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Zolezzi continúa en el cargo amparado en la debilidad democrática de la Usach

por 1 septiembre, 2019

Zolezzi continúa en el cargo amparado en la debilidad democrática de la Usach
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Desafiando los pronósticos y los deseos de centenares de profesores horas así como de las asociaciones de académicos, de administrativos, del personal administrativo y de la Federación de Estudiantes, el Dr Juan Zolezzi, continua en el cargo de Rector. El Tricel acaba de revocar el fallo del Tribunal Metropolitano que exigía hacer nuevas elecciones para incorporar como votantes a los 1.800 profesores horas que habían quedado fuera, lo que contradice con la nueva ley 21.094 de Universidades del Estado.

Se impuso, por la vía del máximo tribunal electoral, la visión restrictiva de la democracia en la USACH. La argumentación esgrimida por el TRICEL, le da más respaldo al decreto ley dejado por la dictadura militar, que al espíritu de la nueva ley de Universidades del Estado. Los profesores horas deben esperar que Zolezzi termine su mandato el 2022 para ir a elecciones, si es que el nuevo estatuto que se está discutiendo actualmente en la comunidad universitaria, así lo acuerda.

La postura histórica del Dr Zolezzi ha sido negar, con diferentes argumentos, la condición de académicos de los profesores horas, prolongando de esta manera, el espíritu de la dictadura militar que detestaba los procesos democráticos e inclusivos en todos los niveles de la sociedad. Esta tesis la ha respaldado el TRICEL con el fallo que estamos comentando.

Este dictamen del Tricel implica, en la práctica, una profunda derrota para los que han buscado ampliar la democracia interna en la Usach. Así lo consigna la Asociación de Profesionales y Técnicos en una declaración pública : “ Con motivo del fallo del TRICEL, que en decisión dividida, ha revocado la sentencia unánime y categórica del Tribunal Electoral Regional, validando de esta forma la exclusión de 1.800 profesores en la pasada elección de Rector, lamentamos que en dicha decisión hayan prevalecido las normas del estatuto heredado de la dictadura, DFL 149, por sobre la ley 21.094 sobre Universidades estatales, una ley aprobada precisamente para devolver a las Universidades su genuino sello democrático y participativo “ .

La USACH ha tenido un lento camino a la recuperación de su funcionamiento democrático. Por diversos motivos y argucias legales, liderados por el rector Zolezzi, los acuerdos comunitarios internos, como el Referendum del 2008 que amplía la participación de los estamentos, no han sido aplicado.Se esperaba, de parte de las organizaciones gremiales, que con la nueva ley de Universidades del Estado, se destrabara el proceso de reformas y se ampliara las bases de participación democrática . Se esperaba que se pusiera fin a los abusos de poder, a la perpetuación de los cargos directivos de las mismas autoridades en las universidades estatales chilenas.

En los hechos, se ha impuesto en la Usach una cultura aristocratizante sostenida en buena parte por no pocos académicos de jornada completa, que al gozar de privilegios de derechos civiles, tienden a excluir de las decisiones y de los procesos electorales importantes a los profesores horas, a los estudiantes, a los administrativos y a los profesionales y técnicos. La pugna entre los que tienen privilegios y jerarquías superiores con respecto a los universitarios que carecen de tales jerarquías no hará sino que profundizarse mientras no se ponga en marcha una verdadera estructura democrática en la Universidad.

Los privilegiados y los infaltables aduladores de las autoridades en la Usach, han aplaudido el nuevo fallo del Tricel, sin esconder su complacencia por la falta de participación en la elección del rector. De esta forma se posterga el proceso de entender la falta de responsabilidad de los académicos en la débil democracia interna que ha sido el principal caldo de cultivo de la recurrente violencia por las que atraviesa, cada cierto tiempo, la comunidad Usach.

Este fallo viene a dilatar la permanencia de exclusiones que se hacen cada vez menos aceptables, como la de dejar fuera de las elecciones de autoridades a los profesores horas y le pone más ilegitimidad a algunas autoridades del CUECH que con su enquistamiento en el poder, han desarrollado una red clientelar que los reproduce una y otra vez en sus cargos.

Nada le ha sido regalado a los estamentos que componen la Universidad de Santiago de Chile. La ilusión de tener justicia legal en manos del Tricel, se desvaneció como la nieve cuando cae la lluvia. Hoy la comunidad discute las maneras de adaptarse a la nueva ley 21.094. La democracia participativa en la Usach ha tenido muchos adversarios con distintos discursos y estrategias y su camino sigue siendo difícil.

Excluir a los profesores horas del derecho a elegir el Rector, es sin duda, una de las discriminaciones más inaceptables y produce un tremendo daño a la institución y a la convivencia interna. Igualmente, con diversos pretextos, se ha ido aplazando o restringiendo el reconocer que los cuerpos colegiados deben tener poder efectivo y no puramente consultivo o testimonial.

Con el argumento de permanecer en la legalidad se ha mantenido la legalidad heredada de la dictadura y se ha marginado a muchos docentes, estudiantes y administrativos de sus derechos a elegir a sus autoridades unipersonales en la Usach.Hoy la nueva Ley 21.094 de Universidades Estatales y la tesonera acción de los profesores por hora, reciben un golpe moral muy duro. Sin embargo, un nuevo horizonte político interno más claro podría fortalecer las bases para impulsar una reforma a la Universidad de Santiago que recupere su foco participativo.
La comunidad universitaria ha vivido, con un falso discurso democratizador, pero en la práctica los viejos cánones autoritarios han prevalecido. Con ello se ha dificultado a la Usach su aporte al desarrollo integral del país. A pesar que la Universidad ha diversificado sus áreas, abriéndose a los campos de las humanidades, ciencias médicas, arquitectura, de la educación y de las ciencias sociales, su visión interna ha variado poco.

La democracia, como su capacidad creativa, al interior de la Universidad de Santiago, tiene mucho camino por delante. Es de esperar que sus académicos , estudiantes, administrativos y profesionales sepan aprovechar esta tremenda oportunidad de adaptarse a la nueva Ley de Universidades del Estado , para renovarse definitivamente, elegir líderes participativos, con real voluntad y práctica de diálogo.

Este proceso necesita nuevas ideas y proyectos que generen entusiasmo de la comunidad para recuperar el ser parte de un proyecto nacional de profunda convicción republicana. Y esta etapa, más participativa, requiere de una nueva conducción y , por sobre todo, requiere que su comunidad aprenda a vencer , de una vez por todas , el miedo a la autoridad que busca autoreproducirse muchas veces.

  • El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial ni postura de El Mostrador.

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