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Cambios crudos contra el gran arreglín

por 28 abril, 2015

El Estado debe acortar las campañas a seis semanas, asegurar por carta y web un  resumen de las propuestas de partidos y candidatos, y hacer debates deliberativos en todos los niveles electorales. Es decir, el Estado no supervisa, organiza un sistema de información y deliberación en las antípodas del modelo neoliberal, donde siempre mandará el que recauda más fondos, con pocas excepciones. Esto es posible con la mayor amplitud de la TV Digital.
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Proponemos cambios drásticos como la crudeza de la realidad, aquella que siempre trata de endulzar el partido del orden   que fundó la nueva democracia en no tocar a los grandes grupos económicos del neoliberalismo, financiar la política y domesticar la sociedad sin participación ni descentralización. Son los  detentadores sordos del poder fáctico que hacen como que no ven y son los reyes del  avispamiento, del verbo “avispar”, los mismos cínicos que dicen que no coimean (de ahí nuestro súper ranking en Transparencia Internacional), pero mantienen la maquinaria perfecta de la renta paralela, evasión de impuesto y compra/cooptación de la política. En vez del Gran Arreglín es la hora de la verdad y permitir refundar la política con un consenso constituyente amplio sobre la base de la amplia participación con representantes incuestionables en una Asamblea Constituyente. Es lo que debiera hacer La Moneda en vez de hundirse salvando impresentables.

Desde la escolástica de la teoría de sistemas se enseña que  hay que modificar reglas de juego para hacer innovaciones disruptivas que permitan otras interacciones. Frente a casos recurrentes de corrupción y/o malas prácticas políticas, mirando a su vez las democracias avanzadas sobre todo nórdicas (confieso mi utopía concreta), me permito sugerir siete reformas, ya que meras “mejoras continuas” no darán cuenta de la profundidad de las malas prácticas.

El Estado debe acortar las campañas a seis semanas, asegurar por carta y web un resumen de las propuestas de partidos y candidatos, y hacer debates deliberativos en todos los niveles electorales. Es decir, el Estado no supervisa, organiza un sistema de información y deliberación en las antípodas del modelo neoliberal donde siempre mandará el que recauda más fondos, con pocas excepciones. Esto es posible con la mayor amplitud de la TV Digital.

1.- Pérdida de empresa y cargos parlamentarios a sociedades de evasión y financiamiento ilegal

Soquimich debiera devolverse al Estado (fue mal habida) y crear una empresa mixta con los fondos de inversión legítimos que allí han puesto recursos de contribuyentes. En el caso de Penta debe también estudiarse. Son casos de delitos  masivos y sistemáticos. Por cierto, establecer la pérdida del sillón parlamentario y la abolición de partidos que fundan su financiamiento de manera ilícita.  En el bullado Caso Caval, Andrónico Luksic debiera asumir su responsabilidad en alentar el escándalo con el irregular préstamo fast track y sin los debidos avales,  financiando de su peculio la resciliación de dicho contrato (parece ficción en la voracidad de los actores involucrados). El Banco de Chile, como bien lo explica Carlos Huneeus en el último número de la Revista Mensaje, tuvo un préstamo privilegiado del Banco Estado para crecer y comprar otros bancos. Hay que esperar que la Judicatura haga su trabajo  y haga justicia en este oscuro caso.

Es decir, hay que ser mucho más drástico que las leyes antilobby y terminar las injusticias que hieren. En Concepción, moviendo los hombros, un ex fiscal explicaba que se condenó a cinco años a un joven que sacó unas monedas de una de esas máquinas de juego que ilegalmente (además) se multiplican por Chile, “ya que estaba en un almacén y al quebrar el vidrio usó violencia”. Las cuantías sí importan y las diversas formas de violencia: comprar la soberanía popular, asegurarse contra leyes que los regulen, estafar de manera permanente.

2.- Semipresidencialismo y descentralización

Dispersar el poder contra las sombras de la presicracia (presidencialismos centralistas, la cara s. XXI del absolutismo del s. XVIII) ha sido desde la Gracia del siglo V a. de C. la única forma de contrarrestar el abuso de poder. Los países menos corruptos son parlamentaristas y federalistas, las dos palabras prohibidas en Chile, y casi todos los países, desiguales y corruptos. Al menos ayudaría ir a la elección de intendentes (sin gobernadores al lado y con potestades reales en lo fiscal y político) y obligar a los presidentes a pactar con mayorías parlamentarias para evitar la “corrupción programática”: promesas de campañas y luego reírse de las minorías críticas. La mala experiencia del parlamentarismo oligárquico de 1891-1924, impide a Chile pensar en un modelo parlamentario moderno y sano con partidos fuertes, democráticos, con financiamiento público, con leyes contra la cooptación empresarial. El más centralista Estado europeo, Francia, transitó al semipresidencialismo y a regiones fuertes y democráticas.

3.- Limitación reelecciones.  Voto programático y revocatoria

Para superar el marcado presidencialismo que se reproduce también a nivel local en la “alcaldización” y la personalización del poder, es clave permitir en todos los cargos sólo una reelección, imponer el voto programático y posibilitar el mecanismo de democracia directa de revocatoria de mandato. Así lo propuso la Comisión Presidencial para la Descentralización. Lo hace Suiza desde siglos, Uruguay y lo practicó Perú en la alcaldía de Lima. Hacer estos cambios permite aminorar el populismo, la corrupción programática, los ofertones millonarios, el uso personalista y no colegiado del poder.

Es posible a nivel nacional presidencial y, así, desacralizar el poder y controlarlo. Se atrevió Chávez a hacerlo, ¿por qué no los súper liberales?

