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"Alienígenas": el libro que desentraña los grafitis del estallido

por 1 febrero, 2021

“Alienígenas”: el libro que desentraña los grafitis del estallido
El libro, cuya primera edición está casi agotada, cuenta con más de 200 fotografías y un profundo análisis social y del discurso detrás de la narrativa del movimiento social. "Yo frecuentemente me hago la pregunta: ¿sería posible que hoy estemos ad portas de iniciar un proceso de escribir una nueva Constitución para Chile si no se hubiera quemado el metro o no hubiera habido saqueos masivos? Mi respuesta es no, no sería posible. Por supuesto hay más elementos, pero la carga de violencia y descontrol de los primeros días, la expresión de profundo malestar social del estallido es clave para entender y reconocer lo que vino después. Algo de eso es lo que también se plasma en estos muros, con mensajes fijados en los últimos días de octubre y primeros de noviembre del 2019. Por ello creo que este trabajo es un aporte más a ese ejercicio de memoria política del país", explicó Darío Quiroga, autor del texto junto a Julio Pastén. La obra además incluye trabajos sobre el 18 de octubre de personalidades como el periodista Fernando Paulsen, la cantante Denisse Malebrán, el sindicalista Cristian Cuevas y el sacerdote Felipe Berríos, entre otros.
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Un libro que desentraña los grafitis del estallido social acaban de publicar el sociólogo Darío Quiroga y el periodista Julio Pastén. Se trata de Alienígenas: El estallido social en los muros (Editorial Ocho Libros), de 173 páginas, que incluye además textos sobre el 18 de octubre de personalidades como el periodista Fernando Paulsen, la cantante Denisse Malebrán, el sindicalista Cristian Cuevas y el sacerdote Felipe Berríos, entre otros.

"Yo frecuentemente me hago la pregunta: ¿sería posible que hoy estemos ad portas de iniciar un proceso de escribir una nueva Constitución para Chile si no se hubiera quemado el metro o no hubiera habido saqueos masivos? Mi respuesta es no, no sería posible. Por supuesto hay más elementos, pero la carga de violencia y descontrol de los primeros días, la expresión de profundo malestar social del estallido, es clave para entender y reconocer lo que vino después. Algo de eso es lo que también se plasma en estos muros, con mensajes fijados en los últimos días de octubre y primeros de noviembre del 2019. Por ello creo que este trabajo es un aporte más a ese ejercicio de memoria política del país", comentó Quiroga.

El libro, cuya primera edición está casi agotada, cuenta con más de 200 fotografías y un profundo análisis social y del discurso detrás de la narrativa del movimiento social.

Debe su título al famoso audio filtrado de la Primera Dama, Cecilia Morel, quien el 20 de octubre de 2019, al referirse a la movilización ciudadana, señaló era "como una invasión extranjera, alienígena".

Necesidad de registro

Los profesionales plantearon en la introducción del libro la necesidad de registrar para la posteridad lo que estaba sucediendo en los muros de la capital. "Para nosotros no fue posible: era necesario estar. Y estar es registrar, quizás porque, con años de juventud acumulada, ya somos conscientes de la importancia de proyectar el día después. Porque el registro nos remite a la memoria y la memoria sabemos que, en definitiva, es lo único que les queda a los pueblos más allá de victorias y derrotas", escribieron allí.

Para realizar su análisis, Quiroga y Pastén decidieron centrarse en un perímetro bien delimitado de Santiago centro: el cuadrante conformado por la Alameda, el cerro Santa Lucía, las calles Merced y Mac-Iver.

"Nosotros llegamos a trabajar a una oficina en Santa Lucía el 28 de octubre", recuerda Quiroga. "Ahí en medio de protestas diarias, en las cuadras aledañas una va haciendo algo de vida normal –ver cuál estación de metro te queda más cerca para irse a la casa, cuál es la mejor picada para almorzar– y, en ese contexto, sencillamente decidimos registrar el entorno más cercano a nuestro nuevo lugar de trabajo".

"Miramos el mapa en el celular y definimos un perímetro arbitrario –Alameda y Merced, Mac-Iver y Santa Lucía– y así quedaron seleccionadas 9 manzanas, donde entre el 6 y el 9 de noviembre se hizo el registro exhaustivo donde ningún rayado, por intrascendente, pequeño o críptico que pudiera ser, quedara fuera".

Pastén añadió que también era importante que el lugar elegido para hacer el registro y posterior análisis estuviera lo suficientemente lejos de Plaza Dignidad, es decir, que fueran calles en donde el tránsito de las personas no se hubiese desrutinizado totalmente.

