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En el Día de la Odontología: ¿necesitamos más o mejor salud bucal?

por 27 septiembre, 2018

En el Día de la Odontología: ¿necesitamos más o mejor salud bucal?
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El jueves  30 de agosto recién pasado, la estación de televisión estatal TVN emitió en horario prime, el reportaje “La enferma salud bucal”, el que comenzaba con la pregunta “¿Cuál es el estado de la salud bucal en Chile?”. A continuación, el reporte mostraba ciudadanos chilenos que referían a datos emanados de varias fuentes disponibles, tales como que el 90% de los chilenos sufre de alguna enfermedad bucal; el 16% de los niños de 2 años ya tiene caries; el 25% de la población en Chile usa prótesis; el promedio de caries a nivel nacional es de un 2,5; el 27,8% de los chilenos tiene dentadura completa; el 70% de los chilenos no tiene cobertura médica dental; sólo el 1% de los chilenos va a llegar a adulto mayor con todas sus piezas dentales; por lo que la introducción del reportaje concluye que la salud bucal en Chile está enferma. Además, Reportajes 24 agrega que, según la Encuesta de Calidad de vida realizada por MINSAL, 4 millones de chilenos reconocen que su salud bucal afecta a su calidad de vida.

La Escuela Dental de la Universidad de Chile forma, desde hace  107 años, al recurso humano odontológico en nuestro país, haciéndose cargo y asumiendo el desafío de la cuestión social que perdura hasta hoy. En el discurso fundacional de la Escuela Dental, su entonces director, el Dr. Germán Valenzuela Basterrica, planteó que “es preciso saber que la Escuela Dental no solamente enseña y prepara técnicos entre una juventud deseosa de emprender la lucha por la vida con un título profesional; al mismo tiempo desarrolla una labor silenciosa pero muy eficaz, de higiene y profilaxia social, proporcionando atención oportuna a las clases pobres, con el contingente y energía de cada alumno”.  De este modo, deber ético, responsabilidad y compromiso social, son valores que caracterizan al egresado de la Facultad de Odontología de la Universidad de Chile, conforme al perfil profesional de la carrera de Odontología.

Con el peso histórico que nos inspira, lo que conlleva no sólo haber formado profesionales odontólogos desde 1911, sino conocer, investigar, reformar y socializar teoría y práctica disciplinar, afirmamos que el nudo y la clave de “la enferma salud bucal” -de Reportajes 24- se encuentra, como se encontró desde hace un siglo atrás, en el paradigma médico-dental que aborda esta “moderna” cuestión social y el avance en la respuesta sanitaria para ello, que radica en el espíritu de la Atención Primaria de Salud (APS), que imbrica su sentido en el intersector, tal cual lo promueve la Conferencia de Alma Ata, ya en su cuadragésimo aniversario.

Como universidad estatal y pública, nos alienta el debate bien informado, razón que nos motiva a incorporar más elementos a la discusión expuesta por la prensa, a fin de subsanar los sesgos y promover una opinión pública informada.

Como efectivamente, el daño se ha acumulado en la población, se requiere una mirada asistencialista para reparar y rehabilitar a la población enferma. En este punto, volvemos al nudo que ha provocado la desarticulación de la Red de Salud Pública y los efectos de la municipalización de la salud, cargando de manera desigual a las distintas comunas, donde aquellas más vulnerables son las que más gastan en atención dental, versus las más privilegiadas, que disponiendo de mayores recursos, tienen menos población dañada por condiciones estructurales. Aquí lo que se requiere urgentemente es aumentar la eficiencia en la derivación de pacientes a la atención secundaria, de modo de no mantener gruesas listas de espera.

Si bien no se han generado estudios oficiales  sobre la concentración de dentistas, y dado que estamos insertos en el ejercicio de formación profesional,  tenemos la percepción que el espacio público cuenta con una ocupación completa, sin embargo, atender a cerca del 80% de la población en Chile, reporta una demanda que supera la oferta disponible. Inversamente, en el espacio privado del ejercicio de la profesión, la oferta de dentistas supera ampliamente a la demanda de atención que, efectivamente, tiene dificultades de acceso a estas prestaciones odontológicas debido a la existencia de aranceles.

Como primera Escuela Dental en el país, hemos sido testigos que la desregulación de la formación del RR.HH odontológico ha favorecido la emergencia de escuelas disciplinares de dudosa calidad, prueba de ello es el bajo porcentaje de acreditación de estas carreras y Casas de Estudios Superiores que las detentan. La formación de odontólogos en Chile hoy es heterogénea, sesgada y carece de la mirada de salud que el país necesita, lo que se ha traducido, como hemos visto, en una educación de mercado que privilegia el lucro, distorsionando la realidad de los profesionales y su ejercicio como aporte a la sociedad.

Esta situación, no sólo ha abultado la cantidad de egresados disponible para un campo laboral acotado, sino que ha precarizado las condiciones de trabajo para el sector y promovido el crecimiento desmedido y hasta a veces abusivo, de megaprestadores. Estos agentes privados han demostrado que, por una parte, han contribuido relativamente a disminuir la barrera de acceso al servicio dental, pero por otra, han profundizando brechas de calidad de prestación, generando dudas respecto a la veracidad de tratamientos propuestos, lo que facilita  un ambiente de inseguridad para los pacientes.

