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La arriesgada apuesta de la Sofofa de poner sus fichas en Fernán Gazmuri como el hombre de la transición

por 13 febrero, 2017

La arriesgada apuesta de la Sofofa de poner sus fichas en Fernán Gazmuri como el hombre de la transición
Amor y odio despierta el eventual candidato al gremio de la industria. Mientras unos apuestan por su capacidad de unir dos generaciones y ser él hombre de “consenso” que necesita la organización, capaz de modernizar al “elefante blanco” de Heiremans, otros dudan de su liderazgo por problemas con casos de derechos humanos y representar el continuismo de la conducción de Hermann von Mühlenbrock. Ser visto como "un gran operador de la derecha económica” le jugaría en contra. Entre el grupo de los 5, que lideran Larraín Matte, Swett y Von Appen, su candidatura no convence.
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La señal es potente. Después de seis años presidiendo la Asociación Chilena de Seguridad (ACHS), Fernán Gazmuri informó que abandonará la mutualidad privada, dejando entreabierta la puerta a una eventual candidatura a la presidencia de la Sociedad Fomento Fabril (Sofofa), en reemplazo de Hermann von Mühlenbrock.

El nuevo desafío se sumaría a una larga carrera empresarial y gremial que posee este ingeniero comercial de la Universidad Católica, de 72 años, quien, además de presidir la ACHS, lidera Citröen Chile y es director de la Asociación Nacional Automotriz.

Y, en ese marco, diversos consejeros han puesto en el tapete el nombre de Gazmuri como “el hombre de la transición” para liderar la Sofofa. Piensan que es la persona más idónea para unir a dos generaciones, “concitar consensos y aunar voluntades”. Sin embargo, no todos piensan lo mismo por su carácter y pasado.

En su círculo más cercano cuentan que el también vicepresidente del holding Invexans está “aproblemado” con el tema de su candidatura, pero, a la vez, agradecido de tantas llamadas que ha recibido de apoyo de consejeros y presidentes de gremios, desde que Hermann von Mühlenbrock le contara que él se perfilaba como el candidato de consenso.

“Fernán es candidato de muchos. Es una persona con llegada a todo el mundo, abierta, criteriosa. Pero él solo asumirá una elección si trabajan con él todos los grupos jóvenes y en una mesa donde estén todos representados. Su mensaje es de transición e invitará a figuras nuevas a trabajar junto a él”, cuenta un cercano al presidente de ACHS.

Su prudencia es una de las características que algunos consejeros de la Sofofa destacan como un factor clave para hacer una buena transición generacional. Pero también recalcan su experiencia gremial, la que permitirá ayudar al candidato de consenso de la CPC, Alfredo Moreno, a coordinar todas las ramas de la producción y del comercio, según precisan desde la industria. Fue dos veces vicepresidente de la Sofofa y tuvo que representar al gremio en la mesa de la Cámara de la Producción y del Comercio en más de alguna ocasión.

En ese sentido, muchos ven a Gazmuri como el gran articulador. El hombre que ha hecho convivir a dos corrientes empresariales poderosas: Gernika y el "G7". El primer grupo es liderado por Von Mühlenbrock –Gazmuri fue su generalísimo en las elecciones de 2015–, se reúnen una vez al mes y en cada cita tienen a un invitado especial para analizar la contingencia nacional. La segunda agrupación, mucho más cercana a Gazmuri, está conformada por los ex presidentes de la CPC Rafael Guilisasti y Andrés Santa Cruz; los ex presidentes de la Sofofa Felipe Lamarca y Juan Claro, a quienes secundó en la presidencia del gremio de la industria, y el ex presidente de la Cámara Chilena de la Construcción, Fernando Echeverría.

Además, algunos viudos del ex controlador de Sonda, Andrés Navarro –quien compitió con Von Mühlenbrock por la testera de la Sofofa, pero perdió– ven con agrado su llegada y están esperando a que el presidente de Citröen declare su candidatura para que invite a figuras nuevas a ser parte de su mesa.

“Un gran operador de la derecha económica”

Desde diciembre que Herman von Mühlenbrock está buscando formalmente un candidato de consenso que lo reemplace en la conducción de la Sofofa y, para ello, ha mantenido conversaciones con diversos consejeros. Hasta ahora, la persona que más congregaría apoyo es Fernán Gazmuri, aunque siguen los sondeos.

Las principales dudas surgen desde la camada de los consejeros más jóvenes. Algunos guardan silencio y evitan pronunciarse a la espera de que Von Mühlenbrock “identifique y proponga la mejor alternativa para la Sofofa”, mientras que otros miran con “horror” la llegada de Gazmuri a la presidencia. En él ven representado el continuismo de la conducción de Von Mühlenbrock, rodeado de consejeros de más de 70 años, con un pasado dudoso en materia de derechos humanos, según señalan desde el interior de la Sofofa.

Asimismo, rechazan la idea de que se cree la figura de past president, ya que permitiría la perpetuidad del actual timonel y dejaría a Gazmuri bajo su sombra.

Mientras tanto, el grupo de los 5, formado por Bernardo Larraín Matte (Colbún), Gonzalo Said (Embotelladora Andina), Richard von Appen (Ultramar), Alfonso Swett (Forus) y Juan Manuel Santa Cruz (Lipigas) sigue expectante. En octubre propusieron a Von Mühlenbrock cambiar el gobierno corporativo y conformar un liderazgo colectivo, en el que estarían proclives a participar. Sin embargo, fuentes cercanas a estos consejeros advierten que “ninguno de ellos está dispuesto a dejar lo que están haciendo para dedicarse a la Sofofa ciento por ciento”.

