Juan Rivano: la filosofía de duelo
Señor Director:
El 16 de abril de este año, en las lejanas y frías tierras de Suecia –país que se vio obligado a convertir en su segunda patria–, falleció a los 88 años el filósofo Juan Rivano. Ex profesor de Lógica y Teoría del Conocimiento en la Universidad de Chile y, más tarde, investigador de la Universidad de Lund, Rivano ha sido el más lúcido, agudo y osado estudioso y exponente, entre nuestros escasos pensadores, de lo que se denomina filosofía social.
Por sus ideas libertarias, su estilo franco de nombrar las cosas y su permanente denuncia de la filosofía académica nacional como descomprometida de los grandes problemas de nuestra sociedad y, por tanto, sostenedora del statu quo, luego del golpe militar de 1973 Rivano fue perseguido, despojado de sus cátedras y despedido de la Universidad de Chile (donde ejerció por largos años) y encarcelado. Finalmente partió al exilio, en 1976, siendo acogido en Suecia, donde trabajó como investigador de la Universidad de Lund hasta el momento de su jubilación.
Desde 1990 –fecha en que se le permitió regresar a su patria– hasta hace pocos años, Rivano viajó a Chile numerosas veces y siempre con un texto original bajo el brazo. Así, ha publicado en estos años y en nuestro país una quincena de libros, casi todos bajo el sello de Bravo y Allende Editores, así como una gran cantidad de ensayos en revistas académicas (como Estudios Sociales, Atenea y Occidente). Es importante destacar esta producción intelectual post-73 de nuestro filósofo, ya que los “historiadores” del pensamiento nacional parecen desconocerla, estancando sus estudios solo en sus primeras obras de corte neohegeliano y dialéctico-materialista.
Con la partida de Rivano de este mundo se va cerrando el círculo de los grandes maestros pensadores de una generación notable, los que enseñaban filosofía en la Universidad de Chile en las décadas del 50, 60 y 70. Ya quedan pocas figuras de ese tiempo y de esa talla, muy difícil ésta de alcanzar por sus sucesores. Juan Rivano fue mi maestro en el Departamento de Filosofía de la Universidad de Chile en los años 70 y llegó a convertirse en mi gran amigo a partir de los 90. En ambos modos de relación me enseñó mucho. A su despedida –en medio de una honda tristeza porque, además, ha tenido que serlo a la distancia– le acompaña mi enorme gratitud.
Rogelio Rodríguez Muñoz
Académico de la UDP
Licenciado en Filosofía, U. de Chile
Magíster en Educación, U. de Chile