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AFPs: nunca tantos habían soportado tan tranquilos y por tanto tiempo, pero se acabó

por 29 julio, 2016

AFPs: nunca tantos habían soportado tan tranquilos y por tanto tiempo, pero se acabó
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El 24 de julio de 2016 puede ser recordado en el futuro como el día en que los chilenos demostramos que ya no soportaremos de brazos cruzados que los que manejan nuestro ahorro forzoso, nos den pensiones indignas, que usen nuestros fondos para enriquecer a unos pocos, que impidan la libertad de prensa, que compren políticos, sindicalistas, académicos y periodistas. También será considerado como el día en que empezó a caerse el Muro de la Vergüenza que los medios de comunicación tradicionales, con la complicidad de muchos líderes políticos, económicos, religiosos y académicos habían levantado para evitar que se masificara lo que era una realidad indesmentible: el gran engaño de las AFP.

Cerca de un millón de personas marchamos por las calles de varias ciudades exigiendo a los gobernantes que cumplan sus promesas de ver la realidad y no renunciar a los cambios que ella exige.

Trabajadores, estudiantes, profesionales universitarios, familias enteras con sus hijos convertimos las marchas en un encuentro de personas con creencias distintas pero con problemas comunes. Sin amargura, sin odio, con sonrisas, música variada y bailes de jóvenes con talento y motivación, volvimos a las marchas épicas, como lo hacíamos en dictadura.

Hubo en estas manifestaciones tan grandes un gran ausente, al que nadie echó de menos: los encapuchados y sus expresiones de violencia y odio.

La TV no pudo mostrar actos repudiables que relegaran a segundo plano lo central: la exigencia de cambiar el sistema. Por cierto, hubo algunos incidentes menores. Polillas que, para aparecer en la televisión y las noticias, recorrieron menos cuadras y se pudieron adelante. Un grupito de exaltados que pifiaron al senador Navarro, que se equivoca en varias cosas, pero que nos ha acompañado en la lucha contra las fusiones truchas de Cuprum y Provida. No tuvieron problemas diputados de la DC como Fuad Chahin, Ricardo Rincón y Gabriel Silver, tampoco Giorgio Jackson de RD, que se sumaron sin buscar protagonismo, entendiendo que esta manifestación reflejaba un sentimiento que no podía ni será manipulado por figurones y que no le pertenece a grupo alguno.

Destaco el papel del Movimiento Aquí la Gente, que está activo siempre, con el cual ACUSA AFP ha coincidido y coincidirá en actos, en educación previsional de manera constante en Ahumada con Huérfanos. Valoro el aporte que hace la Coordinadora No más AFP, aunque discrepe de sus propuestas. Nos parece vital destacar la incorporación de los Colegios Profesionales, de la CUT, entidad de la que soy cofundador en el período dictatorial, en un signo que esperamos refleje un cambio de actitud de esta importante central, ya que hasta ahora nos ha acompañado su vicepresidente Nolberto Díaz y algunos de sus consejeros nacionales.

Actores relevantes, también, los trabajadores municipales, que han jugado un papel protagónico desde hace años, dando un ejemplo de madurez y decisión notables. Con ellos nuestra lucha ha llegado a casi todas las comunas del país.

Las reacciones posteriores son curiosas. Los dueños de las AFP coparon los medios para tratar de contener daños, pero recurriendo a los mismos argumentos que la realidad desmiente y siguen negándose a debatir con personeros críticos de su fracaso.

La Presidenta dice que escucha ese clamor popular, pero su inefable ministro de Hacienda responde con un rotundo e infundado: “No hay recursos para una Reforma Previsional”.

El Fondo de Reserva de Pensiones tiene acumulado una cantidad superior a los 8 mil millones de dólares, depositados en el exterior, según los datos del Banco Central. Pero lo más relevante es que este personero elude reconocer que los convenios internacionales, la OIT y la propia Comisión Bravo establecen que los empleadores tienen que aportar para estos fines. Diversos sectores han mencionado una cifra cercana al 4% de las remuneraciones para restablecer esta obligación de los empleadores. Mis amigos de Cenda, con Manuel Riesco a la cabeza, se oponen a este aporte patronal, pero confío en que cambien de actitud y se sumen a lo que es el tripartismo que la OIT promueve.

