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Jorge Yogui Alvarado de Emociones Clandestinas: “Las industrias creativas no existen en Chile”

por 10 septiembre, 2018

Jorge Yogui Alvarado de Emociones Clandestinas: “Las industrias creativas no existen en Chile”
Emociones Clandestinas, una de las bandas ícono del rock pop chileno, prepara un nuevo disco y una película. En esta entrevista, Alvarado reflexionada sobre el estado de las bandas rock y opina que en la producción musical la autogestión es fundamental. "El Abajo de la Costanera hasta el día de hoy describe total y absolutamente lo que pasa con la sociedad chilena. Nada ha cambiado nada".
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-Los sonidos de los nuevos temas tienen tonos que rozan lo electrónico...
-En el caso de árbol, tiene algunos tintes de sonido de sintetizador que es lo mismo que pasa en El Nuevo Baile, pero en ese tiempo no se hablaba de que era música electrónica. Los nuevos temas están más ligados a la música dance de lo que fue la música disco. Están basados en los códigos de la música disco. “En la cima” es puro punk rock por los cuatro lados. Punk rock de inicio de los 60, onda Stooges. En “La Extraña sensación”, en tres minutos metí toda la música: rockabilly, pop, noise, todo tipo de emoción y esa es la gracia, tener la capacidad de sintetizar todos los estilos en un solo tema y que en su total hagan el sonido de emociones. Es como decía Bowie: pesca un poco de aquí, otro de allá y mételo a tu juguera. Claramente el código principal está con esa brutal energía que tiene que tener el rock callejero, es música que tiene hambre, frío y desesperanza y te agarras de ella para poder sobrevivir a la realidad que te rodea todo el día.

-Aunque las líricas nuevas llevan una mirada más emocional.
-El Abajo de la Costanera hasta el día de hoy describe total y absolutamente lo que pasa con la sociedad chilena y con lo sociopolítico. Nada ha cambiado y, si ha cambiado algo. no es mucho para bien. El neoliberalismo sigue peor y más vivo que nunca. Ahora hablamos más de lo emocional porque lo sociopolítico nos afecta todo el día y eso cambia la emocionalidad con respecto al entorno que me rodea.

-¿Hablan ahora desde la rabia misma?
-Por supuesto. Me estresa cómo me cambian el barrio, cómo me sacan el almacén de mi vecina para poner un hipermarket. Eso me distorsiona el día a día. Están castigando a todos los evasores del Transantiago, quieren cobrarle 40 lucas al obrero que se levanta todos los días para cruzar la inmunda capital para ir a trabajar al poder, pero a las transnacionales y las megaempresas les condonan miles de millones de dólares, y yo que no puedo pagar mi pasaje me multan y me meten a un libro rojo, ¿de qué me están hablando? Obvio que tengo rabia.

-Hacer música sigue siendo la salida
-Para nosotros hacer música es pasión. Sin hacer música no podemos pasar el día y es algo de actitud. No nos colgamos la guitarra para subirnos al escenario a parecer cabros bonitos haciendo rock and roll, porque sí hay cabros bonitos que bajan a los estratos sociales más pobres para dárselas de hiphoperos.

-La cosa es sobrevivir...
-¡Sí! Desde que sobrevivimos a la dictadura como una banda de rock and roll seguimos haciendo gestos políticos. Hoy sobrevivimos a esta dictadura del arcoíris para hacer rock, para pasarlo bien y sobrevivir a lo malo del día a día.

-¿Qué piensas de las políticas culturales que entrega el Estado a la música?
-Si el Estado estuviese interesado en dar arte y cultura a los niños, no hubiese propuesto hacer un bingo para las salas que se gotean. ¿Tú crees que te iba a dar arte o cultura? Eso no lo hizo ni el PPD, porque es un negocio de ellos, el negocio estaba tan bueno que lo dejaron ser nomás, lo perfeccionaron y empezaron a darles migajas a los artistas.

-¿Cuál será la solución?
-Deberían existir escuelas de arte y pinacotecas en las universidades. Porque al final todo es una farsa y lo peor de todo es que la gente lo compra. Qué hacemos, si ni un astrónomo puede mantener su observatorio porque no tiene recursos y tiene que postular a un Fondart para comprar herramientas.

-¿Se pierde un poco esa sensación de “respaldo” ?
Lógico. Si quieren ser músicos de verdad, que trabajen y no esperen que alguien venga a salvarlos, porque las canciones y los discos se hacen. Sobre todo hoy que existe de todo para hacerlo en la casa. Yo no sabía que Iggy Pop esperó que el Estado le sacara el primer disco.

-¿Crees en las industrias creativas?
-Es que ahí existe un problema con las mismas bandas, porque para andar con pinta de rockeros tienen tiempo, pero para sentarse y hacer un disco tienen que esperar que el Estado les dé. Eso no es rock and roll y la autogestión existe desde que existe la humanidad. Las industrias creativas no existen en Chile, hay creadores que andan botados, pero industria no hay.

-Están confirmados para la próxima La Cumbre. ¿Qué opinas de los festivales con grandes carteles que se hacen principalmente en Santiago?
-Es bueno que se hagan porque rescatan la música nacional, pero me gustaría que no solamente fuesen bandas de Santiago. La música se hace desde Arica a Punta Arenas y los curadores de estos festivales debieran tener una visión más amplia para seleccionar a quienes vienen. Está Hielo Negro de Punta Arenas, Kayros de Concepción, Fuma y Baila de Valdivia, que son tremendas bandas, pero lamentablemente se conocen en regiones mucho más. Chile no termina en San Bernardo por el sur ni en Valparaíso por el norte.

-Claro, además se omite el lenguaje propio de cada región, no se les da el espacio
-El día que se acaben las radios satelitales –que se comieron a cada una de las radios locales– y cada pueblo tenga su propia radio, se acabó la identidad, porque quisieron unificar el mensaje para bailar al ritmo del poder de lo que dice el poder de Santiago.  Tanto así que se dejó de tocar en los colegios y las universidades, que eran los puntos neurálgicos para que nacieran las bandas. Se mató también la comunicación entre banda y audiencia.

-Finalmente, hablemos de la película que están pronto a estrenar, ¿cómo fue todo ese proceso?
-Con Pablo Berthelon estuvimos reuniendo información hace mucho tiempo para hacer el documental que se estrenó en el In Edit del 2012 y tuvo mucho éxito. Mientras lo hacíamos, recolectamos tantas historias que no pudieron salir en el documental y que daban para hacer una teleserie. Y a fines del 2016 me llamó Berthelon y me dijo ya, se hará el teaser de una miniserie y en abril empezamos a trabajar en el guión y en la preproducción. En ese momento alguien dijo, es demasiado, mejor hagamos una película. Las personas que se interesaron en esta producción vieron realmente el trasfondo de la historia que, en el fondo, es cómo unos cabros de una banda de rock and roll sobreviven a la dictadura y sacan su música adelante, una banda de provincia en donde la dictadura era muy heavy.

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