La realidad de nuestro Chile
Señor Director:
He analizado seriamente con mi almohada la realidad de nuestro país; he visto por muchas horas (más de las razonables) programas de TV en donde se informa, opina, desinforma y se vuelve a opinar acerca de casos como Penta, Caval, la «arista» SQM, las filtraciones de «Amor a prueba», la situación de la Arcis, el desastre en el norte, el desastre en el sur, las contaminación en el centro, el autoexilio de Luli, etcétera. Me he vuelto adicta a mirar rutinas de humoristas y opinólogos políticos que agarran, como estandarte de lucha, el generar denuncias ciudadanas. Me he asombrado con la decepción que impera en muchos, sobre todo a través de las redes sociales.
Me ha dejado pasmada la intolerancia de quienes critican todo: a los que corren en maratones y usan zapatillas Reebok o Nike, a los que no corren, a los que leen best sellers (como si fuera mejor no leer ni en el baño), a los que comen chatarra, a quienes ven las calorías en todo, a los que se dejan dominar por el sistema y a los que no.
He procesado tanto dato para concluir una simpleza: en Chile hay personajes deshonestos que merecen castigos ejemplares, pero por sobre todo hay seres amables, honrados y con buena fe, que deben procurar ser parte de los cambios y no sólo quedarse en el diagnóstico, no por nosotros, sino por aquellos que heredarán nuestra historia. Nada sacamos con poner ropa y detergente en la lavadora, si no vamos a poner a funcionar la máquina.
Nataly Peña Castro
Jefa atención de público
Caja de compensación