"Para nosotros era importante registrar en calles que, durante la mañana y parte de la tarde, tuvieran un tránsito relativamente normal de personas, ya sea por temas laborales, trámites, etc. Es importante, porque de alguna manera estos rayados tenían la posibilidad de ser vistos por las personas, interrumpían la mirada en el transitar que, la mayoría de las veces, suele ser mecánico, suele ir de un punto a otro y, en ese andar por la calle, probablemente, lo único que interrumpe el andar es la narrativa de la oferta propia del mercado. Sin embargo, en ese momento y aunque muchos puedan criticar los rayados desde una dimensión normalizada de la calle, que por supuesto entendemos, surgía otra narrativa que también interrumpía ese andar con mensajes de otro tipo y, seguramente, de una importancia que hasta hoy no hemos develado totalmente".

"De hecho, mientras hicimos el registro vimos más de una persona detenida frente a algún muro, quizá, intentando desentrañar el contenido de lo que ahí decía, quizá lamentando el estado de los muros, no lo podemos saber, pero estamos seguros de que es una fenómeno que no ha sido indiferente a nadie y que nos dice mucho de lo acontecido", recalcó.

Todos los rayados

El registro utilizado "abarcó todos los rayados, de cualquier tamaño, tipografía, formato, etc., desde una frase escrita con lápiz de pasta, hasta el grafiti de mayor elaboración. No utilizamos ningún criterio de exclusión, registramos todo lo que se expresó en las nueve cuadras seleccionadas, sin importar su estética o contenido", contó el periodista.

La primera parte del libro se dedica a decodificar los mensajes, donde se repetían conceptos como "abuso", "dignidad", "represión" y "resistencia". Por ejemplo, en el caso de "abuso", citan frases como "Violento es morir en una sala de espera" o "No son 30 pesos, son 30 años". En el caso de "dignidad", una oración ilustrativa es "Mi lucha es tu lucha", mientras que en el caso de "represión" es "Nos están matando", y en "resistencia" es "Las balas se van a devolver".

En su trabajo, los autores también realizaron un trabajo cuantitativo. Así descubrieron que en su área de registro la palabra "paco" se repite 224 veces; "Piñera", 149 veces; la sigla ACAB ("All Cops Are Bastards", es decir, "Todos los policías son bastardos"), 141 veces; "asesino", 110 veces; "evade", 94 veces; "yuta" (palabra informal para designar a la policía), 80 veces; TPP (Tratado Integral y Progresivo de Asociación Transpacífico), 49 veces; "milico/s", 48 veces; AFP, 42 veces; y Sename, 38 veces.

Origen del proyecto

La colaboración entre Pastén y Quiroga es de vieja data. Ambos han trabajado desde hace más de una década en distintos proyectos centrados, básicamente, en el ámbito de la cultura. "El libro surgió como muchos de los proyectos anteriores, es decir, haciéndonos preguntas sobre lo que está pasando en nuestro territorio y tratando de ver la mejor manera de llegar a un análisis con las herramientas que disponemos y que son, básicamente, nuestro entusiasmo, mucho trabajo y algo de teoría", explicó Pastén.

Cuando a la dupla le tocó cambiarse de oficina hacia el centro de Santiago, pudieron apreciar la gran cantidad de frases que se habían escrito en los muros "y que, día tras día, iban apareciendo y desapareciendo".

"Parecía una lucha permanente entre expresión y borradura, por lo que desde nuestra perspectiva, lo que estaba en juego era la potencia de una nueva narrativa social frente al deseo, muchas veces histérico, por hacer que los muros volvieran a su normalidad, una normalidad que solo permite en los muros la expresión de todo lo relacionado al mercado", dijo.

"En tal sentido, lo que vimos reflejado en esos conceptos, frases, consignas y denuncias fue una transgresión en las lógicas de la calle que la convirtieron en un medio de comunicación alternativo, si se quiere subversivo, en donde se expresó una narrativa que adquirió un sentido histórico, con una gran potencia de archivo y, por supuesto, un valor narrativo y representativo del estallido que había que registrar e intentar comprenderlo, antes de que fueran borrados o rutinizados en la mirada".

Método de trabajo

El periodista destacó que este trabajo ha sido realizado "sin presiones ni pretensiones científico-sociales, no intentamos probar ninguna hipótesis ni explicar nada referente a las causas o el devenir del estallido social, aún cuando ocupemos algunas técnicas de investigación social". Agregó que el propósito "se basó en dejar un testimonio de lo que para nosotros fue uno de los fenómenos más relevantes del estallido y que tuvimos el privilegio de observar más detenidamente a través de este trabajo, me refiero a aquella pulsión de cientos de personas por expresar enérgicamente sobre los muros lo que en ese momento sentían, ya fuera en imágenes, pensamientos, emociones, denuncias, deseos o simplemente rabia. Fue un estallido también de la palabra, del decir. De pronto se pasó del mutismo a un habla incontenible que fue dando forma a ciertos contenidos que, en el contexto de la crisis que aún vivimos, no son para nada triviales".

