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Difícil de creer pero cierto: gerencia de La Polar aún no puede garantizar los estados financieros que publica

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La entrega de información falsa al mercado y al regulador fue el cargo central que formuló la Superintendencia de Valores y Seguros (SVS) contra los ex ejecutivos de la multitienda La Polar, encabezados por el ex gerente general y presidente de la compañía, Pablo Alcalde.

La misma causa y otros delitos fueron el sustento de la formalización que hizo el Ministerio Público contra el ex ejecutivo de la década y la plana mayor del retailer.

Pese a estos antecedentes, aunque ya ha pasado un año desde que estalló el escándalo, accionistas, analistas y el mercado en general aún no pueden tener certeza que lo informado por la empresa sea confiable.

Al menos eso dejó en claro el jueves pasado la compañía cuando comunicó a la SVS una llamativa información. En un hecho esencial, encabezado como “remisión estados financieros”, el gerente general de La Polar, Patricio Lecaros publicó una parte de los estados financieros presentados oficialmente el 30 de mayo pasado.

El documento de 10 páginas reitera parte central de los antecedentes entregados tres semanas antes, incluyendo cuadros de los estados financieros, activos y pasivos e ingresos por segmentos, entre otras materias.

En síntesis, información idéntica a la del 30 de mayo, pero con una sorpresiva diferencia.

El de mayo llevaba una primera página con el título “declaración de veracidad”, firmada por los directores de la compañía, encabezada por Cesar Barros, y por el propio Lecaros.

En ella señalaba que todos declaran, bajo juramento, “que la información incorporada al estado de situación financiera consolidado… es veraz y fidedigna”.

La sorpresa está en que en el hecho esencial de hace cuatro días, el propio Lecaros incluye al pie de cada página una advertencia que contradice la responsabilidad asumida en la información del 30 de mayo.

“Disclaimer: La información de este documento ha sido elaborada por la Compañía, en base a los antecedentes disponibles, los que no han podido ser verificados acerca de su exactitud, integridad y veracidad, por tanto la administración no se encuentra en condiciones de asumir responsabilidad por la información aquí contenida”, señala en cada página el documento.

Es decir, en la información entregada en mayo, el directorio y la gerencia general aseveran que lo entregado al mercado es veraz y fidedigno, pero en el documento del jueves pasado, donde replican los números gruesos de la compañía, advierten que no pudieron confirmar si la información con la que elaboraron el documento es confiable y por ende, se liberan de responsabilidad respecto de su contenido.

Según La Polar, la discordancia entre ambas declaraciones tiene buenas razones. Tras el escándalo desatado en junio de 2011, La Polar se vio obligada a revisar las cifras de sus resultados y la autoridad le permitió retomar las publicaciones con condiciones.

Entre ellas, que asumieran el compromiso de que hasta marzo de 2013 se emitieran estados financiero proforma en los que hicieran la comparación con el mismo periodo de un año atrás, como si fuera con la norma IFRS e incluyendo el disclaimer en que ni el directorio y la administración se hacían cargo de lo que publicara correspondiente al lapso de 31 de julio de 2011 hacia atrás.

En la multitienda indicaron que en la próxima entrega de resultados harán ambas publicaciones el mismo día, para evitar confusiones.

La SVS no respondió las consultas de este medio.

En tanto, la abogada de los accionistas minoritarios de La Polar, Bárbara Salinas respaldó la decisión de la administración de la multitienda, asegurando que está actuando dentro de la Ley del Mercado de Valores y que al ser proforma la información financiera no está confirmada, pues se trata de antecedentes transitorios y esencialmente una proyección que puede ser rectificad

Según su parecer, aunque la información sea de 2012 —por ende elaborada por la gerencia actual— sus activos y pasivos se vienen arrastrando de años previos y afectan el ejercicio siguiente, por lo que tiene sentido que tomaran esta precaución pues en 2011 y los años anteriores la información contable y financiera era falsa.

”Entonces, como toda esa información aún debe ser verificada, es lógico que se prevengan y no quieran asumir una eventual responsabilidad por actos o información entregada por la administración anterior”, afirma.

Salinas indicó que no tendría sentido que la administración de La Polar faltara a las normas “cuando se está intentando salvar la compañía y estando ad portas del levantamiento de nuevos capitales”.

Lo claro es que por ahora, no es posible tener certeza de que los estados financieros de la empresa más cuestionada de los últimos años sea confiable y ni siquiera saber si es veraz.

Cabe mencionar que la semana pasada La Polar demandó a la auditora, PricewaterhouseCoopers, y pidió indemnizaciones por US$ 63 millones, acusándola de negligencia.

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