Necesaria planificación para el norte del País
Señor Director:
Resulta indignante ver que luego de tantos años no poseamos la capacidad de reacción necesaria para afrontar esto hechos que, ahora, afectan al norte del País. Para auxiliarnos no abogo por la contratación de la tía Yoli, sino que por la utilización de la herramienta común al vulgo: la racionalidad.
Es cierto que no se preveía la gran cantidad de agua caída en la región antes dicha, pero sí que se echan de menos iniciativas exhaustivas que puedan hacer una real Gestión Integral de Riesgo (GIR). Chile ha firmado, al menos, dos marcos internacionales fundamentales –Marco de Acción de Hgoyo 2005-2015 y la Declaración de Panamá llevada a cabo el 2011– para hacer frente a estos errores involuntarios que se producen por una pésima o ausente planeación social.
Un adecuado GIR posibilitaría salvaguardar de manera íntegra a las familias afectadas, las que –con ninguna sorpresa, dada la forma en que se ha construido la patria– corresponden, mayoritariamente, a población de menores recursos.
Contar con un GIR nos pondría en una posición proactiva. Muchos dirán “se evacuó a la población ante la erupción del Villarrica”, “se han suspendido las clases en Copiapó y en La Araucanía para evitar algún perjuicio de los niños”. Esto último es el problema.
Hablamos de ausencia de GIR porque éste establece que, para un efectivo análisis del riesgo, reducción del riesgo, manejo de desastres y recuperación, deben marcar presencia estos en la educación. El GIR pone redundante énfasis en la ininterrupción de la actividad educativa, para lograr esto debe suceder que los planes para afrontar algún peligro deben trabajarse por el conjunto de la comunidad educativa. ¿Sucede en Chilito?
Es condición para el GIR instalar en la conciencia de los habitantes la capacidad de acción y reacción frente a los peligros inminentes, pero esto requiere que la estructura educacional –tanto el espacio físico como el espacio de las ideas– sea adecuada para que ocurra la implementación de aquel. ¿El currículo educacional permite una enseñanza en estos términos? ¿El profesorado se encuentra capacitado para una Gestión Integral del Riesgo? Como respuesta de lo primero diremos que no. Más allá de que el currículo por competencias, en el que priman las habilidades, permite una adecuación a los problemas de cada escuela, esto en la práctica no ocurre, dada –por nombrar un solo ejemplo– la cantidad de contenido mínimo obligatorio (CMO) que el docente debe pasar si no quiere enfrentar al Tío Emilio –y, como lo indica la palabra, el CMO sólo pasa y no traspasa las mentes estudiantiles–; la respuesta a lo segundo es de igual manera negativa, las universidades, en general, solamente intentan dar respuesta al mercado educacional por lo que, entre otras cosas, evitan todo lo que pueda parecer un mayor costo –el tiempo también es costo– y como reza la máxima: a menos costo mayor ganancia.
Si queremos realmente salir airosos de estos acontecimientos socionaturales, no nos queda otra que instalar esta forma de pensar las amenazas; si queremos realmente evacuar el subdesarrollo debemos poner el ojo en la educación, ya que solamente podremos afrontar los problemas seriamente si a las soluciones les damos carácter de permanente. En el aprender se logra tamaña trascendencia.
Raúl Roblero Barrios