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La UMCE: el Pedagógico de hoy

por 15 junio, 2017

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No parece prudente que un académico de una universidad estatal, como el profesor Jaime Retamal, de la USACH en columna de opinión en este mismo medio, denoste de manera tan arbitraria y desinformada a otra universidad del estado, más cuando el Consorcio de Universidades del Estado de Chile se encuentra desde el año 2016, trabajando de manera intensa y sostenida en la creación de redes de apoyo y colaboración en áreas de desarrollo estratégico como son: pregrado, investigación, vinculación con el medio, comunicaciones, arte, cultura y patrimonio, de las cuales el Pedagógico, la UMCE, es miembro activo y protagonista.

Lo más reprochable aún de la referida columna es que el profesor Retamal utiliza falsa información, para intervenir de manera beligerante en un proceso electoral  de una universidad “amiga”, en el contexto del CUECH.

La  actual Universidad Metropolitana de Ciencias de la Educación tiene una historia muy compleja, siniestra en ciertas etapas. A la dictadura, en los setenta le pareció un quiste, un tumor que había que extirpar, no sólo de la academia sino de la sociedad chilena toda; como no, si en ese recinto universitario, que era el campus oriente de la Universidad de Chile, se alojaban prácticamente todas la carreras de humanidades y ciencias sociales de esa institución pública, a saber, allí estaban todas las pedagogías; además, sociología, antropología, servicio social, psicología, periodismo; es decir, en ese lugar estaban alojadas la mayoría de las carreras universitarias que tienen en su impronta epistémico-curricular el desarrollo del pensamiento crítico y la vocación de compromiso social.

Lo propio era entonces en la concepción militar de la academia, hacerla desaparecer o al menos desvanecerla en un éter de hibridez y ambigüedad, como lo fue transformar ese espacio universitario en Academia Superior de Ciencias Pedagógicas, degradándola por decreto de su estatus universitario. Esa fue la primera fechoría de la Dictadura contra los profesores, contra la calidad y dignidad de la formación de profesores. De esto hace 44 años. Cuando esto ocurría, se lapidaba la historia de décadas anteriores en que el Pedagógico iluminaba el quehacer nacional en términos de políticas públicas para mejorar la educación de nuestro país, en diversas áreas relativas a la pedagogía, también era importante referente de la región latinoamericana.  La Dictadura se encargó de cortarle las piernas y de continuar mutilándolo sistemáticamente en los años venideros. Yo fui testigo presencial y en ocasiones protagonista de aquello, mientras fui estudiante de Pedagogía en Castellano entre los años 75 y 80.

Con todo esto, y a pesar de las limitaciones que enfrenta al día de hoy, la UMCE sigue siendo un referente en la formación de los docentes del país. Más allá de las críticas, el compromiso estatal y de la comunidad universitaria se convierte en el camino para consolidarse y ocupar el lugar que definieron sus fundadores.

En los noventa, con el advenimiento de la democracia, muchos pensamos que habría cambios estructurales, pero al igual que al resto de la sociedad chilena, la alegría que se decía que venía, tampoco llegó al Pedagógico. La dictadura, producto de la presión sostenida de académicos y estudiantes, en la cual participé, hubo de devolverle el estatus universitario, convirtiéndola en la actual Universidad Metropolitana de Ciencias de la Educación. La democracia permitió que se ejercitara la libre elección de rector, a pesar de que la LOCE estipulaba que los rectores de las universidades estatales debían ser designados por el presidente de la república. Entonces se trató de un ejercicio democrático de facto realizado por las universidades estatales, más allá de la norma jurídica vigente. Así se ha hecho hasta ahora.

Todos los rectores del periodo democrático; es decir, de los últimos 27 años, han debido luchar contra el exiguo apoyo del estado a sus universidades, en especial los rectores del pedagógico, cuyo presupuesto escasamente alcanza año tras año para cancelar las remuneraciones de sus funcionarios. Recuerdo la heroica gestión del primer rector en democracia, profesor Alejandro Ormeño, de quien fui asesor, a quien se le acababa el total del presupuesto entre setiembre y octubre de cada año y que debía recurrir al ministerio de educación, solicitando apoyo para  salvaguardar la extrema situación. Lo hacía de manera digna, pero no menos mendicante. No había alternativa.