Cabe recordar que, el desmantelamiento de la Red de Salud Pública como fue concebida, es decir, para impactar a nivel nacional y proveer de mayor calidad de vida y salud a los chilenos, ha permitido que el prestador público municipal –Corporación de Salud Municipal- sea quien decida qué aspectos de la salud de su población local priorizará. Cuando la salud se municipaliza, se modifica el centro de la  Política Pública nacional, y queda supeditada a las voluntades de cada Municipio.

Cuando el Estado enfatiza los Programas Preventivos es cuando se fortalece la Política Pública, se entrega salud y no se administra la enfermedad, tal como ha quedado evidenciado en los Programas Chile Crece Contigo; Sembrando Sonrisas y Programa CERO –Control con Enfoque de Riesgo Odontológico-. El giro hacia lo preventivo no es sólo una herramienta, sino una declaración de principios seria, observado la multicausalidad del fenómeno de la salud, tanto en países de economías emergentes como en desarrolladas, en lo que se conoce como el Paradigma Biopsicosocial.

Incrementar la infraestructura y el RR.HH asociado a salud dental, no enfrenta el desafío de fondo, que requiere que un odontólogo mantenga más población sana.  Más sillones dentales, más extracciones, más tapaduras, más prótesis, más dentistas, sólo nos convierte y nos perpetúa en el modelo del odontólogo sillón-dependiente.

Como efectivamente, el daño se ha acumulado en la población, se requiere una mirada asistencialista para reparar y rehabilitar a la población enferma. En este punto, volvemos al nudo que ha provocado la desarticulación de la Red de Salud Pública y los efectos de la municipalización de la salud, cargando de manera desigual a las distintas comunas, donde aquellas más vulnerables son las que más gastan en atención dental, versus las más privilegiadas, que disponiendo de mayores recursos, tienen menos población dañada por condiciones estructurales. Aquí lo que se requiere urgentemente es aumentar la eficiencia en la derivación de pacientes a la atención secundaria, de modo de no mantener gruesas listas de espera.

No obstante, regresamos a la formación de excelencia de los  RR.HH odontológicos, esta vez de especialistas. Sin exigencias de calidad y acreditación, la disposición de Programas de Postítulo o especialidades odontológicas no ofrecen más garantía que el respaldo de instituciones educacionales –la mayoría no acreditadas por CNA-, e incluso instituciones clínicas, cuya expertise no es la formación profesional sino el ejercicio o práctica clínica, y, por cierto, con ausencia de mirada sanitaria país por encima del horizonte de la utilidad, propia y natural del negocio privado. Esta delicada situación favorece el ejercicio de odontólogos poco calificados y mano de obra barata, que responde al modelo de atención de mercado.

De esta esencia legítima del actor privado en salud, se infiere que no constituya un prestador confiable, por cuanto su espíritu –eufemismos más o eufemismos menos- debe tender a la ganancia y beneficio privado, e incluso, al lucro.

Tampoco resulta viable abordar “la enferma salud bucal” en Chile, según propone Reportajes 24, a través de la caridad, propia del modelo de Fundaciones, toda vez que nuestro país superó hace siglos el Protomedicato, arraigado en la Iglesia y la Beneficencia; y se consagró al camino de la profesionalización con definiciones y compromisos éticos y republicanos. Además, esta perspectiva, supone enfrentar el mismo escenario de alta demanda con recursos limitados, por lo que tampoco daría abasto para resolver el fenómeno, sino como una verdadera tómbola, donde sólo algunos serían los beneficiados.

El Congreso Dental Panamericano de 1917, concluía la necesidad de “nombrar una comisión que se encargue de redactar una cartilla de Higiene bucal, para ser distribuida en los establecimientos de instrucción (escuelas), cuarteles, fábricas y familias del pueblo”. Del mismo modo, la Dra. Eloísa Díaz –primera médica de nuestro país- solicitaba que “se recomiende de un modo especial a todos los gobiernos de la América y particularmente al nuestro, la necesidad imprescindible de organizar, establecer, o ampliar, según sea el caso, el ‘servicio dental escolar’ como base de higienización general pública y vigorizamiento de la raza”; mientras que el entonces Rector de la Universidad de Chile, Domingo Amunátegui, declaraba en el discurso inaugural de este congreso fundacional, que “las medidas higiénicas que aconseja la odontología necesitan ser impuestas, como la lectura y la escritura, a los alumnos de las escuelas públicas”.

De modo, consecuente con la misión comprometida con nuestro país y de manera responsable, como Facultad de Odontología de la Universidad de Chile, manifestamos que no será desde la visión privada ni gremial que sobrepondremos el bien común de chilenos y chilenas, sea cual sea su condición socioeconómica y cultural, y su ubicación en el ciclo vital, sino que se debe aunar esfuerzos colectivos e individuales para fortalecer la visión pública de la salud bucal para todos y todas.

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