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Ingreso Mínimo Garantizado por Hogar (IMGH) al 50% más pobre del país

por 4 noviembre, 2019

Ingreso Mínimo Garantizado por Hogar (IMGH) al 50% más pobre del país
La eliminación de todas las exenciones tributarias, sin excepción, y la homogeneización de los impuestos a los combustibles es más fácil cuando todas se implementan simultáneamente. El resultado conjunto de ambas medidas financia aproximadamente el costo total del IMGH centrado en los primeros cinco deciles planteados, con un impacto financiero en el estándar de vida de ellos de importante magnitud. Sobra decir que el esfuerzo en recursos es grande, particularmente cuando el sistema busca además aumentar los ahorros previsionales de las personas. Pero bien vale la pena intentarlo.
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Ingreso mínimo garantizado (IMGH) se fijaría a nivel del hogar, en función de sus miembros efectivos. En promedio, los hogares tenían, al año 2017, 3.1 miembros.

El Estado cubriría la diferencia entre el IMGH y el actual ingreso monetario del hogar en cada decil de ingreso, definido este último como la suma del ingreso laboral del hogar, otros ingresos autónomos y actuales subsidios monetarios del Estado percibidos por el propio hogar.

Es esencial que el sistema genere los incentivos para que los hogares se esfuercen en orden a mejorar sus ingresos y que el uso del aporte monetario estatal lo determinen libremente sus beneficiarios.

Cualquier propuesta en esta línea debería partir por revisar la actual eficiencia en la operación del aparato fiscal y sus costos asociados, generando y respaldando las mínimas condiciones de vida de sus habitantes.

La recaudación tributaria debería ser eficiente y simple, al menor costo posible.

La progresividad en el gasto fiscal por la vía del IMGH sería efectiva y focalizada: se pagaría mensualmente a través de la cuenta Rut hoy disponible para todos los chilenos y de manera automática e incondicional.

Todos los beneficiarios tendrían que entrar al mundo formal del SII para acceder al IMGH y la subdeclaración de ingresos sería fuertemente sancionada. El incentivo del IMGH permitiría formalizar un porcentaje muy relevante de la población.

Los cálculos siguientes suponen preliminarmente que NO se intervienen las partidas de gasto fiscal actual – actualmente de US$ 80 mil millones–, por lo que los hogares seguirían percibiendo, entre otros, los servicios de salud, vivienda social y educación tal cual hoy se les entregan. Lo razonable es que estas partidas sean también revisadas en orden a su eficiencia para servicios que continuarían vigentes y que deberían ser ahora compatibles en el marco global del IMGH.

La fijación periódica del IMGH tendría que ser responsable y 100% equilibrada desde el punto de vista fiscal, promoviendo y exigiendo simultáneamente competencia en todos los sectores productivos y un ambiente positivo de inversiones y crecimiento. Su quorum de aprobación tendría que ser superior a la simple mayoría (¿60%, 2/3?) de los miembros del Poder Legislativo una vez que el Ejecutivo propusiera un cambio en su valor.

A partir de la Encuesta Casen del año 2017, se podría de manera aproximada estimar el costo fiscal de fijar el IMGH en determinados niveles, para el tamaño de hogar promedio de 3.1 miembros. En rigor, para centrarse en los cinco deciles más pobres, su implementación debería hacerse de manera tendencial, convergiendo al ingreso monetario por hogar del séptimo decil, de tal manera que no se distorsionaran los necesarios incentivos al esfuerzo de todos los hogares. Para los cálculos básicos que siguen, se utiliza la columna de ingresos monetarios promedio del hogar por decil de ingreso autónomo per cápita del hogar vigente al año 2017.

Así, si el IMGH base se fijara en $ 856.402 al mes por hogar de tamaño promedio de 3.1 miembros –correspondiente a aquel del decil 7 o séptimo– y la política acordada fuese cubrir el 50% de la diferencia entre el ingreso monetario del hogar en cada decil y dicho IMGH base, el gasto fiscal anual asociado para cubrir dichos suplementos de ingresos monetarios sería de US$ 12.001 millones, centrado en los primeros cinco deciles más pobres pero incluyendo también al sexto.

Por ejemplo, el Ingreso Monetario del Hogar del primer decil pasaría de $190.719 a $523.556 al mes, cubriendo el fisco el suplemento de $332.846; el segundo, de $356.117 a $606.260, cubriendo el fisco el suplemento de $250.143, y así sucesivamente.

La ayuda se centraría en la mitad más pobre de los hogares de Chile, pero también recibiría un suplemento monetario el decil 6, para quedar neutro en el siguiente. Es aproximadamente a partir del decil 7, y de manera marginal, que la tabla actual del Impuesto Global Complementario contempla un tributo de 4% que luego crece hasta 35%.

Una propuesta de esta naturaleza, que no intervendría los mercados de factores productivos sino suplementaría los ingresos de los hogares, no debería distorsionar los precios en cuanto a asignación de recursos, particularmente aquel sensible del mercado del trabajo, pero sí requeriría la fijación de un nivel de IMGH responsable que hiciese compatible el aseguramiento de un mínimo con el necesario incentivo de crecimiento e inversión de largo plazo del país.

Por último, recursos para financiar una propuesta como esta podrían venir de reasignaciones del presupuesto actual y revisiones profundas de sus programas y sus costos de implementación, de aumentos en las tasas de impuestos y la base de los mismos, así como del propio crecimiento del país. Destacarían aquí el término de la renta presunta y la necesaria homogeneización del impuesto al diésel del transporte de 1.5 UTM por m3 a aquel vigente con los otros combustibles de 4 UTM por m3, además de la eliminación de exenciones que permitiesen ampliar la base y aminorar eventuales alzas en las tasas de impuestos.

No está de más recordar que, para el año 2019, Dipres estimaba en US$ 9.941 millones el gasto tributario, entendido como el valor de lo no recaudado por múltiples exenciones –dicha estimación no incluía el igualar el tratamiento de los impuestos al combustible–. Entre los años 2010 y 2017 el impuesto a los combustibles en su forma actual recaudó en promedio sobre US$ 2.700 millones anualmente, siendo un 80% de los autos.

La simplificación de la estructura tributaria, en base retirada e integrada, pero bajo tasas de primera categoría alrededor del 25% –compatibles con la competencia externa en un mundo globalizado– y tasas máximas de global complementario de 40%, podrían completar el cuadro una vez que se eliminaran las exenciones y se ampliara la base.

La eliminación de todas las exenciones tributarias, sin excepción, y la homogeneización de los impuestos a los combustibles es más fácil cuando todas se implementan simultáneamente. El resultado conjunto de ambas medidas financia aproximadamente el costo total del IMGH centrado en los primeros cinco deciles planteados, con un impacto financiero en el estándar de vida de ellos de importante magnitud.

Sobra decir que el esfuerzo en recursos es grande, particularmente cuando el sistema busca además aumentar los ahorros previsionales de las personas. Pero bien vale la pena intentarlo.

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