Mirado con la perspectiva de la historia, ahora desde el año 2017, lo recién descrito aparece como algo impresentable, incomprensible e ilógico; ¿cómo puede ser que el estado de Chile se desentienda de sus universidades?; ¿cómo puede ser que el estado aparezca subsidiando con más aportes económicos a universidades privadas que a las que le pertenecen como estado? En fin esto se sucedió con los años sin importantes transformaciones y fue ahogando sistemáticamente a estas instituciones, que en la lógica de mercado, los gobiernos de la democracia no tuvieron la intensión política de revertir. Se había instalado de manera poderosa y siniestra, la lógica de la competitividad y autosustentabilidad en las universidades del estado, por lo tanto, el Pedagógico, que sólo forma profesores, con escasa posibilidad de transacciones mercantiles, se debilitó en este contexto de guerra caníbal de la educación superior chilena.

En los años más próximos, la historia es conocida, fueron los estudiantes secundarios y universitarios, apoyados por académicos y funcionarios administrativos, quienes han demandado en las calles, los necesarios y urgentes cambios para la educación pública y estatal chilena. Desde allí ha surgido el grito de reivindicación de las universidades estatales para el estado; en ello y sobre todo en el contexto del desarrollo de leyes, en el ámbito de la educación, es donde el Pedagógico, liderado por sus autoridades, ha sido protagonista y referente indiscutido; el actual rector forma parte del Plan Maestro y ha sido vocero del mismo, en donde se han discutido, analizado y realizado propuestas para incrementar la calidad de la formación de profesores de nuestro país, que han sido incluidas tanto en el programa de carrera docente como en la Ley de Educación superior. Gracias a ello, el estado ha generado programas de apoyo a sus universidades que han ido permitiendo un desahogo lento, pero sostenido

Además, en su contexto interno la UMCE es una de las universidades del estado de Chile pionera en el desarrollo de prácticas triestamentales, tanto para analizar el desarrollo de la universidad como para elegir a sus autoridades. A partir del 2017 todos los directores de departamento son elegidos a través de esta modalidad.

De igual manera, en los últimos años, el desarrollo en infraestructura y servicios ha sido notable; el terremoto del año 2010 provocó un importante deterioro de sus instalaciones, que entre el 2016 y 2017, las autoridades lograron revertir y remodelar edificios patrimoniales, así como construir otros de actual necesidad.

En el ámbito académico: la UMCE forma parte de las seis universidades que ya están en la segunda etapa del programa de Fortalecimiento Inicial Docente y que cuentan con la aprobación de sus planes de implementación.

La UMCE ha definido a las Prácticas Pedagógicas como el eje transversal de su Modelo Educativo: La idea es que el estudiante tenga un mejor acompañamiento e incorpore también dentro de sus labores “un proyecto comunitario que va a ser trabajado por todos los estudiantes en práctica para el establecimiento”.

En el marco de las actividades realizadas por el Programa PACE, cientos de  alumnos de tercero y cuarto medio han visitado la UMCE, con el fin de informarse sobre las carreras pedagógicas y de kinesiología que ofrece la casa de estudio y han manifestado gran interés por educar.

Desde el año 2010, la UMCE forma parte de las hoy 17 universidades chilenas que cuentan con Propedéutico, una instancia de formación y selección de estudiantes, cuyo principio es que los talentos se encuentran igualmente distribuidos entre los jóvenes, independiente del sector socioeconómico de origen y el colegio en el cual estudian. En el 2016, un total de 1496 estudiantes ingresaron con el beneficio de la Beca Vocación de Profesor.

La carrera de Educación Básica Mención Lenguaje inició, como una innovación pedagógica, un plan piloto de observación de clases del módulo Lectura y Escritura Inicial en contextos multiculturales.

El Departamento de Educación Diferencial de la Universidad Metropolitana de Ciencias de la Educación, desde el año 1996 cuenta con una Central de Recursos Pedagógicos para la Inclusión (CREPPI), la que tiene como misión apoyar en las áreas académicas, de gestión, difusión y participación de personas con discapacidad en la educación superior.  Sus académicos han colaborado de las comisiones ministeriales para generar leyes de inclusión en la educación.

El Pedagógico se ha fortalecido objetivamente en el desarrollo de investigación educativa, interculturalidad, pedagogía en contextos de encierro, sustentabilidad, convivencia escolar y otros, que forman parte de su plan estratégico y de programas en convenio con el MINEDUC.

Con todo esto, y a pesar de las limitaciones que enfrenta al día de hoy, la UMCE sigue siendo un referente en la formación de los docentes del país. Más allá de las críticas, el compromiso estatal y de la comunidad universitaria se convierte en el camino para consolidarse y ocupar el lugar que definieron sus fundadores.

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