4.- Campañas públicas de debate e información igualadora

El Estado debe acortar las campañas a seis semanas, asegurar por carta y web un resumen de las propuestas de partidos y candidatos, y hacer debates deliberativos en todos los niveles electorales. Es decir, el Estado no supervisa, organiza un sistema de información y deliberación en las antípodas del modelo neoliberal, donde siempre mandará el que recauda más fondos, con pocas excepciones. Esto es posible con la mayor amplitud de la TV Digital. No es menor el aporte a medios del fondo de apoyo existente y se les puede pedir como “prestación” la cobertura de las campañas en foros estructurados (y ojalá la difusión de debates de concejos municipales y Cores). Nos pena el fin de la Radio Nacional y la banalidad de TVN como un canal más. Es hora de tener nuestra radio pública y una BBC chilensis, o apoyar con vigor debates en los medios existentes. Correos de Chile es estatal. No hay excusas. Las municipalidades saben colocar listados de candidatos en carteles y pueden también instalar, como en Argentina, murales públicos para que pongan sus propuestas. La web es casi infinita.

5.- Despersonalizar la política: voto por listas con primaria obligatoria

Tres autores nos piden una política despersonalizada y ojalá con cargos rotativos: el clásico Max Weber con su apuesta a profesionalizar el Estado (no homologar a tecnocratizar) y construir modelos con “menos dominación”; Hannah Arendt con su apuesta por asambleas amplias para debates específicos que requieren “publicidad”, no como maquinarias de marketing banal sino como contraste de lo controversial que efectivamente politice la sociedad, y Jürgen Habermas, que clama por que muchos participen en el debate que nos lleva a fijar una opinión pública.

Para lo anterior es clave politizar las listas con líderes y evitar la multiplicación de fotos de tipos(as) sonrientes y la vulgaridad de los nombres de familias políticas como marcas registradas en la entropía de decenas de candidatos.  La fijación del orden de cada lista implicaría una alta participación como requisito ineludible.

Las elecciones de Cores fueron un escándalo de nombres de parientes en un nepotismo sin fin, debido a que no hubo esfera pública y debate. Si se aceptan partidos regionales y plataformas de independientes, además de primarias obligatorias, es posible que despersonalicemos las elecciones para centrarlas en las propuestas de las fuerzas políticas y movimientos ciudadanos. De esta manera debaten los que encabezan las listas. El ahorro en papeles, gasto, egos y demases, será superlativo. Se les acusará de partidocracias, pero es un mal menor si se asegura, insistimos, que puedan existir partidos regionales y plataformas municipales independientes como en los países avanzados.

A nivel parlamentario, también es posible si efectivamente no se discrimina a independientes y se hacen primarias reales para determinar el orden en las listas. Con esto primarán las ideas colegiadas en vez de la hoguera de vanidades.

5.- Terminar/minimizar  las evaluaciones técnicas en los contratos  grandes del Estado y municipios

En muchos ministerios, como el Mop (Vialidad) y Transportes, ha habido escándalos en el último medio siglo con el común elemento de “manipulación de las evaluaciones técnicas”.

La corrupción en los contratos de aseo y disposición final de la basura es muy extendida a nivel municipal, grotesca en megacontratos de ornato/parques. También  se ha ido “naturalizando” en los programas de mejoras educacionales en la hiperexternalización chilena.

El 80% del problema se acaba si en estos contratos se pide precalificación, exigencias claras de experiencia y corrección a las empresas/consultoras postulantes, y así, tras la selección de las aptas, que manden la mejor oferta económica. La trampa de la picardía corrupta chilena se llama evaluaciones técnicas, ofertas adicionales, PLADECOs en que el trabajo profesional no vale nada pero se piden millones en cócteles y difusión, supuestas ofertas complementarias de las empresas de aseo, como los camiones pintados con los colores del partido del alcalde.

(Breve testimonio personal, ya que fui alcalde y diputado por Rancagua. En 1996 entregué a la justicia a los coimeros enviados por KDM para la construcción del relleno sanitario de doce municipios, los pillamos con Investigaciones trayendo el dinero sobre mi mesa de alcalde. Tan sólo metieron preso por unos días al mensajero y pagaron unas leves multas. Pero incluso hicieron una contrademanda dirigida a mí, “porque quizás la otra empresa le pagó para enlodarnos”. La ministra de la Corte de Apelaciones de Rancagua –aún no había el coraje de ministros como Carlos Aránguiz– me pidió “que no me metiera en problemas” y en algún archivo deben estar las grabaciones que le hice al mensajero, donde daba cuenta de lo normal de pagar comisiones a conspicuos de la derecha y la Concertación.  Mis “compañeros” me trataron de traidor, “sobreactuado”, para otros simplemente fui un huevón. Nunca me nombraron en cargo público alguno, pero me inoculé contra la sarta de lobbistas. Después que rompí con la Concertación el 2008, hastiado de las malas prácticas y la corrupción programática en descentralización, molestaron a mi esposa, primer puntaje en la PAA y especialista en sicología organizacional, por su trabajo pedido por sus colegas para crear un sistema de desarrollo de capacidades ejecutivas en Codelco. La venganza de la cosa nostra y la oligarquía santiaguina. Allí hicieron circular en la web su salario sumado de dos años, de menos de un millón de pesos mensuales, en el cual hubo cero, cero, cero tráfico de influencias, nada de oligarquía santiaguina que coloca a los suyos por doquier y se venden a lobbistas. Mantuvimos intacta nuestra condena a la estatal por la discriminación a los trabajadores contratistas y apoyamos el royalty minero aunque el Consejo Minero se opuso con fiereza… Ha sido liberador ser un intelectual independiente de izquierda y hablar con libertad).

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