Publicidad

Acuerdos, Ética y Moral

Publicidad
Por: Elson Bórquez Yáñez, secretario general, Partido Democracia Regional


 

Señor Director:

Los denominados casos Penta, Caval y SQM no son más que la punta del iceberg de una serie de fenómenos que nuestra sociedad ha experimentado desde hace varias décadas: por un lado, la instauración de un modelo de mercado donde las relaciones humanas y factores de éxito se determinan en función del logro personal casi sin miramientos al entorno, en donde las instituciones encargadas de formar la masa comercial y/o empresarial de Chile se enfocaron netamente en enseñar la maximización de utilidades sin balancear los factores de ciudadanía que requieren todos los agentes de un sano mercado; por otro lado, el desarrollo de nuestra arquitectura política e institucional dio luz verde a esta fértil fórmula de crecimiento y, en consecuencia, las instituciones y su construcción fueron moldeadas para fomentar este desarrollo. La clase política entendió que el sector privado pasaría a ser determinante en el éxito de Chile, en tanto que promovió toda fórmula de entendimiento y sinergia.

Este entramado y lógica de convivencia no ha tenido un correlato ético, moral e institucional que persuada a sus actores que lo que ha estado en juego es la esencia de la Nación, el alma de Chile, la Paz Social, el SER y no solo parecer. Aspecto fundamental para alcanzar desarrollo digno de los países del norte de Europa, por citar altos ejemplos.

Todos estos síntomas ya conocidos, la baja aprobación de nuestras instituciones políticas, el daño a la fe pública por este tipo de casos, el abuso empresarial, leyes regulatorias y fiscalizadoras deficientes, tienen de causa común: el “silencio”, pues la política, como actividad noble y necesaria para una sociedad sana, requería de ajustes que la separaran de los factores de producción. Sin embargo, la hipocresía, el acomodo, la relación bajo cuerdas, fue más simple y eficaz para TODOS en todos estos años, por esa razón no había necesidad de corregir.

Hoy, enhorabuena, la sociedad coloca y exige patrones éticos y, no nos confundamos, no lo hace para deshacerse de los políticos, lo hace para tener una mejor política. Pues alguien debe financiar la buena política, o lo hace el Estado o lo hacen las personas, pero con transparencia, mirando de frente y conociendo cuál es el ámbito de influencia, es ahí el desafío: reglas claras… conservan la paz social.

Elson Bórquez Yáñez
Secretario General
Partido Democracia Regional

Publicidad