Opinión
Un mal proyecto para el Chile rural
Chile necesita un cambio constitucional que corrija lo que se ha hecho mal y permita a sus habitantes enfrentar el futuro con esperanza, así lo manifestó una gran mayoría en octubre de 2020. Sin embargo, el trabajo de la Convención finalizó con una propuesta que instala un modelo fragmentado de sociedad, un sistema político débil y desconoce nuestra historia e identidad.
Si bien el texto avanza en ámbitos sociales, ambientales y culturales, no equilibra adecuadamente estos aspectos con otros fundamentales para el desarrollo local sostenible, como la unidad, igualdad y fomento económico; lo que más temprano que tarde tendrá efectos directos en niveles de pobreza que creíamos haber superado.
En nuestro país, el 25% de la población vive en la ruralidad, habitando el 83% del territorio nacional y resguardando una inigualable diversidad natural, cultural y productiva. 263 de las 365 comunas del país son rurales, y en 7 regiones la población rural supera el 45%.
A pesar de esta relevancia, el crecimiento del último tiempo no ha favorecido de manera equitativa a los chilenos que viven en estos sectores, siendo hasta nuestros días la pobreza rural el doble que la urbana, pero esto no se superará con una visión centrada en las brechas y entendiendo lo rural como “contexto de la ciudad”, así como lo refleja el proyecto de nueva Constitución. Lo rural no es un paisaje estático, es absolutamente dinámico, interactúa con las ciudades e influyen en su desarrollo distintos actores y actividades. Este nuevo punto de encuentro institucional que debía ser la Constitución era la oportunidad para ampliar la mirada, y nos desilusionó.
Con el enfoque de la propuesta de nueva Constitución y abordando algunos de estos ámbitos claves para el futuro de todo Chile que dependen de la ruralidad, ¿se logrará asegurar la alimentación de las familias chilenas? ¿Será posible mejorar la calidad de vida de las personas que viven en el mundo rural? ¿Podrán las comunidades adaptarse al desafío del cambio climático? Sin el reconocimiento del aporte de todos los actores del territorio y un justo equilibrio entre los factores sociales, ambientales, económicos y culturales, la respuesta es muy incierta, porque se trata de un muy mal proyecto.
- El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial ni postura de El Mostrador.