Partido de Humala pide sanciones contra LAN por caso de espionaje
La nueva crisis diplomática que protagonizan por estos días Chile y Perú sigue escalando y no se avizora una solución. A medida que transcurren las horas, el conflicto por el supuesto caso de espionaje de Chile contra Perú pasó de un nubarrón a una tormenta con carácter de huracán.
El gobierno peruano está muy molesto por cómo Chile ha abordado el tema. Mientras en Lima le piden a La Moneda que tome acciones que nadie en Santiago está dispuesto a hacer (seguir un proceso a los supuestos culpables), en la Cancillería chilena dan por cerrado el tema, lo que no es aceptado por el gobierno de Ollanta Humala. Este escenario genera un status quo muy difícil de resolver, como reconocen altas fuentes diplomáticas de ambos países.
La noche del viernes, a las 23 horas (01.00 de la madrugada del sábado en Santiago) los representantes chilenos en Lima fueron citados de urgencia a Torre Tagle para recibir la nota diplomática en la que Perú comunicaba su decisión de retirar a su embajador hasta no tener una respuesta satisfactoria. La acción implica escalar la tensión a un alto nivel, aunque su implicancia no tiene mayor efectividad, dado que el embajador Fernando Rojas estaba hace varios días en la capital peruana, dado que había sido llamado en consulta por este caso.
El fin de semana, la Presidenta Michelle Bachelet confirmó que el representante de Chile en Perú, Roberto Ibarra, por ahora no regresará a Lima y ayudará en la respuesta a la segunda nota diplomática. Pero iría más allá. Altas fuentes de la Cancillería chilena revelaron a PULSO que mientras el embajador peruano no regrese a Santiago el jefe de la misión en Lima tampoco volverá a Perú. “Mientras el embajador peruano no vuelva, nuestro embajador no viaja. No se trata de agrandar el problema, pero no nos dejan otro camino”, manifestaron las mismas fuentes que pidieron reserva de sus nombres.
Efecto empresarial
El conflicto entre ambos países, catalogado por muchos como artificial y que sólo busca desviar la atención interna en Perú, dados los problemas y la baja popularidad que enfrentan el Presidente Humala y su mujer, Nadine Heredia, puede tener efectos económicos en ambos países. El ex presidente del Congreso peruano y líder del Partido Nacionalista, Daniel Abugattás, pidió “enfriar” las relaciones comerciales con Chile, hasta no ver un cambio profundo.
Y propuso medidas concretas que apuntan directamente a LAN y a su filial en ese país LAN Perú, principal compañía aérea en ese mercado, que conecta a la capital con el interior y diversos países en América y Europa.
El congresista de la coalición oficialista Gana Perú dijo a medios peruanos que “ha llegado el momento de evaluar seriamente las facilidades que Perú brinda a Chile. Ya basta de entregarle los cielos abiertos de Perú. Hay que revisar el acuerdo aerocomercial y el tratado de libre comercio con Chile. Ha llegado el momento de poner las cosas en su sitio”.
De todas maneras, ayer el presidente peruano desestimó la solicitud de los legisladores oficialistas, al decir que “siendo este un tema tan sensible, yo preferiría que este tema lo toque la Cancillería (peruana), que es el órgano que corresponde”, sostuvo en declaraciones a la prensa.
A nivel ciudadano el conflicto no ha tenido mayor impacto. Sólo los mismos grupos exaltados antichilenos han explicitado el tema. En el comercio, claramente dominado por empresas y marcas chilenas, no se apreció ninguna situación particular. Por el contrario, en los centros donde operan retailers como Falabella, Ripley y supermercados de Cencosud hubo una alta concurrencia de gente, tal como ocurre normalmente.
Pero la crisis con Chile también tiene ecos internos. El gobierno de Humala ha criticado fuertemente al tradicional e influyente diario El Comercio, por una supuesta condescendencia con Chile en el tratamiento periodístico del caso. Este medio está inmerso en un profundo proceso de renovación interna desde mediados del año pasado, tras la sorpresiva muerte de su anterior director, Fritz Du Bois.
Quien ha mostrado una faceta distinta es el ex canciller peruano José Antonio García Belaunde, quien no comparte la medida tomada por el Gobierno y ha declarado abiertamente que “yo prefiero mantener a los embajadores en su sitio”. En una entrevista con El Comercio dijo que había otras medidas más efectivas para mostrar la molestia con Chile: “Cancelar las reuniones previstas del 2+2”, dijo y agregó que es “evidente que el espionaje es un acto inamistoso por decirlo suavemente. Ofende y no es la primera vez”.
El también ex canciller Rafael Roncagliolo, esta vez en declaraciones al periódico La República, afirmó que “Chile le debe a Perú una explicación satisfactoria”.