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Avances en la salud integral de la mujer

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Estudios cuentan que tres de cada cuatro mujeres jóvenes suelen presentar acné en sus rostros y en algunas de ellas pueden aparecer durante toda la vida.



La gran mayoría daría lo que fuera para poder evitar su aparición. Sin embargo, todavía no puede lograrse, pero la ciencia no se detiene y ya está dando con nuevos tratamientos para combatir el acné y en formas más novedosas: por ejemplo, dermatólogos están recetando pastillas anticonceptivas para solucionar este problema.



En términos médicos, el acné es una condición inflamatoria de la piel caracterizada por erupciones cutáneas en el contorno de los folículos pilosos, que comienza a manifestarse usualmente en la pubertad y puede continuar por muchos años.



Causas



¿Cómo se genera? Por cambios hormonales que estimulan las glándulas sebáceas de la piel (productoras de grasa), como pueden ser los períodos menstruales y el embarazo, aunque el estrés también es un factor que tiende a agravar la situación y alguna tendencia familiar.



En tanto los granos se generan cuando la obstrucción forma una ruptura en la pared del folículo, y las células muertas de la piel, la grasa y las bacterias, penetran en esa pared, generando zonas infectadas.



Dado que el acné aparece debido a un exceso de actividad de hormonas masculinas, conocidas como andrógenos, los tratamientos con prescripción de anticonceptivos orales son cada vez más frecuentes.



El uso de anticonceptivos orales evitan la presencia de acné por dos mecanismos: por un lado, bloquean los lugares donde actúan los andrógenos en la piel de la mujer, conocidos como receptores y aumentando la proteína que transporta a la hormona masculina, disminuyendo los niveles de la testosterona libre. Por otro lado, algunos de ellos, por estar compuestos por ciproterona o drospirenona, progestina más parecida a la progesterona que produce el ovario de la mujer y que además de mejorar la piel (acción antiandrógenica) de las usuarias, posee un efecto muy positivo sobre el peso de la mujer.



La Organización Mundial de la Salud recomienda realizar una historia clínica completa y el registro de la tensión arterial para una prescripción segura de estos fármacos, algunas mujeres pueden, al iniciar el tratamiento, presentar síntomas relacionados con el aumento de la producción de sebo.



Por lo general, estos síntomas son transitorios y ceden con el tiempo, una vez que el organismo se acostumbra a los componentes del medicamento. Pero, si luego de algunos meses, generalmente tres, no se observa una mejoría, lo más conveniente será adaptar la terapia anticonceptiva.



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Dr. Manuel Parra Armendáriz. Profesor Asistente de Obstetricia y Ginecología de la Universidad de Chile






  • El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial ni postura de El Mostrador.
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