Cuando se lee para dialogar (y sin el SIMCE en la cabeza)
Señor Director:
La Agencia de Calidad informó con preocupación que en el SIMCE de Segundo año medio en Lectura, los hombres obtuvieron resultados más descendidos; que los estudiantes leen poco y ni siquiera para entretenerse. Ante estos resultados una experiencia de aula puede permitirnos reflexionar sobre cómo se lee en una escuela y con qué sentido.
Días atrás observé cómo se desarrolla una tertulia literaria dialógica en Sexto año básico en Cerrillos: La sala organizada en un círculo con 24 estudiantes con El fútbol, a sol y sombra de Galeano sobre sus mesas.
Cristián, estudiante que modera, da inicio a la lectura y cada niño/a lee en voz alta y por turnos El mundial del 70. Al concluir, el moderador pregunta ¿quién quiere comentar? 11 manos alzadas y él anota los turnos. Luego Isidora lee su fragmento: “A los veinte años de edad, el poeta Rugama caía en Managua, peleando solito contra un batallón de la dictadura de Somoza”.
-¿Por qué te llamó la atención? pregunta Cristián.
-Yo creía que la dictadura de Pinochet había sido la única, dice Isidora.
Cristián pregunta ¿alguien más tiene la misma cita? Y siguen…
¿Por qué leen así? Esta escuela implementa la tertulia –como estrategia educativa de éxito de las Comunidades de Aprendizaje- en donde la lectura se concibe desde los principios dialógicos del aprendizaje. En este espacio todos y todas pueden participar de manera igualitaria y nadie impone su punto de vista; se pueden integrar estudiantes, padres, apoderados o voluntarios con diferentes formaciones culturales y académicas. En la tertulia se acuerda previamente qué leer, por qué queremos leerlo y el modo en que lo leeremos.
Ximena Sepúlveda, Académica Facultad de Educación, U. Alberto Hurtado