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Inversión inteligente, inversión de futuro

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Los primeros años de la vida de un niño y de una niña son cruciales. Si durante sus primeros años reciben alimentación y educación adecuadas, pueden crecer de manera saludable, padecer menos enfermedades y desarrollar plenamente sus potencialidades intelectuales y, por cierto, su seguridad emocional.



Tal como lo ha dicho la Unicef, velar por estas ventajas al comienzo de la vida de nuestros hijos permite establecer las bases para el éxito en la educación básica y para la vida futura de los niños y niñas.



Esta realidad es el fundamento principal de aquellas investigaciones socioeconómicas que han demostrado que, entonces, la educación parvularia es una de las áreas educacionales que más retribuye a la sociedad los recursos que ha invertido en ella.



Conocida como «la inversión más rentable», la inversión en educación parvularia tiene cuatro grandes ganadores:



-Ganan los niños y las niñas, debido a los innegables beneficios de una intervención educativa temprana, de potenciar sus habilidades y de reforzar los valores que les entrega su familia.



-Gana el sistema educativo, pues los niños y niñas que reciben educación parvularia presentan mayores tasas de ingreso a la enseñanza básica, menores índices de deserción y mejor rendimiento y capacidad de aprendizaje.



-Gana la familia, que recibe un respaldo a su entrega valórica y porque, además, los jefes y jefas de hogar pueden desarrollarse laboralmente, crecer en alguna profesión u oficio y garantizar el sustento con la tranquilidad de que sus hijos e hijas están recibiendo educación en un ambiente de afecto y seguridad.



-Y si niños, niñas, padres, madres y el sistema educativo ganan, también gana la sociedad. Pues cuenta con ciudadanos que, desde la edad más temprana, han hecho valer su derecho a ser educados con equidad y calidad, lo que redunda en menores tasas de delincuencia, violencia y drogadicción; en mejores índices de rendimiento en la vida estudiantil y laboral y, por lo tanto, en una mejor convivencia.



Eso hace que la inversión en educación parvularia, siempre, tenga una ganancia social mayor que la cantidad destinada a financiar este nivel educativo, lo que la convierte en una inversión inteligente y con visión de futuro.



Adriana Muñoz Barrientos. Vicepresidenta Ejecutiva Junta Nacional de Jardines Infantiles (Junji).

  • El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial ni postura de El Mostrador.
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