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Dónde tiene que apuntar la centroderecha

por 27 julio, 2015

Dónde tiene que  apuntar la centroderecha
En primer lugar, debe defender una visión de la persona humana como el centro de nuestra acción política. Pero no mirar a las personas como si solo fueran agentes racionales que consumen y transan bienes en el mercado. Por el contrario, son sujetos de derechos fundamentales y a la vez de una dignidad intrínseca que debe ser garantizada.
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La creación de un nuevo referente que aglutina a RN, la UDI, el PRI y Evópoli es un buen momento para reflexionar en torno a los principales rasgos que constituirán a la centroderecha chilena de ahora en adelante. Es un ejercicio necesario, toda vez que diversos intelectuales han planteado que el debate de ideas y programas no constituye una actividad prioritaria para el sector. En ese sentido, una primera cuestión que debemos discutir es: ¿hacia dónde va la centroderecha en lo referente a su pensamiento político? Esta pregunta no es irrelevante, ya que el nuevo referente actualmente en rodaje supone el ingreso de fuerzas con matices liberales, como Evópoli, y elementos de centro político que no han sido parte de la derecha chilena históricamente, como el PRI, además de todo el mundo independiente.

A la pregunta formulada, varias respuestas. Aquí esbozaremos solo algunas ideas. En primer lugar, un elemento que se debe tener en cuenta, es la diversidad de sensibilidades que contiene hoy la centroderecha. En la actualidad, pueden confluir en ella tanto conservadores, liberales en lo económico, socialcristianos y elementos de centro. ¿Cuál será el mínimo común denominador de esta estructura más diversa?

En primer lugar, debe defender una visión de la persona humana como el centro de nuestra acción política. Pero no mirar a las personas como si solo fueran agentes racionales que consumen y transan bienes en el mercado. Por el contrario, son sujetos de derechos fundamentales y a la vez de una dignidad intrínseca que debe ser garantizada. Al mismo tiempo, la sociedad y el Estado deben contribuir a generar las condiciones para que las personas puedan realizar sus sueños y alcanzar sus metas. Como sabemos que para los chilenos la familia constituye uno de los pilares de su realización personal, nuestro sector deberá promover con fuerza la familia en un sentido amplio.

Esta centroderecha no tiene que pensar que las brechas que existen en la sociedad chilena son un mito postulado por la izquierda. Lo que sí es un invento son las soluciones que la Nueva Mayoría ha impulsado hasta ahora. A la centroderecha le indigna que las oportunidades de unos y otros estén marcadas por diferencias abismales. Pensando en la dignidad humana, ello nos obliga a buscar soluciones que, sin mutilar la libertad y el emprendimiento, permitan alcanzar mayores grados de inclusión y armonía.

En segundo término, la centroderecha otorga prioridad, tanto en su pensamiento como acción política, al mérito y al esfuerzo que realizan las personas para avanzar en la vida. De ello se desprende la necesidad de dar apoyo y promoción a los emprendedores, que constituyen el verdadero motor del progreso de nuestro pueblo. Esto nos lleva al rol del Estado. ¿Cómo debiera ver esta centroderecha el papel que desempeña el Estado?

Primero, no creer en el Estado socialista que asfixia y coarta la autonomía individual. Al constituir las personas, y su dignidad, el eje de nuestro pensamiento político, no puede existir nada por sobre ellas. Tampoco promover un Estado jibarizado, que persiguen los ortodoxos del neoliberalismo. Nuestra mirada más bien tiene que apuntar a un Estado que proteja y defienda a las personas, por ejemplo, frente a los abusos, pero que al mismo tiempo no invada la libertad para progresar en función del esfuerzo personal o comunitario.

En tercer lugar, esta centroderecha no debe mirar por el espejo retrovisor los problemas y desafíos de Chile. Por el contrario, como ha promovido RN con fuerza el último tiempo, es necesario dejar atrás odios y rencores de la historia del país, para abocarse a dar resolución a los dilemas que enfrentamos hoy y que determinarán nuestras posibilidades de acceder al desarrollo. Lo anterior no es solo retórico, sino que requiere un compromiso categórico y explícito con la democracia representativa y la defensa de los Derechos Humanos en toda circunstancia. Ningún objetivo político o contexto justifica la violación de los derechos fundamentales.

En cuarto lugar, esta centroderecha no tiene que pensar que las brechas que existen en la sociedad chilena son un mito postulado por la izquierda. Lo que sí es un invento son las soluciones que la Nueva Mayoría ha impulsado hasta ahora. A la centroderecha le indigna que las oportunidades de unos y otros estén marcadas por diferencias abismales. Pensando en la dignidad humana, ello nos obliga a buscar soluciones que, sin mutilar la libertad y el emprendimiento, permitan alcanzar mayores grados de inclusión y armonía… En otras palabras, que las opciones y oportunidades sean más parejas.

Raya para la suma, dignidad de la persona humana, libertad y compromiso con los valores democráticos son algunos de los elementos que van dando forma a esta centroderecha más diversa. Si avanzamos en esa línea, y evitamos dogmatismos y ortodoxias tecnocráticas, seremos nuevamente mayoría.

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