“Soquigate” y parlamentarios: por una transparencia sin “letra chica”
Señor Director:
Respecto de la posibilidad de disolver el Congreso para llamar a nuevas elecciones de parlamentarios, en recientes declaraciones la senadora Isabel Allende manifiesta: “me resulta completamente incomprensible que dirigentes, quienes sean, hablen de anticipar las elecciones. Creo que esa fue una idea absolutamente desafortunada, equivocada y que no tuvo espacios”. Estos dichos no se condicen con los ideales del socialismo chileno, ni menos con la lucha permanente por la democracia que tuvo en vida su padre, Salvador Allende.
En su declaración de principios, el Partido Socialista de Chile “proclama su inclaudicable voluntad de contribuir siempre a la defensa y al constante perfeccionamiento de la democracia”. Ergo, la democracia y sus reglas están sujetos a permanentes fuerzas que las modifican. Cuando la voluntad ciudadana se manifiesta pidiendo cambios, dichos cambios deben ser canalizados por los legisladores. Si para Isabel Allende la idea de elecciones anticipadas “no tuvo espacios” ¿se refiere al ínfimo espacio que existe entre los pocos en Chile que ostentan el título de “legisladores”? ¿o se refiere a que no tuvo espacio entre aquellos que hoy son cuestionados por dineros obtenidos mediante defraudación al Fisco? ¿o será que el espacio que ocupa el malestar de millones de chilenos, es menor y menos importante que preservar el cargo parlamentario, con su abultado sueldo y sus privilegios?
Le recuerdo a la senadora Allende, que en Chile las instituciones funcionan, y por ello, el país no se detendrá ni habrá un cataclismo cívico o económico, en caso de una eventual disolución del Congreso. Todo parlamentario y toda persona pública que está en política, está expuesto per sé al escrutinio ciudadano. Y el acto democrático de elegir en las urnas a sus representantes, es la máxima expresión de dicho escrutinio. No olvidemos que a la fecha, hay 37 diputados, 13 senadores y 3 ministros implicados en financiamiento irregular con SQM. A lo anterior hay que agregarle los parlamentarios salpicados por el caso Pentagate. Y a todo eso se suma que el SII misteriosamente no ha realizado nuevas querellas, dejando en la nebulosa de la duda de si hay más parlamentarios de la Nueva Mayoría que hayan recibido dineros por vías ilegales. ¿es confiable para la ciudadanía un cuerpo de representantes permeado a tal nivel por la corrupción? No, no lo es.
Recientemente, los senadores Alejandro Guillier, Rabindranath Quinteros y Manuel José Ossandón ingresaron un proyecto de ley que modifica la Constitución. En él se limita la reelección de ciertos cargos (entre ellos los parlamentarios), se “establece elecciones complementarias, amplía causales de cesación y renuncia de los cargos parlamentarios y elimina el fuero procesal de diputados y senadores”. Será interesante ver quiénes se oponen abiertamente, y quienes boicoteen con mañas alguna etapa de esta iniciativa. De ser aprobada y promulgada, será más interesante ver aún, si la nueva normativa se aplicará de inmediato, a quienes eventualmente hayan sido sancionados por la justicia.
Discrepo en un solo punto de dicho proyecto: si el parlamentario cesado en su cargo lo es por delito o conducta inapropiada, sólo en ese caso la elección del sucesor no debiese ser dentro de la coalición del incumbente como propone el proyecto, sino que abierta a cualquier postulante. Si Iván Moreira y Ena von Baer resultan condenados en el caso Penta ¿sería ético que los posibles reemplazantes sólo fuesen de la UDI, sin dejar la posibilidad al ciudadano de volver a reflexionar, y optar por otras alternativas?
Es urgente y necesario que las próximas acciones que realicen el Gobierno y los políticos, sea de una transparencia y una ética fuera de toda duda. La ciudadanía está molesta y dispuesta a manifestar dicha desazón. La ciudadanía está cansada de estar endeudada en el sistema de salud, el de educación y en el retail. La ciudadanía en el Chile del 2015 se informa y se organiza fuera de los canales formales de los grandes medios de comunicación.
Es necesario que el SII le dé herramientas a la Fiscalía para que siga investigando. Es necesario que Michel Jorrat, ex empleado del sospechoso Giorgio Martelli, salga de la dirección del SII, debido a dicho conflicto de interés. Es necesario que la ciudadanía conozca el informe que realizó la Comisión Presidencial contra la Corrupción, las medidas que propusieron, para así evaluar a la Presidenta sobre lo que hará o dejará de hacer respecto de dichas medidas.
Es necesario recordar las palabras de Salvador Allende: “no se detienen los procesos sociales ni con el crimen ni con la fuerza”. Aquellos parlamentarios que cometieron delitos no pueden seguir en sus cargos, pues el crimen no debe reinar en el Congreso. Aquellos que hacen fuerza para mantener sus cargos parlamentarios a toda costa, deben ser derrotados por la fuerza de la Moral y el Progreso, puesto que sus puestos pertenecen a la ciudadanía, y son los ciudadanos sus empleadores.
Es necesario, en fin, que las acciones a seguir para salir de esta crisis de confianza, sean de una transparencia sin “letra chica”.
Hernán Burgos Silva