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A noviembre acumula pérdidas millonarias y revierte todo el escenario previo a la fusión

Fusión Itaú-CorpBanca en rojo: la operación más polémica de la historia reciente de la banca en problemas a menos de un año de haberse concretado

por 27 diciembre, 2016

Fusión Itaú-CorpBanca en rojo: la operación más polémica de la historia reciente de la banca en problemas a menos de un año de haberse concretado
Álvaro Saieh operó y presionó para cambiar los términos originales del acuerdo y terminó vendiendo el control de CorpBanca al gigante brasileño a un precio que incluyó un suculento premio y cláusulas de liquidez a las que el resto de los accionistas no tuvieron acceso. A menos de un año de completarse la operación, el negocio hace agua. A octubre el banco ganaba apenas $ 50.000 millones, pero a noviembre todo se derrumbó y ya suma pérdidas de casi $ 5.000 millones, cuadruplicando las provisiones. Y más preocupante: el ROE se desplomó a 1,87%. Descalce en monedas y cambios en políticas de riesgo forzaron a elevar las provisiones, destruyendo todas las proyecciones de mercado a medio año de estrenada la unión. Los brasileños descabezaron las principales gerencias, ya casi no quedan ejecutivos provenientes de CorpBanca y el ambiente interno se corta con tijera. Las implicancias para el banco no son menores. Saieh forzó que en el pacto de de fusión se incluyera una polémica cláusula que garantiza un dividendo mínimo por un par de años.
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Contrariando sus propios escenarios previos, los resultados del fusionado banco Itaú-CorpBanca se están viniendo abajo. En noviembre pasado, el banco que en mayo reunió al gigante brasilero con la entidad que controlaba Álvaro Saieh, mostró un severo desplome en sus utilidades y no solo eso, sino que terminó generando pérdidas en el acumulado del año, en un hecho poco acostumbrado en una institución de tal tamaño.

Aunque el escenario parecía adelantarse en CorpBanca previo a la fusión –la entidad que controlaba Saieh perdió $ 25 mil millones en el primer trimestre del año–, lo cierto es que los números del banco fusionado en abril partieron en azul. Al cierre del primer semestre de 2016 Itaú-CorpBanca ganaba $ 32 mil millones, cifra que –con vaivenes– subió a casi $ 50 mil millones en septiembre. No obstante, a octubre la situación cambió y las utilidades bajaron a menos de $ 47 mil millones.

En noviembre vino la debacle. Según el reporte mensual intermedio publicado por CorpBanca a noviembre pasado, la institución financiera perdió $ 4.468 millones. Es decir, en un mes el banco perdió al menos $ 50 mil millones, pues se ‘comió’ la ganancia que tenía a octubre y agregó el saldo de pérdida referido.

Pero no solo eso. Según fuentes que conocen sobre el banco, este tenía provisionados casi $ 30 mil millones para pagar impuestos, apostando a obtener utilidades en 2016. Porque, si bien todas las fusiones parten sin grandes aspavientos en la última línea, debido a los costos de transición y la migración de una cultura corporativa a otra, lo cierto es que el mercado no esperaba números tan negativos en forma inmediata.

En efecto, en mayo pasado, Banchile Inversiones ya revisaba las estimaciones de ganancias y rentabilidad del banco fusionado para el año. Así, el 11 de mayo su informe indicaba un “gran recorte” de 26% en la utilidad por acción para 2016 y de 11% a la baja para 2017. Aun con esas estimaciones, la entidad proyectaba que Itaú-CorpBanca ganara más de $ 220 mil millones este año que ya termina.

Ni el Centro de Gobiernos Corporativos y Mercado de Capitales de la Universidad de Chile, que encabeza el director de SQM, Dieter Linneberg, que en agosto de 2014 realizó un informe favorable a Saieh –cuando disputaba con los brasileños el porcentaje que cada uno tendría en la nueva entidad–, preveía un escenario similar. A esas alturas, su estimación de los bancos, por separado, sumaba ganancias de más de US$ 300 millones en 2016, cuando la economía local ya venía enfriándose.

Y todavía más, en mayo de 2016, con los malos resultados del primer trimestre de CorpBanca, el propio Banchile proyectó la rentabilidad (ajustada por el resultado de enero-marzo) de Itaú-CorpBanca, esperando que el ROE (Rentabilidad sobre Patrimonio) llegara a “solo” 8,3% y que mejorara a 9,8% en 2017.