Esta medida permitiría recaudar cerca de 240 millones de dólares al mes, más del doble de lo que hoy gasta el Estado en el Pilar Solidario. Con estos recursos se puede financiar nuestra propuesta de extender la Pensión Básica Solidaria a los actuales y futuros jubilados que tengan pensiones inferiores al millón de pesos. Pensamos que luego, gradualmente, este aporte debe llegar a igualar el aporte de los trabajadores, 11%. No olvidar que antes del Golpe de Estado, las cotizaciones patronales de los privados eran superiores al 40% de la remuneración del trabajador. Además, como esto se descuenta de impuestos, el impacto es menor y como consideramos que el Estado tiene el deber, en este ámbito, de subsidiar a las pequeñas empresas y cooperativas.

Los partidarios de este sistema fracasado dicen que es necesario hacer cambios y proponen subir la edad de jubilación de las mujeres a los 65 años y los hombres a los 67. Mienten una vez más. La OCDE en su informe del año 2013 sobre pensiones señala que en Chile las mujeres jubilan a los 70 años, no a los 60 como dice la ley, la edad más alta en el mundo, porque saben que sus pensiones son misérrimas.

Otro argumento es que las expectativas de vida han cambiado. Es efectivo que las expectativas de vida han cambiado en un 30% desde la década de los 80. Pero ellos las tomaron en cuenta para sus cálculos. ¿Se equivocaron? Sí. ¿Lo reconocen? No. Incluso las AFP consideran expectativas de vida superiores a las del INE, que las estima un 10% más bajas. ¿Por qué? Porque así mantienen los fondos más tiempo ganando poder y comisiones indebidas.

Las AFP mienten descaradamente. En 1990 las AFP nos dijeron que la pensión llegaría al año 2020 al 100% de la remuneración. En las redes sociales circula el texto y La Segunda de la semana pasada publicó el recorte. ¿Ocurrió una sola vez y han pedido perdón? No, perseveran, son contumaces.

El 22 de febrero del 2010, El Mercurio publicó una tabla en que se señalaba que si un afiliado cotizaba solo el 60% de su vida laboral, obtendría el 100% de su remuneración. El dato duro parece ser real. ¿Quién le pasó los datos a El Mercurio? Los dueños de las AFP. En mi libro El Gran engaño y en mis charlas muestro este recorte.

¿Cuánto es el porcentaje de su sueldo que recibe un trabajador? Las cifras oficiales muestran que la remuneración promedio de un afiliado es cercana a los 700 mil pesos mensuales en la actualidad. La misma fuente nos señala que cerca de 400.000 chilenos reciben 118 mil pesos de pensión, esto es, menos del 20% de su última remuneración. Si promediamos al millón de pensionados, Renta Vitalicia y Retiro Programado, se perciben 198 mil pesos, menos del 30%.

¿Aumentaron las expectativas de vida para uniformados y civiles? Sí. A los uniformados no los afecta vivir más; a los civiles, sí. Sus pensiones bajan.

¿Hay soluciones para el envejecimiento? Hasta el momento, científicamente, no. En Seguridad Social, sí hay remedios. Uno es la solidaridad intergeneracional y los seguros de longevidad, que deben ser contratados por el Estado con los impuestos que todos debemos pagar, ya que se trata de un tema que supera el marco de la empresa.

Subir las cotizaciones a los empleadores no es una receta para el corto plazo, salvo para financiar la extensión de la PBS. Basta que la ley entre en vigencia y al mes siguiente ingresan 240 millones de dólares al Fondo especial para ese objeto.

Permite financiar de manera apropiada y justa la Seguridad Social real, pero no esta industria que lucra con las necesidades básicas de los ciudadanos.

Otro dato de la realidad es que no hay votos hoy en el Congreso para cambiar el sistema, ni ánimo en el gobierno.

Pero aún si lo hubiera, no podemos expropiar las AFP ni las ISAPRES. La Constitución protege el derecho de propiedad y nos enredaríamos en una litigación interminable ante el Tribunal Constitucional y luego los tribunales ordinarios nacionales e internacionales.

Tampoco debemos olvidar que hay que tener en cuenta dos cosas más. La primera, que puede haber un número minoritario pero respetable de personas que quieran apostar a la ruleta rusa de las AFP. Respetemos su derecho de opción. Entonces allí habrá aporte del empleador, pero nada de recursos del Estado, o sea, sin los aportes previsionales solidarios pagados por el Estado, porque no es justo subvencionar el lucro privado.

