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31 de Marzo, día de las regiones: ¿Algo que celebrar?

por 31 marzo, 2013

Resulta difícil entonces “celebrar” a una unidad administrativa (región) sin vida democrática donde su principal autoridad política seguirá siendo designada, y los CORES electos tendrán menos poder que antes. Puesto así, el día de las regiones es una forma tradicional de celebrar al excluido y dejar tranquila a una elite regionalista y pro-descentralización agrupada principalmente en algunas organizaciones, que han hecho muchos esfuerzos por mantener en la agenda pública el tema, y sostener una débil interlocución con la clase política, sin muchos resultados sustantivos.
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Desde el año 2009 cada 31 de Marzo se celebra el día de las regiones en Chile. Esta es una instancia que reúne a gremios, organizaciones sociales y medios de comunicación regionales, con el objetivo de sensibilizar a la ciudadanía destacando la relevancia de la descentralización en los temas políticos, financieros y de la administración de recursos públicos. En mi concepto, no hay que sensibilizar sólo a la ciudadanía, esta fecha es una oportunidad para sensibilizar particularmente a la elite política sobre las graves desigualdades en regiones y sobre los proyectos de descentralización que en la actualidad se están discutiendo en el congreso. Si nos basamos en lo anterior, más bien habría que establecer un día de conmemoración, porque no hay mucho que celebrar, aunque se diga lo contrario. Las razones de este argumento son las siguientes:

Primero, de acuerdo con el “Informe Latinoamericano Pobreza y Desigualdad 2011”, elaborado por el Centro Latinoamericano para el Desarrollo Rural, Rimisp, se evidencian enormes inequidades territoriales en los países de América Latina. En Chile por ejemplo, se observan brechas regionales abismantes en dimensiones como educación y género (solo por citar algunas dimensiones que consideró este estudio). Por ejemplo, cito textual a esta fuente “en el 2008, la tasa de embarazo adolescente por cada mil mujeres marcó extremos de 333 casos en Aysén y Magallanes, contra solo cuatro en Vitacura”.

Resulta difícil entonces “celebrar” a una unidad administrativa (región) sin vida democrática donde su principal autoridad política seguirá siendo designada, y los CORES electos tendrán menos poder que antes. Puesto así, el día de las regiones es una forma tradicional de celebrar al excluido y dejar tranquila a una elite regionalista y pro-descentralización agrupada principalmente en algunas organizaciones, que han hecho muchos esfuerzos por mantener en la agenda pública el tema, y sostener una débil interlocución con la clase política, sin muchos resultados sustantivos.

Asimismo y en el caso de participación de mujeres en política, tomando en consideración candidatas en las elecciones municipales 2008, “se registró 0% de participación en más de la mitad de los municipios chilenos, la mayoría de ellos ubicados en regiones”.

Segundo, entre los años 1993 a 2010, las diferencias regionales se han incrementado. Por ejemplo, en 1992 sólo dos regiones, la de Antofagasta y la de Magallanes, presentaban un producto per cápita mayor a la Región Metropolitana, no obstante, ninguna presentaba un ingreso promedio de sus trabajadores superior al de la capital. Para el año 2007, la mayoría de las regiones incrementó el producto, sin embargo, el ingreso promedio de los trabajadores que viven en regiones —en comparación con Santiago— disminuyó (datos obtenidos de estudio realizado por Patricio Aroca, Investigador de la Universidad Católica del Norte). Las dos regiones ubicadas más al norte y más al sur del país tuvieron significativos aumentos en la producción, pero pequeños aumentos en el ingreso de sus trabajadores. Esta realidad, entre otras cosas, implica diferencias en el acceso a bienes públicos y también en oportunidades de desarrollo para sus habitantes, además de incrementarse las fuerzas concentradoras en torno a la Región Metropolitana.

Tercero, no se puede celebrar el día de las regiones sabiendo que existe un contradictorio proyecto de ley de regionalización (boletín número 7963-06) ingresado al congreso el 5 de octubre del 2011 (actualmente en comisión del senado ingresado el 5 de marzo del 2013) que establece las nuevas funciones y unidades administrativas que existirán en los gobiernos regionales. En ese proyecto, queda claramente establecido que a cambio de elegir democráticamente a los Consejeros Regionales, se fortalecerá al ejecutivo regional ampliando las atribuciones del Intendente (autoridad designada) y restringiendo las atribuciones de los consejeros regionales (autoridades electas), reduciendo su acción a menos de lo que actualmente hacen. En aquel proyecto, la nueva figura del Presidente Regional, es prácticamente decorativa y protocolar, sin ninguna atribución de contrapeso político al Intendente.

Resulta difícil entonces “celebrar” a una unidad administrativa (región) sin vida democrática donde su principal autoridad política seguirá siendo designada, y los CORES electos tendrán menos poder que antes. Puesto así, el día de las regiones es una forma tradicional de celebrar al excluido y dejar tranquila a una elite regionalista y pro-descentralización agrupada principalmente en algunas organizaciones, que han hecho muchos esfuerzos por mantener en la agenda pública el tema, y sostener una débil interlocución con la clase política, sin muchos resultados sustantivos.

No obstante, creo que esta fecha sí nos tiene que hacer reflexionar sobre al menos dos aspectos. El primero es la necesidad de promover y generar capacidades regionales (políticas, sociales y productivas) que permitan reducir las brechas y desigualdades territoriales que persisten en el país. El segundo se refiere a resaltar lo limitado que resultará para nuestro país conformarse con la elección popular de consejeros regionales, sabiendo que no tendrán atribuciones sustantivas para hacer gobierno regional, más aún considerando que este proyecto de ley no le otorga a la ciudadanía un rol activo en este nuevo proceso de descentralización. Todavía estamos a tiempo de modificar este proyecto y ampliar las atribuciones de los cores, del presidente regional y de la sociedad civil regional, de lo contrario, apoyar la elección de autoridades regionales sin capacidades políticas, es seguir respaldando al centralismo, es como se dice popularmente “seguir avivando la cueca” a alguien que no sabe pa” que la baila.

De todos los días que se celebran en Chile, este es el que está más cargado de contradicciones. Creo que el día de las regiones es un día culposo para el Estado, es un día culposo para toda la elite política. Mejor declarar este día, el “día del centralismo”, es mucho más apegado a nuestra realidad.

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