Rector USACH, Pedro Palominos: “Aquí se planifica cada cuatro años y eso no sirve para un Estado”
A partir de la polémica por las nuevas bases del Fondecyt, el rector de la Usach hizo un llamado a proyectar la investigación en función del modelo de desarrollo que el país requiere, pero mediante una política de Estado con planificación y no con cambios particulares en los concursos.
Continúan las repercusiones por las nuevas bases del Fondecyt de Postdoctorado 2027, las que generaron críticas de la comunidad científica al incorporar diez áreas prioritarias donde podría concentrarse hasta el 70% de los recursos. El Cruch, sociedades científicas y la academias cuestionaron el cambio por sus efectos sobre la libertad de investigación y disciplinas excluidas. También objetaron la residencia definitiva para extranjeros y la priorización de postulantes nacionales.
En ese contexto, la ministra de Ciencias, Ximena Lincolao, declaró “yo creo que hay interés económico de las universidades y yo no las culpo. Cuando tú tienes un financiamiento que estás acostumbrado a recibir de una manera, (…) evidentemente va a haber una reacción”.
Frente a ese escenario el rector de la Universidad de Santiago de Chile, Pedro Palominos, se refirió a la tensión que gatilló el cambio en las bases sin una conversación previa con la comunidad científica y universitaria.
“Eso genera molestias. Partiendo por la situación de cuáles son las áreas de conocimiento, aunque se corrigió en las bases el día de ayer, eso de colocar que hay áreas de conocimiento de primera o segunda categoría no tiene mucho sentido”, dijo en conversación con El Mostrador.
En esa línea, Palominos advirtió de que la discusión no se puede reducir a una receta de cocina donde se limitan los porcentajes.
“En ese aspecto las universidades y los fondos de investigación tienen que ser un poquito más abiertos porque son cosas que generan conocimiento y proyección a futuro. Si bien es cierto, el gobierno tiene todo el derecho a priorizar y a jerarquizar lo que corresponda, también tiene que dar las libertades para que las instituciones, como son las universidades, puedan proyectar áreas de conocimiento que al día de hoy van a tener impacto futuro”, enfatizó.
Asimismo, la autoridad calificó como “contradictoria” la exigencia de residencia definitiva, “porque a las universidades se les exige la internacionalización”.
“Nosotros queremos ser un canal importante, un centro latinoamericano de educación superior, de investigación y hacer lo que se propone. Hasta la CNA te exige tener vinculación con otras universidades de distintos países y eso se produce por intercambio de académicos y académicas. Por lo tanto, cuando un académico quiere hacer un postdoctorado en Chile, no necesariamente tiene que tener residencia, sino que estamos vinculando áreas de conocimiento, avances en el desarrollo”, añadió.
Palominos hizo un llamado a proyectar la investigación en función del modelo de desarrollo que el país requiere, lo que debe ser contemplado mediante una política de Estado y no con cambios particulares en los concursos.
“No entremos en la coyuntura de concurso a concurso, sino que el Estado y el país necesitan una política futura en líneas de investigación y desarrollo”, advirtió.
Productividad versus desarrollo de conocimiento
Respecto al debate sobre priorizar la productividad de la investigación científica, el rector manifestó estar de acuerdo con la labor del gobierno de mejorar el empleo, pero “sin hipotecar el desarrollo futuro respecto a la ciencia, la tecnología y el desarrollo para mejorar la calidad de vida de las personas”.
“Ese es el rol en parte de la universidad. ¿Por qué la gente investiga? ¿Por qué la gente busca remedios o curas? ¿O por qué busca entender fenómenos que son importantes para el crecimiento del país? La universidad también es más que un espacio para formar personas, tiene otras áreas que son necesarias. Son lugares para fomentar la cultura a nuestra población. Particularmente la Universidad de Santiago tiene un polo importante en todo el sector poniente de la capital y eso también se releva, porque las personas tienen acceso a museos y a música y a otro tipo de actividades culturales”, indicó.
En esa línea, también abordó el concepto de sociedades inteligentes, en el marco del desarrollo tecnológico y la producción de conocimiento, donde las universidades trabajan en una proyección “que no la hace necesariamente el Estado”.
“También echo de menos un ministerio de planificación. Es decir, ¿cómo se planifica este Estado? Independiente de los gobiernos de turno, qué esperamos para un Chile del 2050, el 2060. Tenemos que pensar en el futuro. Si ese rol no se cumple, las universidades también ayudan a despejar esas dudas con estudios, no solamente que estén ahora en boga, que lo defina un gobierno actual o otro gobierno, sino que hay investigaciones que pasan por el lado y nadie se da cuenta. Esas investigaciones y resultados tienen un impacto en 10, 15 años más”, señaló.
Asimismo, Palominos reiteró la importancia en la inteligencia de planificación respecto al futuro, donde la autonomía universitaria es clave para explorar otras formas de conocimiento.
“Si uno ve a otros países, tienen ministerios de planificación. Es un debate que nunca se ha abierto con mucha fuerza, pero hay que abrirlo. Por ejemplo, la infraestructura en Chile es vital para desarrollar el país, pero esta no se construye de un año para otro, ni en cuatro años. A veces la infraestructura se construye en 10, 15, en 20 años. Entonces, pasa la brisa de construir rápidamente para mostrar logros, pero no hay una matriz sólida de futuro. En cambio aquí se planifica cada cuatro años, eso no sirve para un gobierno o para un Estado”, insistió.