Pero, lo mismo que como el Banco Central y el Ministerio de Hacienda han venido errando a la baja en sus estimaciones de crecimiento del país, el mercado tampoco leyó lo que hoy muestra el banco fusionado. En el último estado mensual a octubre informado por la Superintendencia de Bancos e Instituciones Financieras (Sbif), Itaú-CorpBanca presentó un ROE de 1,87%, por lejos el más bajo de las instituciones con un tamaño superior al 5% de mercado y equivalente a casi la mitad del retorno que marcaba un mes antes (3,3%) y muy lejos de los dos dígitos que acostumbraba a marcar el banco con Saieh.

El efecto de estos negativos números ya se está sintiendo en el mercado. El 1 de abril, cuando parte la fusión, la acción de Itaú-CorpBanca aparecía en 6,2 pesos. Desde entonces, el papel nunca volvió a tocar ese “peak”. Dos meses y medio después, la acción se desplomaba a 5,23 pesos y, si bien repuntó –a fines de octubre llegó a bordear los 6 pesos por acción– desde entonces sufrió una sostenida caída que hoy la tiene en 5,4 pesos, casi un 10% menos que cuando comenzó la fusión.

Ambiente tenso

El ambiente al interior del banco está contaminado. Drásticos cambios en la estructura organizacional y una revisión en las políticas de riesgo de la entidad han provocado la salida de numerosos ejecutivos, descabezando una parte importante de las primeras planas ejecutivas.

Fuentes cercanas a la entidad, que han conocido del clima interno, afirman que la llegada de los brasileños modificó diametralmente la cultura de negocios del banco y que eso ha generado tensión en los equipos, pues los incentivos para hacer negocios cambiaron, apuntando a reducir el riesgo con que se operaba en manos de Saieh y con nuevas caras. Áreas que ganaban dinero a borbotones en la gestión de Saieh, con los cariocas comenzaron a ver pasar el negocio desde la vereda de enfrente.

Todo esto ocurre a pocos meses de que se echara a andar el banco fusionado y que el grupo Saieh perdiera el poder de influir en la administración de la entidad ahora manejada por Itaú, aunque aún presidida por el hijo del ex controlador, Jorge Andrés Saieh.

Los cambios en la cúpula  ejecutiva se han hecho notar. El 23 de noviembre de 2015, mientras preparaban la fusión, CorpBanca e Itaú anunciaron la primera línea de ejecutivos que tendría el banco desde el abril de 2016 y que incluyó a 11 gerentes, que se sumaban al designado brasileño Milton Maluhy en la gerencia general. De ese elenco original, hoy apenas queda menos de la mitad e Itaú ha puesto su sello en los nombramientos.

Así lo hizo con las bancas mayorista y minorista, dos áreas centrales para la generación de dinero de la institución. Al mismo tiempo, dejó la institución el cuestionado fiscal de CorpBanca, Cristián Canales, de profunda confianza de la administración del banco cuando controlaba Saieh, y el gerente de riesgos, José Valencia.

Itaú marcó los cambios, reemplazando en la banca mayorista a José Francisco Sánchez por Cristián Tauber, que provenía del equipo de Itaú, donde lideraba la banca corporativa. En tanto que en la banca minorista, ante la salida de Víctor Orellana –que venía de Itaú–, designó a Julián Acuña, un ejecutivo con largo recorrido en Santander, incluyendo un paso por la filial colombiana (antes de venderla a CorpBanca). Acuña –que asumió en su cargo en septiembre pasado– había dejado la firma de capitales españoles en abril de este año.

También cambió la cabeza en Riesgos, pues a comienzos del mes pasado se anunció la sorpresiva salida de José Valencia, quien había trabajado cinco años en el banco en Brasil y había sido designado al frente de riesgos a nivel corporativo en la institución fusionada. Ante su desvinculación, los brasileños optaron por Mauricio Baeza, quien desempeñó el mismo cargo en el Banco de Chile hasta agosto de este año e hizo noticia cuando declaró ante el Ministerio Público por el caso Caval, debido al crédito otorgado por la entidad que lidera Andrónico Luksic después de una reunión de este con el hijo de la Presidenta Bachelet, Sebastián Dávalos, y su pareja, Natalia Compagnon.

En su testimonio, Baeza reconoció que el crédito otorgado no respondió a la forma tradicional de otorgarlos, considerando que no había más garantía de patrimonio de los requirentes que la posibilidad de vender el terreno para un proyecto inmobiliario en Machalí, Región de O’Higgins.

Igualmente dejó su cargo el fiscal del banco, confirmado para la fusión como continuador de su labor en CorpBanca, Cristián Canales. El abogado no ha pasado inadvertido en su rol. En 2013 enfrentó la crisis de liquidez que vivió el banco a raíz de la revelación de las triangulaciones de créditos de CorpBanca a SMU y porque en parte de su período –desde 2012– se realizaron los cuestionados créditos a las sociedades cascada –que forman parte de la cadena de control de SQM– por las que la Sbif sancionó con casi US$ 30 millones de multa a CorpBanca.

