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Una irreconocible Selección Chilena no pudo ante la garra «charrúa» y conoció su primera derrota Por la cuarta fecha de las Clasificatorias

Una irreconocible Selección Chilena no pudo ante la garra «charrúa» y conoció su primera derrota

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En el peor partido de la “Era Sampaoli”, la Roja perdió inapelablemente 3-0 ante Uruguay, en Montevideo. Chile mordió el anzuelo y cayó en la provocación de la Celeste, que aprovechó los balones detenidos para marcar una diferencia impensada en la antesala del caliente partido. Arturo Vidal, por tarjetas amarillas, y Jorge Valdivia, por una torpe expulsión luego del pitazo final, se perderán el duelo ante Argentina.


Nerviosismo y ansiedad, entre muchas otras razones, podrían explicar la durísima derrota 3-0 ante Uruguay. Los problemas defensivos evidenciados ante Colombia no se solucionaron con el cambio a la línea de cuatro en el fondo, a pesar de que el rival mostró cartas absolutamente distintas.

Los charrúas ganaron merecidamente al marcar enormes diferencias en los balones detenidos, el arma que asomaba como la más peligrosa –y tal vez la única- de Uruguay. El equipo de Óscar Tabárez comenzó a ganar el partido cuando llevó a Chile al juego de la fricción y de los pechazos, donde la Celeste se maneja con clase.

El nerviosismo chileno no se notó sólo en los pases errados de Gonzalo Jara, que jugó un partido aparte con más fallas que aciertos, sino que también en hierros de varios seleccionados, incluso de Marcelo Díaz, que acostumbra a no equivocarse en la entrega. El volante del Hamburgo perdió su primer encuentro defendiendo a la Roja adulta.

Párrafo aparte para las peligrosas devoluciones de los defensores chilenos a Claudio Bravo, que resolvió los momentos de agobio mostrando mucha calidad en sus pies.

Chile tuvo llegadas, no muchas, pero se las arregló para esperanzar a los tres mil chilenos en el Centenario. Uruguay, en tanto, esperó tranquilamente su primera gran oportunidad, que llegó desde un tiro libre en tres cuartos de cancha que parecía diluirse, pero el remate de Mathías Corujo tras un rebote, le permitió a Diego Godín acomodar y marcar el primero (23´). Arturo Vidal, que por momentos pareció estar con la cabeza en otro lado, se quedó enganchado en la última línea y habilitó a varios uruguayos, entre ellos al defensor del Atlético Madrid.

Con el pitazo final del primer tiempo, Jorge Sampaoli también entró en la refriega, porque en lugar de tranquilizar a sus jugadores que se encararon con los uruguayos, fue directamente a sostener un duelo verbal con Godín, que durante todo el partido, con mucho oficio, se las arregló para desconcentrar a los chilenos. Y al entrenador argentino.

En el segundo tiempo la Roja pareció entrar un poco más concentrada, y cuando comenzaba a hacer méritos para el empate, vino un largo tiro libre de Fernando Muslera, que fue pivoteado, como varias veces en el partido, por Edison Cavani. El delantero del PSG conectó con mucha facilidad, porque ningún chileno lo marcó, y habilitó al recién ingresado Álvaro Pereira, que con la nuca decretó el segundo (62´).

Cuando Chile todavía no se reponía de la bofetada, llegó el 3-0 definitivo, luego de un tiro de esquina cabeceado en área chica por Martín Cáceres (64´), que con mucha facilidad le ganó a Mark González y Arturo Vidal. Fue la única jugada en la que Claudio Bravo mostró algunas dudas.

El capitán de Chile evitó un papelón aún mayor, porque tuvo atajadas extraordinarias, conjurando remates de distancia y otros a quemarropa.

Chile cierra el año con un punto de seis posibles, pero con una mala imagen en lo futbolístico, porque ante Colombia mostró muy poco y contra Uruguay casi nada. La Roja tendrá que dar vuelta la página para volver a enfocarse y pensar en el duelo ante Argentina, donde no estarán Arturo Vidal ni Jorge Valdivia.

El volante del Bayern Múnich sumó su segunda tarjeta amarilla en el proceso, aunque hizo méritos suficientes para una más en el partido. Jorge Valdivia, en tanto, como pocas veces completó 90 minutos, pero luego del pitazo final las emprendió contra Wilmar Roldán, que no dudó en mostrarle la roja.

Siete puntos y en zona de repechaje, escaza cosecha para lo que hace una semana se esperaba del campeón de América.

Pormenores:

Estadio: Centenario
Público: 60.000 espectadores, aproximadamente.
Árbitro: Wilmar Roldán (Uruguay).

Formación Uruguay: Fernando Muslera; Maximiliano Pereira, Sebastián Coates, Diego Godín, Martín Cáceres (69′ Gastón Silva); Carlos Sánchez, Egidio Arévalo Ríos, Mathías Corujo, Nicolás Lodeiro (59′ Álvaro Pereira); Edinson Cavani y Diego Rolan (79′ Nahitan Nández).
DT: Oscar Tabárez.

Formación Chile: Claudio Bravo; Mauricio Isla, Gary Medel, Gonzalo Jara, Eugenio Mena (65′ Matías Fernández), Arturo Vidal, Marcelo Díaz, Mark González (65′ Jean Beausejour), Jorge Valdivia, Alexis Sánchez y Eduardo Vargas (81′ Fabián Orellana).
DT: Jorge Sampaoli.

Goles: 23′, Diego Godín (Uru); 62′, Álvaro Pereira (Uru); 64′, Martín Cáceres (Uru).

Tarjetas Amarillas: Mathías Corujo y Diego Godín (Uru); Arturo Vidal, Gary Medel, Alexis Sánchez y Marcelo Díaz (Chi).

Tarjeta Roja: Jorge Valdivia (Chi), por reclamos posteriores al partido.


LA FIGURA: DIEGO GODÍN EMPUJÓ A LA CELESTE

En la antesala del encuentro, Diego Godín replicó el mensaje de su entrenador, y como capitán del equipo dijo que lo importante eran los tres puntos y no Gonzalo Jara. Además, se encargó de desmentir que su cuadro no saludaría al defensor chileno, bajando los decibeles de un duelo que asomaba como caliente.

Antes de ingresar a la cancha, Godín sacó la voz como líder del equipo, tomando la posta que le dejó Diego Lugano, e impulsó a sus compañeros a ir por la victoria, ante un Chile que intentó, pero que fue superado por su propio nerviosismo.

El capitán uruguayo, entendiendo que a veces el fútbol es de desconcentración, llevó a los chilenos a caer en el juego de la fricción, dándose pechazos y manotazos con más de alguno, hasta conseguir la amarilla de Gary Medel. Aunque en esa misma refriega también fue amonestado, poco le importó a Godín, porque merodeando en el área aprovechó la distracción de Arturo Vidal, que se quedó enganchado, y capturó un defectuoso remate de Mathías Corujo. El defensor la acomodó y con mucha facilidad abrió el camino del triunfo Celeste.

Godín no sólo se las arregló para “sacar” del partido a varios jugadores chilenos, sino que también a Jorge Sampaoli, que finalizado el primer tiempo lo fue a encarar.

No ganó en el juego aéreo ofensivo, su especialidad, pero Godín demostró que con temperamento e inteligencia también es posible transformarse en la figura.

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