La sequía, los incendios, las inundaciones, la corrupción y la esperanza
Señor Director:
En la zona sur de Chile (de La Araucanía hasta la Región de Los Lagos), hemos sufrido la peor sequía en 50 años. Los alimentos para el ganado ya están tremendamente escasos y por consiguiente caros y, además, los forrajes son de mala calidad. Los ganaderos (productores de leche y de carne) se han comido las reservas del invierno ya al día de hoy. Si bien ha llovido, comenzaron también las bajas temperaturas y las praderas afectadas por la sequía no sólo no crecerán ahora, debido al frío, sino que tendrán una mucho menor producción durante la próxima primavera, ya que debido a la sequía y a la desesperación por consumir lo poco que había, se talaron o pastorearon las praderas “a piso”, de modo que los macollos (hijos) que se forman en otoño para producir durante la primavera, no se generaron. ¿Alguna autoridad ha tomado real conciencia de esto? Esto va a afectar fuertemente la economía regional y de no haber planes concretos de incentivos, como financiamiento especial, muchos productores no pasarán el invierno y desaparecerán como empresarios a comienzos de la primavera.
Los incendios forestales, de siembras, de pastizales, etc., han abarcado la mayor superficie de que se tenga memoria. En estas tres regiones, nada más ni nada menos que 38.000 hectáreas se quemaron este verano, contra 7.500 como promedio del último quinquenio. Se sabe que hay muchos incendios que fueron intencionales. Pero no hay un sistema de vigilancia, de inteligencia que ayude a determinar quiénes fueron los responsables. Lo mismo ocurre con las tomas de terrenos propiciadas por activistas revolucionarios, muchos de ellos muy violentos y fuertemente armados, que buscan reivindicaciones de tierras para los mapuche. ¿O habrá otro fin detrás, que ni siquiera nos imaginamos? Para las inundaciones en el norte, se ha trabajado bien o mal, con intensidad. Hay preocupación.
Hay ayuda concreta, lo que sin duda es muy bueno. Sin querer empatar, ya que hay muchas víctimas humanas en el norte, quiero indicar que producto de la sequía, producto de las tomas de terrenos y de los incendios, también hay muchas víctimas aquí en el sur, abandonadas, que ninguna ayuda han recibido. Los atropellos al derecho de propiedad han sido pan de cada día en la región de La Araucanía, y últimamente también más al sur. Esto pareciera importarle muy poco a todo el mundo. Quisiera ver qué pasaría si llega un grupo de gente a tomarse una casa del barrio alto en Santiago. ¿Aquí la gente que posee campos, es de segunda clase tal vez? Los noticiarios no informan y tanto el gobierno como la gran mayoría de los políticos, le bajan el perfil. ¿Hasta cuándo?
Los actos de corrupción que se destapan día a día, entristecen el alma nacional, y la poca confianza que aún podíamos tener en políticos y gobernantes se ha extinguido. Da rabia. Da impotencia. La plata o los recursos, en vez de llegar donde hay necesidades humanas de nuestros compatriotas, se reparte entre políticos y “apitutados». ¿Hasta cuándo?
El Poder Judicial, que actúe implacablemente. No permitan, por favor, que la riqueza de este país se la roben más unos pocos. ¿Dónde quedó la decencia de las personas en este país? Este país pareciera que perdió el alma. Perdió la decencia. Pero estoy seguro que aún queda gente bienintencionada. El Poder Judicial está llamado a destapar todo lo que sea corrupto. A iluminar lo que estuvo o está oscuro. Ellos pueden lograr que se limpie la cancha. Que podamos hacer una nueva siembra y que de esta broten flores que nos enorgullezcan y que dé frutos dulces para todos los chilenos.
Tomas Gehlen Schleyer
Ingeniero Agrónomo