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Cuando se lee para dialogar (y sin el SIMCE en la cabeza)

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Por: Ximena Sepúlveda, Académica Facultad de Educación, U. Alberto Hurtado


Señor Director:

La Agencia de Calidad informó con preocupación que en el SIMCE de Segundo año medio en Lectura, los hombres obtuvieron resultados más descendidos; que los estudiantes leen poco y ni siquiera para entretenerse. Ante estos resultados una experiencia de aula puede permitirnos reflexionar sobre cómo se lee en una escuela y con qué sentido.

Días atrás observé cómo se desarrolla una tertulia literaria dialógica en Sexto año básico en Cerrillos: La sala organizada en un círculo con 24 estudiantes con El fútbol, a sol y sombra de Galeano sobre sus mesas.

Cristián, estudiante que modera, da inicio a la lectura y cada niño/a lee en voz alta y por turnos El mundial del 70. Al concluir, el moderador pregunta ¿quién quiere comentar? 11 manos alzadas y él anota los turnos. Luego Isidora lee su fragmento: “A los veinte años de edad, el poeta Rugama caía en Managua, peleando solito contra un batallón de la dictadura de Somoza”.

-¿Por qué te llamó la atención? pregunta Cristián.

-Yo creía que la dictadura de Pinochet había sido la única, dice Isidora.

Cristián pregunta ¿alguien más tiene la misma cita? Y siguen…

¿Por qué leen así? Esta escuela implementa la tertulia –como estrategia educativa de éxito de las Comunidades de Aprendizaje- en donde la lectura se concibe desde los principios dialógicos del aprendizaje. En este espacio todos y todas pueden participar de manera igualitaria y nadie impone su punto de vista; se pueden integrar estudiantes, padres, apoderados o voluntarios con diferentes formaciones culturales y académicas. En la tertulia se acuerda previamente qué leer, por qué queremos leerlo y el modo en que lo leeremos.

Ximena Sepúlveda, Académica Facultad de Educación, U. Alberto Hurtado

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