Cuentan que Larraín Matte, uno de los eventuales candidatos, tiene los créditos y el respaldo para asumir la presidencia de la Sofofa, pero no se sabe cuántos puntos perdió por los casos de colusión de su familia, dueña de CMPC. Mientras que Said es visto con mayor simpatía al interior del gremio, por su estilo más moderado y respetuoso con la actual generación que dirige la Sofofa.

No obstante, algunos consejeros enfatizan que “el grupo de los 5” no es mayoría y en la Sofofa "la mayoría manda”. En este sentido, Gazmuri aparece como mejor posicionado, pero a algunos empresarios no les gusta su estilo “autoritario”. Incluso, le temen.

Desde el mundo gremialista lo ven como “un gran operador de la derecha económica”, a quien le encanta reunir a empresarios con políticos en almuerzos realizados en el edificio de la ACHS. “Un digno representante de Eugenio Heiremans”, recalcan.

Cambio de mano: de Heiremans a Gazmuri

En junio de este año, la Asociación Chilena de Seguridad renovará su directorio paritario: las empresas afiliadas elegirán a tres directores titulares y a igual número de suplentes, y la misma fórmula se aplicará para quienes representen a los trabajadores. De entre ellos, emergerá el nuevo presidente.

Todo hacía presumir que Fernán Gazmuri continuaría en la presidencia de esta entidad hasta 2020. Una modificación de los estatutos en 2014 –después de estar conduciendo por tres años ACHS– así lo autorizaba.

Sin embargo, a muchas personas les sorprendió que el presidente de Citröen Chile tomara la decisión de alejarse y dar paso a un nuevo liderazgo.

“Fernán no está cansado ni ha quitado el pie al acelerador en ningún momento. Solo piensa que es sano que venga un nuevo liderazgo, miradas alternativas para renovar el espíritu de la organización”, cuenta una alta fuente de ACHS.

La llegada de Gazmuri a la testera en 2011 no estuvo exenta de polémica. “La organización se había transformado en un ‘elefante blanco’: una entidad aletargada, poco profesional, desgastada y liderada desde hace muchos años por las mismas personas”, manifiestan desde su interior.

Además, nadie quería enfrentarse con su fundador, Eugenio Heiremans, quien a los 87 años recién dejó la presidencia de la entidad que lideró por 50 años, junto a una plana ejecutiva que lo acompañó por otros 40.

Al interior del gremio sabían que era el momento de modernizar la ACHS.

El empresario Jorge Matetic, quien reemplazó en un primer momento a Heiremans en la presidencia, decidió apoyar a Gazmuri para iniciar este proceso de cambio.

En plena elección del directorio paritario, Matetic endosó los votos a Gazmuri y, entre los directores electos, el ex timonel de la CPC, Andrés Santa Cruz, y la ex cabeza de Asimet, Pablo Bosch, lo invistieron como el nuevo presidente del directorio de ACHS.

No obstante, dicha nominación despertó la ira de la Agrupación de Familiares de Ejecutados Políticos de Chile. Días después de asumir la presidencia del directorio de ACHS, Gazmuri fue blanco de una funa a las afueras de la Universidad Las Américas. La agrupación de DD.HH. lo responsabilizaba de haber retenido y entregado a un grupo de trabajadores de la empresa Elecmetal al interventor militar de la época, Patricio Altamirano, en momentos en que el empresario era uno de los directores de esa compañía. Nunca dieron con el paradero de esos seis trabajadores.

Ese no fue el único mal rato que el directivo tuvo que enfrentar. Una fuerte resistencia al cambio, desde el interior de la mutual, se levantaba como una pared de piedra. Terminar con el nepotismo y amiguismo instalado por Heiremans no era una tarea fácil. En los primeros dos años, Gazmuri y el gerente general, Cristóbal Prado, renovaron el 60% de la planta. Unas 3 mil personas fueron despedidas de la organización, que comenzaba a reestructurarse bajo la bandera de la meritocracia.

“Nadie quería el cambio. Tuvimos muchos llamados y amenazas externas, empresariales, políticas, sociales, de distinta naturaleza”, recuerda un colaborador.

A ello se sumaba el “agujero económico” que había dejado la antigua administración y la problemática de ver cómo se empinaban las tasas de accidentabilidad de las empresas afiliadas.

¿La salida? Gazmuri creó un gobierno corporativo que profesionalizó a la organización, reguló la elección de presidente –“nunca más un director se podría autopostular”– y permitió la autosustentabilidad de la orgánica, al reinvertir los excedentes en la misma asociación. Esto se vio reflejado en la modernización del Hospital del Trabajador, al que se inyectaron 125 millones de dólares.

Pero sobre todo Gazmuri cumplió con el mayor desafío de la mutual: durante su mandato, la tasa de accidentabilidad bajó en un 43%.

Alcanzando el 3,1% de accidentabilidad en diciembre de 2016, entre los 2.500.000 trabajadores afiliados a ACHS.

En ese contexto, quienes han trabajado con Fernán Gazmuri en esta causa, le dan su voto de confianza: “Es muy jugado por la causa empresarial, siente a la empresa como un activo social de Chile, que persigue no solo la atribución natural hacia sus accionistas, sino que busca que sea legitimada socialmente. Desde ACHS también lo estamos entusiasmando para que tome el timón de la Sofofa, porque puede ser un estupendo líder”.

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