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La defensa urgente de los planes reguladores comunales Opinión Archivo

La defensa urgente de los planes reguladores comunales

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Felipe Muñoz Vallejos
Por : Felipe Muñoz Vallejos Alcalde de Estación Central.
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Esta no es solo una preocupación de una comuna. Es una convicción compartida por alcaldes y alcaldesas a lo largo del país. Defender los planes reguladores es defender el derecho de las comunidades a vivir en ciudades dignas, con una mirada de largo plazo.


El gobierno del Presidente Kast ha impulsado una propuesta para modificar la Ordenanza General de Urbanismo y Construcciones mediante decreto. Aunque el proceso aún no concluye, preocupa tanto el contenido como la forma en que se ha llevado adelante.

La consulta ciudadana ya se realizó, pero fue escasamente difundida en relación con el impacto que estos cambios podrían generar. Más que un ejercicio real de participación, pareció un trámite sin incidencia, lejos de la transparencia y profundidad que una decisión de esta magnitud requiere.

Todo indica que estamos frente a un proceso desregulador que amplía los espacios para el negocio inmobiliario, debilitando la planificación urbana y relegando la calidad de vida de las personas a un segundo plano. No es casual que estas definiciones se estén empujando sin escuchar. Sin recoger la experiencia de los municipios, sin diálogo con la academia y, mucho menos, con las comunidades que viven día a día las consecuencias de estas decisiones.

Aquí no está en juego un ajuste técnico menor. Lo que está en discusión es el rol de los planes reguladores comunales. Los PRC son el principal instrumento que tienen los territorios para ordenar su desarrollo. Son fruto de años de trabajo técnico, de metodologías complejas y de procesos participativos donde las vecinas y vecinos expresan sus necesidades y proyectan su comuna. Debilitarlos por la vía administrativa es pasar por encima de ese esfuerzo y de la institucionalidad local.

Estación Central es el ejemplo más claro de lo que ocurre cuando la ciudad se desarrolla sin planificación adecuada. Fuimos la comuna más afectada por la hiperdensificación en Chile, y sus efectos siguen presentes en la congestión, el déficit de servicios, el deterioro del entorno, los problemas de seguridad y convivencia, además del aumento del comercio informal. Son impactos que no desaparecen, que se arrastran por décadas y que terminan deteriorando la vida cotidiana de las personas.

Por eso sabemos que la ciudad no se construye solo sumando viviendas. Se construye planificando servicios, áreas verdes, conectividad y equipamiento. Cuando eso no se considera, se generan problemas estructurales que luego nadie asume y los municipios deben abordar.

Chile necesita avanzar en soluciones habitacionales, pero no cualquier crecimiento es progreso. Cuando el desarrollo urbano se guía únicamente por una lógica económica, sin considerar a las personas, los resultados son conocidos y muchas veces irreversibles.

Esta no es solo una preocupación de una comuna. Es una convicción compartida por alcaldes y alcaldesas a lo largo del país. Defender los planes reguladores es defender el derecho de las comunidades a vivir en ciudades dignas, con una mirada de largo plazo.

En Estación Central ya aprendimos lo que significa construir sin reglas claras. Y no estamos dispuestos a repetir esa historia, ni acá, ni en ningún lugar de Chile.

  • El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial ni postura de El Mostrador.

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