En cuanto al método, Pastén explicó que ambos realizaron el registro fotográfico, recorrieron las nueve cuadras seleccionadas y discutieron tanto el ángulo de la fotografía como el contenido de las frases que estaban fotografiando: "De hecho, muchas de las claves del análisis salieron de esas conversaciones mientras hacíamos el registro".

Este inicio fue la base para después tomar las más de dos mil frases registradas y así desarrollar un primer análisis de contenido. "En lo personal, me tocó realizar esa inmersión inicial en el material para dar con una primera aproximación referente a categorías y ejes narrativos, para luego, trabajar junto a Darío el análisis final, momento en el que también le dimos una forma más amable al contenido para poder comunicar esos datos de la mejor manera posible", precisó.

Paralelo a esto, Quiroga realizó las gestiones para invitar a los autores que completan el libro, que además de los nombrados, incluye al sociólogo Alberto Mayol y al trovador Manuel García.

Conclusiones

A partir de su trabajo, los autores además arribaron a varias conclusiones. "A nuestro entender, a partir de las más de dos mil frases analizadas, podríamos decir que hay cuatro ejes en los que se puede, de alguna manera, ordenar narrativamente lo que pudimos observar en estas nueve cuadras. Estos son represión, resistencia, abuso y dignidad. En tal sentido, se observan frases tendientes a anteponer la resistencia a la represión y la dignidad ante el abuso, quedando más bien como un discurso circular", relató Pastén.

"Sin embargo, la 'dignidad' pareciera irrumpir como el nuevo horizonte utópico al que la política debería aspirar, pero, también, constituye el piso mínimo desde el cual se debe resetear la política chilena, entonces, pareciera ser un concepto dual, en el sentido que es tanto condición de inicio como horizonte de llegada. Es decir, si antes la cancha estaba demarcada por las reglas del abuso, ahora o en adelante, debe estar demarcada con las reglas de la dignidad, por lo que es un concepto que debemos tomar muy en serio, más allá del eslogan, ya que tiene tanta o más importancia que otros conceptos que han acompañado anteriormente a las movilizaciones, especialmente las estudiantiles, como el 'No al lucro'", afirmó.

Ahora, para Pastén la pregunta de fondo es cómo hacer que la dignidad se convierta en proyecto político y programático y quiénes serán los que asuman legítimamente este desafío. "Es evidente que mucho de esto se jugará en la asamblea constituyente y es de tal importancia que, incluso, hace irrelevantes otros procesos políticos que se están dando en paralelo, como la designación de los candidatos o precandidatos presidenciales", agregó.

Autores invitados

En cuanto a los autores invitados, el periodista comentó que en la medida que la idea del libro fue tomando forma, se dieron cuenta que ante la cantidad de voces plasmadas en los muros, el libro de alguna manera también debía reflejar cierta polifonía, por lo que decidieron que el análisis realizado debía complementarse con otras voces y miradas que, desde diferentes lugares y formatos, pudieran desarrollar una reflexión sobre algunas de las frases que recogieron desde los muros.

De esta manera, abrieron el trabajo a diversos intelectuales, artistas, periodistas, dirigentes, académicos e investigadores. "Casi todas y todos quienes escriben en el libro son amigos de la vida, unos, y más recientes otros", complementó Quiroga.

"Me interesaba que fuera gente cercana que uno pudiera explicarles en 5 minutos la idea y que la asumieran sin pensar mucho en la posibilidad de que el texto trascendiera –hasta ese momento pensamos que quizás solo hacíamos una pequeña edición digital del registro, el libro aún era una utopía–, y eso creo que también permitió que estos textos tengan mucha honestidad. Una cosa relevante es que todos los textos son de fines de diciembre y comienzos de enero, todos escritos antes de la pandemia y sin ninguna revisión o cambio posterior, lo cual los deja como textos situados anclados a una realidad que en algún sentido ya no existe", explicó.

Sin embargo, "el libro no tiene límites en cuanto a la posibilidad de análisis, podríamos decir que es un libro abierto en el que, el lector, también puede llevar a cabo sus propios análisis a partir de las 200 fotografías de rayados que hemos incorporado. En ese sentido, siempre invitamos a los electores a encontrar sus propias narrativas, porque no nos cabe duda que más de alguna frase escrita en los muros tiene alguna relación emocional con las biografías de cada lector".

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