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Película ‘Máquinas mortales’: el fracaso de los realizadores de ‘El señor de los anillos’

por 22 enero, 2019

Película ‘Máquinas mortales’: el fracaso de los realizadores de ‘El señor de los anillos’
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Máquinas mortales es la adaptación cinematográfica del libro homónimo escrito por el británico Philip Reeve. En este universo, mil años en el futuro, la geografía ha sufrido bastantes cambios debido a las catástrofes desatadas tras la guerra de los sesenta minutos. En este caos, surgirían ciudades que dejaron de ser estáticas y están en constante movimiento, alimentándose de ciudades más pequeñas para sobrevivir. Es así como comienza esta historia, con una increíble escena donde la gigantesca ciudad-tracción Londres persigue a toda velocidad a una pequeña ciudad minera. La protagonista del film es Hester Shaw, una joven con una cicatriz que atraviesa su rostro y que busca venganza contra el hombre que asesinó a su madre, el que además posee un antiguo artefacto capaz de destruir ciudades enteras.

Aunque Peter Jackson fue quien compró los derechos de la obra de Philip Reeve, no fue él quien dirigió la cinta, sino Christian Rivers, quien debuta como director. En el guion, Jackson trabajó junto a Fran Walsh y Philippa Boyens. Todos ellos, los mismos realizadores detrás de la saga El señor de los anillos, El hobbit e incluso King Kong (2005), tienen la ventaja de llevar más de una década trabajando juntos. La película no posee actores muy conocidos, el único rostro familiar es el de Hugo Weaving, el famoso Agente Smith de Matrix y, coincidentemente, también el rey elfo en el universo de Tolkien.

Las distopías siempre resultan interesantes, ya que por naturaleza contienen una crítica política a nuestra sociedad y presentan un futuro en el que hemos fallado. En este caso, una catástrofe bélica habría provocado una nueva forma de sociedad, donde un consumo voraz y fuera de control dejaría obsoletas todas las leyes de soberanía y el diálogo entre naciones. El libre comercio ha sido reducido y desplazado por el darwinismo municipal: una forma de imperialismo económico brutal en que la riqueza se genera por medio de la aniquilación del más débil.

¿Por qué fracasó esta megaproducción?

Algunos tenían la expectativa de que esta sería una nueva saga en el mundo de la fantasía y la ciencia ficción, pero resultó ser un total fracaso de taquilla. Con un presupuesto de 100 millones de dólares, –sin considerar los gastos en publicidad–, la película solo ha recaudado 80 millones a nivel mundial, generando posibles pérdidas de 100 a 120 millones de dólares. La película fue estrenada este fin de semana en China, logrando recaudar en su debut poco más de 4 millones. Con estas tristes cifras, difícilmente la película logrará obtener una recaudación total sobre los 90 millones de dólares.
Muchas críticas han surgido tratando de explicar el fracaso de taquilla de Máquinas mortales; algunas han sido tajantes y caricaturescas y otras han sido más racionales. Un argumento sólido es el contexto en el que se lanzó esta película. La película tenía la desventaja de ser una historia nueva, no tenía una audiencia base como las películas con las que compitió, ya que la novela no era popular. En cambio, películas sobre Spiderman, Aquaman; Dragon Ball; o Mary Poppins –que sí lograron éxitos en la taquilla– llevan décadas en la cultura popular y ya tenían un público base atraído por estas historias. Pero este argumento, ¿es suficiente para explicar su terrible recepción?

En el sitio especializado Rotten Tomatoes, la película recibió una aprobación de un 26% por parte de la crítica especializada; mientras que la audiencia le dio un generoso 59%. Hay consenso en que se puede ver un trabajo prolijo y detallista en los efectos especiales y en la construcción de este nuevo universo. La historia fue la que no logró captar a la audiencia. Algunas debilidades que se critican a la película fueron decisiones conscientes de sus realizadores: por ejemplo, el hecho de que evitaran contratar actores con rostros familiares para la audiencia.

Una segunda crítica es que la historia comienza a desarrollarse sin explicar lo suficiente el por qué terminaron las ciudades sobre ruedas persiguiéndose unas a otras. Esto está explicado en el libro: la guerra de los 60 minutos produjo deshielo de glaciares y una gran cantidad de terremotos, por lo que las ciudades debieron construirse sobre firmes plataformas que no dependieran de la solidez de la tierra y que además pudieran movilizarse a lugares más seguros. Pero la película lo pasa por alto, favoreciendo el mostrar la historia que explicarla.

La película pierde tiempo en personajes en los que no profundiza y que además no juegan ningún rol importante –la hija del villano es un buen ejemplo–. La constante persecución y movimiento también puede ser un poco agotador e impide disfrutar y admirar este nuevo universo al que nos introducen. Por último, puede resultar un poco decepcionante que el villano no sea un hombre calculador e inteligente y que al final de la película solo aspire a ver todo en llamas, en una señal de patética ira o de locura.

Algunas diferencias con el libro

En el libro, la cicatriz de Hester Shaw llegaba a deformarle el rostro, aplastando su nariz, torciendo su expresión y dejándole un único ojo para ver. Esto determina mucho la personalidad de Hester, su rabia, resentimiento y timidez en otros momentos. El libro nos permite empatizar mucho más con ella, podemos saber en profundidad lo que piensa y siente. Otro elemento ausente es la injusticia y la desigualdad que tiene lugar en el universo de Máquinas mortales. En la película esto se suaviza, pero la historia original nos presenta una ciudad que se fundamenta en la explotación, injusticia y deshumanización. El artefacto Medusa también era más brutal y destructivo, capaz de incinerar el muro de Shan Guo con un solo disparo.

Otro detalle es que las deidades preservadas en el museo no eran dos minions; originalmente, eran Pluto y Mickey. Hay más cambios en la adaptación del libro a película, algunos que pudieron decepcionar a más de un fan, pero la película aún logra ser una gran adaptación audiovisual que quizás no merecía una recepción tan dura. Para la audiencia que vio esta película, les recomendaría leer el libro, el que les aseguro disfrutarán mucho más. Para los seguidores de la saga de Philipe Reeve, creo que deberán conformarse con esta única adaptación cinematográfica, ya que con este desastre de taquilla, no es probable que haya una secuela de Máquinas mortales.

Alex D. Fajardo Cisternas. Estudiante de Periodismo. Diplomado en Estudios Políticos Science Po Rennes, Francia.

  • El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial ni postura de El Mostrador.

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