Dicha sanción fue revertida por la Corte de Apelaciones y se está a la espera de que en las próximas semanas la Suprema emita el veredicto respecto del recurso de queja de la superintendencia. El fallo está en acuerdo y su redacción la tiene a cargo el reconocido ministro Sergio Muñoz.

En reemplazo de Canales –quien se acogió a retiro– asumió en junio pasado Cristián Toro, quien había renunciado a la vicepresidencia legal de Lan tras ocho años en el puesto, habiendo pasado otros diez años en la fiscalía de Citibank.

Esto se suma al primer cambio que hicieron los brasileños desde que mandan en Itaú-CorpBanca: la salida del gerente corporativo de recursos humanos Alberto Lungenstrass, quien venía del equipo Itaú pero cuya desvinculación se conoció a pocas semanas de estrenada la fusión. En su reemplazo asumió una de las personas que le reportaba, Marcela Jiménez, quien –eso sí– venía de CorpBanca y reportaba a Lungenstrass desde Recursos Humanos.

Una de las últimas novedades en el banco fusionado fue la salida de Jaime Munita de la gerencia de CorpBanca Colombia. Munita había llegado en 2011 a CorpBanca, como asesor del directorio, proveniente de Celfin Capital (hoy BTG Pactual). Los negocios en el país cafetero, si bien habían dejado buenos retornos, no estarían yendo del todo bien en la actualidad. En su reemplazo, Itaú anunció en noviembre pasado que pondría a otro hombre de su confianza, Álvaro Pimentel, quien pasó dos décadas en Itaú Unibanco.

Con este nivel de descabezamiento en la primera línea de ejecutivos de Itaú-CorpBanca, los brasileños ya mostraron sus dientes al frente de la entidad fusionada y, al menos hasta el cierre de la edición de este artículo, solo quedan, provenientes de CorpBanca, Pedro Silva en Tesorería y José Manuel Mena en Auditoría, que reporta directo al directorio. Silva es clave, ya que era un gran operador del negocio de tesorería bajo la tutela de Saieh, pero tomaba riesgos. Ahora los brasileños no lo dejan.

También está –como es sabido– Marcela Jiménez, que había resistido el cambio como subordinada de Lungenstrass.

Gabriel Moura, Rogerio Braga y Luis Rodríguez, todos hombres de Itaú, se mantienen en las gerencias corporativas de planificación y control financiero; marketing, productos, canales digitales y franquicias; y operaciones y tecnología, respectivamente.

Sbif observa

Itaú-CorpBanca fue consultado reiteradamente por este medio, pero el banco optó por no responder las dudas. Desde la Sbif declinaron opinar sobre el banco, aunque advirtieron que está en su rango de fiscalización permanente.

“La Superintendencia de Bancos e Instituciones Financieras (SBIF) realiza periódicamente un análisis de los estados financieros de las instituciones que fiscaliza, especialmente en materia de resultados y en este contexto continúa con sus revisiones habituales”, informó escuetamente la entidad que conduce Eric Parrado.

Fuentes que conocen de la situación del banco advierten que las ganancias que estaba obteniendo CorpBanca eran –dentro de los márgenes que establece la normativa– con políticas de riesgo osadas y que Itaú decidió homologar sus prácticas crediticias y de riesgo más conservadoras, para enfrentar el 2017 con un banco ordenado y que diste del arriesgado estilo de Saieh.

En el mercado señalan que CorpBanca presentaba importantes descalces de moneda entre sus activos y pasivos, donde el banco muchas veces proyectaba ganancias superiores a lo que efectivamente podía obtener en sus colocaciones, lo que no era sostenible para una institución del tamaño de Itaú-CorpBanca y con la cultura corporativa de la que lidera para la región Ricardo Marino.

Aunque la autoridad estaría mirando con atención la evolución del banco, fuentes del sector creen que no existe una preocupación fundamental por su situación, pues hasta ahora lo que ha hecho la nueva administración es usar su buena posición de capital, meterse la mano al bolsillo y elevar las provisiones a niveles más conservadores. De hecho, a noviembre, Itaú-CorpBanca más que cuadruplicó las provisiones por riesgo de crédito que tenía a mayo pasado, mientras los mayores bancos privados, en el extremo, lo triplicaron.

Este es el sello que los brasileños pretenden instalar desde el principio, dejando atrás la imagen de un CorpBanca que, en manos de Saieh, acostumbraba a jugar con fuego.

Las implicancias para el banco no son menores. Saieh forzó que en el pacto de fusión se incluyera una polémica cláusula que garantiza un dividendo mínimo por un par de años.

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