho clásicos… o sea un cierto hálito de humanidad deforme, y por lo mismo muy presente, aquí y en la quebrada del ají”.
“Por supuesto, todo esto en el bien entendido que el Fausto de Goethe ha corrido y corre la suerte de todos los clásicos de la literatura universal”, destaca. “Todos los conocen y citan, pero casi nadie los ha leído. En los programas de lectura de las escuelas chilenas todos los clásicos han desaparecido o sido jibarizados al tamaño de la insignificancia”.
Y cita al escritor Italo Calvino, que decía que “leer los clásicos no hace daño”.
Viejos impulsos
En cuanto a sus orígenes, Saavedra señala que el impulso inicial de la escritura de “Fausto Sudaca” es de data muy antigua.
“Es con seguridad el resultado más o menos natural de un largo exilio con alemanes, entre alemanes y -como si fuera poco- todo esto en ambas Alemanias de antes del desplome del Muro de Berlín, y por ende, también en la Alemania que sucedió a las dos anteriores”, afirma Saavedra, que vivió más de tres décadas en tierras germanas.
“Creo que ‘Fausto Sudaca’ es una otra expresión de la bi-y pluriculturalidad de muchos artistas y escritores chilenos dispersos por el mundo -incluído Chile-, desde 1973 hasta ahora, aunque aquí se los ignore con desenfadada estulticia y calculado desinterés”.
No hay casualidad
Por eso tal vez no es casualidad que el director sea Quintana.
“Que Alejandro dirija ‘Fausto Sudaca’ es una alegría personal, al margen de lo que puede resultar de esta nueva aventura común”, confiesa Saavedra. “Con Alejandro venimos ‘robando caballos’ en el teatro desde hace más de cuarenta años. Él ha montado varias obras mías”.
Pero hay algo más importante que eso: Quintana, que dirigió por más de diez años el mítico Teatro Berliner Ensamble que creara Bertolt Brecht, es el único director latinoamericano que en Alemania ha puesto en escena ininterrumpidamente muchos clásicos locales, como Goethe, Schiller, Büchner, Lessing y el propio Brecht.
“Le conozco la mano y él me conoce la letra: llegado el momento de la verdad en el escenario, esos conocimientos ayudan mucho”, afirma Saavedra. “Hasta ahí llega mi aporte. No es mi costumbre inmiscuirme en el proceso de la puesta. Soy autor, no director. Zapatero a tus zapatos Por lo general los autores metiches resultan ser kamikazes que se estrellan contra sus propios textos. Y a veces logran hundirlos. En este caso concreto de ‘Fausto Sudaca’ me queda siempre la posibilidad de echarle la culpa a Alejandro”.