Un sistema de evaluación docente para los docentes
Señor Director:
Hay que celebrar el fin de la doble evaluación docente y las mejoras aprobadas por el Congreso al sistema. Sin embargo, la demora en solucionar un problema del todo previsible —como el de la doble evaluación— invita a reflexionar sobre la rigidez del sistema.
Una evaluación docente útil debe poder adaptarse a los cambios en las formas de enseñar y aprender; a las realidades heterogéneas de los docentes y escuelas y a los procesos sociales que ocurren en el país. Un sistema útil debiera anclarse en la noción de descentralización, el desarrollo de capacidades locales de evaluación y en la promoción de acompañamientos formativos.
Para movernos hacia una evaluación docente más útil, la siguiente transformación del sistema requiere que los lineamientos generales dependan de acuerdos políticos en el Congreso, pero que los aspectos más técnicos dependan de organismos especializados y autónomos para así maximizar la mejora constante de las y los docentes que dependen del poder de esta evaluación.
Edgar Valencia y Aurora Badillo,
académicos Facultad de Educación UC.