Incendios: terror, desafíos y esperanzas
Señor Director:
Seres con grave deterioro mental y falta de consciencia deben de haber sido los que hicieron arder este verano parte de nuestra naturaleza. Ningún animal hubiera causado tanto daño. No solo árboles quemaron… también mataron a seres humanos inocentes, causaron terror, quemaron hogares, no solo afectaron gravemente a grandes empresas, sino también a medianos y pequeños productores, destruyendo sus sueños y proyectos, quemaron fauna, el hábitat de la misma y flora nativa aledaña a los pinos y eucaliptos. Y eso no es todo… tenemos mayores gastos del Estado para reconstruir (lo que resta recursos a otras familias y personas necesitadas), menor actividad económica de aserraderos y plantas de celulosa ya que tendrán menos materia prima y con mayor escasez de materiales de construcción, estos subirán (aún más) de precio. La menor actividad económica tendrá como consecuencia mayor cesantía. A lo anterior se suma la erosión del suelo, en especial, pero no solo en aquellas plantaciones que fueron establecidas en terrenos con pendientes (la mayoría), la contaminación de las aguas, deslizamientos de tierra y degradación físico química del suelo. Podremos esperar más de 500 años hasta que el suelo se recupere…
El mayor desafío es sin lugar a dudas ayudar a las personas actualmente afectadas directamente por los incendios, ¿también a aquel productor que estaba a punto de cosechar un bosque con el cuál tendría recursos para solventar los estudios de dos hijos? Y, ¿que pasará mañana con la productividad de los terrenos erosionados, al haber escurrido el suelo productivo hacia los bajos y quebradas? Si no actuamos rápido, los daños serán inmensos para nosotros y para las generaciones futuras. ¿Qué se puede hacer para que muy pronto, antes de las lluvias fuertes, logremos raíces que “sujeten” el suelo? Sembrar (esparcir) semillas de gramíneas, como la avena, ballicas, de arbustos forrajeros, al final cualquier semilla podría servir.
La esperanza está en que se tome consciencia de lo antes expuesto y se actúe rápido y también da esperanza que al menos en muchos de los eucaliptos quemados se están generando rebrotes en la base de tronco quemado. “Sólo” se puede decir hoy que el dueño tendrá que esperar 12 años para que estos rebrotes vuelvan a tener valor.
Atentamente y gracias de antemano,
Tomas Gehlen Schleyer
Ingeniero Agrónomo