La segunda, y no es de menor importancia, debemos considerar las presiones externas, ya que hoy tres de las AFP más grandes, les pertenecen a tres colosos de los seguros protegidos por USA. Esas fuerzas ya presionan ahora para que no anulemos el fraude de CUPRUM y PROVIDA, 410 millones de dólares menos para el Estado chileno. ¿Alguien duda que reforzarán su presión si se legisla para eso? Entonces, ¿qué hacer?

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Reconocer la libertad y la madurez de los afiliados. Primero, debemos exigir al Gobierno que dicte una ley que nos permita elegir entre las AFP o un Sistema Público, Solidario de Reparto, tal como la ley 19.200 de 1993 permitió optar a los afiliados al ex INP. Razono: segundo, la plata que me descuentan es mía, y aunque me lo han limitado, tengo el derecho de cambiarme de AFP, entonces, ¿si me traslado a la del Estado por mi propia decisión, quién puede alegar violación del derecho de propiedad? Nadie. ¿Quién puede invocar algún tratado de Protección de Inversiones? Nadie. ¿Se quedan las AFP sin clientes? Bueno así funciona la economía liberal, ¿o no? Este camino es seguro, confiable y, además, viable.

Para la creación de la AFP estatal se debe considerar el compromiso de la Presidenta y la Nueva Mayoría que lo ofrecieron en el programa. La disposición de algunos parlamentarios de derecha dispuestos a votar a favor y, como solo requiere quorum calificado, la mayoría de los parlamentarios en ejercicio, es factible de concretar en pocos meses. Esta AFP estatal no mejorará las pensiones, es cierto. Pero permitirá costos más bajos. Hoy, si usted decide irse de las dos que no quieren pagar impuestos y se va a las dos más baratas, puede lograr dos cosas: repudiar ese verdadero fraude y ganar 1% más cada mes. Eso se reafirma con la AFP sin fines de lucro del Estado.

 Otro argumento es que las expectativas de vida han cambiado. Es efectivo que las expectativas de vida han cambiado en un 30% desde la década de los 80. Pero ellos las tomaron en cuenta para sus cálculos. ¿Se equivocaron? Sí. ¿Lo reconocen? No. Incluso las AFP consideran expectativas de vida superiores a las del INE, que las estima un 10% más bajas. ¿Por qué? Porque así mantienen los fondos más tiempo ganando poder y comisiones indebidas.

También les quitará el poder de nuestra plata a los grupos económicos para que no sigan concentrando la propiedad, agudizando la desigualdad, abusando con los créditos, coludiéndose en contra nuestra, comprando medios de comunicación, periodistas, políticos y académicos.

Un efecto mayor tendría establecer la obligación de las AFP de invertir solo en Chile o en obras de integración con países del continente. Nuestros ahorros forzosos son usados hasta ahora por los grupos económicos que las controlan para controlar otros países y tapar hoyos financieros. Por cierto, esta medida debe implementarse de manera gradual para no provocar más daños a los fondos, pero la nueva AFP del Estado puede empezar a recibir recursos nuevos cercanos a los doscientos millones al mes de manera indefinida.

Los dueños de las AFP y algunos dirigentes de superestructura sindical son contrarios a la entidad estatal. Eso es explicable en los primeros, pero ¿los sindicalistas? No quieren legitimar el sistema, pero legitiman las AFP con fines de lucro y participan con las AFP en una Comisión de Usuarios que nada hace por defender a los afiliados. ¿Quieren llegar al Sistema Público, Solidario y de Reparto? Magnífico, nosotros también, pero no se han movido en años, en cambio nosotros llevamos décadas luchando. Escribimos, damos charlas a lo largo del país, sin recursos y marchamos por las calles sin pelear cámaras o micrófonos.

Entonces pongámonos serios. Dialoguemos, porque la lucha no está ganada. Hay mucho que discutir y analizar. Hay muchas personas que deben ser acogidas sin recriminaciones ni soberbia.

Pero donde no cabe duda alguna es que, superando las mentiras y presiones, el pueblo chileno empezó a caminar. Ahora le corresponde a la clase política reconocer esta realidad y no renunciar a poner fin a los abusos.

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Envíada por Claudio Jiménez Rojas | 14 octubre, 2019

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