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Una reforma educacional que nadie entiende

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Por: Claudia Briones, Ingeniero Civil


Señor Director:

Últimamente he seguido muy de cerca el tema de la reforma a la educación, no porque sea del rubro, es más, soy Ingeniero Civil, pero soy mamá, y me interesa muchísimo un tema que afecta directamente a mis hijos (la mayor de 4 y el menor de 2).

No entiendo en qué momento el clamor de la ciudadanía por mejoras a nuestro sistema educativo, se convirtió en una reforma que casi nadie entiende. Es raro, o por lo menos a mi me lo parece que, después de plantear la primera parte de la reforma, los encargados de ello viajen a estudiar modelo exitosos. Si hemos de estudiar, ¿no se debe hacer antes de plantear una solución? La idea es tener la mayor información posible antes de plantear una idea, tan radical e importante como una reforma educacional.

Además, la mayoría no entendemos cómo se puede mejorar la educación si no se parte de la base, de lo medular, tal como la calidad de nuestro profesorado, tan humillado y poco valorado en este último tiempo, tanto así que ni el propio presidente del colegio respeta el pensar de sus bases. ¿No se debería evaluar a las universidades que imparten la carrera, a los formadores de los profesores respecto a la calidad del conocimiento entregado? Y más aún, ¿no se deberían mejorar las condiciones salarias y contractuales para que sea una carrera valorada por los jóvenes, donde vean la oportunidad de crecimiento personal y profesional? ¿O seguirán existiendo profes que no lo son por opción, sino porque «debían llegar con un cartón» a su casa?

Otro punto importante es la pre escolaridad, que en mi caso, como soy del limbo de la clase media, (muy rica para acceder a cualquier beneficio de gobierno, tal como un jardín JUNJI, pero lo suficientemente pobre por vivir endeudada para pagar dos jardines cercanos a mi trabajo), me veo en la obligación de inscribir a mis hijos en jardines y colegios particulares, donde es horrorosa la diferencia en la enseñanza y preocupación del sistema privado, versus lo que entrega el sistema municipal, donde las pobres tías y técnicos se ven sobrepasadas de niños y no cuentan con el material o personal suficiente, y cito a Mario Waissbluth: «que terminan convirtiéndose tan solo en guarderías”,. si quieren gratuidad y educación de calidad ¿No se debería partir por ahí?, pues así se solucionan dos problemas, el de aquellas mamás que por plata no pueden volver a trabajar por no tener con quién dejar a su hijo y el del hijo, que estaría en un lugar donde lo estimulen y aporten a su desarrollo a temprana edad, emparejando los primeros estímulos y acortando las brechas entre las clases sociales.

Además, si ahora después del «zorronazo UDD» tantos y tantas se han volcado a hablar de segregación, por qué no se «obliga a los colegios particulares» a asignar un porcentaje de Becas a Estudiantes de los quintiles más bajos tipo «machuca»… sería tan terrible para los curitas Opus Dei y las familias «TAN Católicas», tener algunos Pérez y Sotos en sus Aulas, mostrándoles otra realidad. ¿No serviría acaso para que ambos mundos se fuesen reencontrando y perdonando, con el objeto de ir entendiéndonos como País?

Muchos tenemos a nuestros hijos en el sistema privado porque solo queremos velar por la calidad de la educación que reciben, pero también a muchos nos aterra la posibilidad de que nuestros niños crezcan pensando en que «esa» es la realidad. Yo estudié en colegio con número y tuve compañeras hijas de doctor y de nana, fue gratificante y me dio habilidades que estoy segura, me han servido para lograr parte de mi crecimiento profesional, por lo que quiero pensar que muchos como yo, veríamos con buenos ojos abrir la educación y con ello nuestras cabezas y corazones.

Todo pasa por algo, sólo espero que esta vez no sea por sesgados.

Claudia Briones
Ingeniero Civil

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