Libertad de expresión y protección del patrimonio cultural
Señor director:
La discusión suscitada en torno a la ley que el Gobierno enviará al Congreso respecto de actos de vandalismo junto a la elaboración de un listado de vándalos, ha generado variadas reacciones a favor y en contra del proyecto.
La libertad de expresión y la protección del patrimonio cultural son bienes jurídicos que deben ser analizados y aplicados en su conjunto y no por separado ni aisladamente, ya que están garantizados en la Constitución Política del Estado.
En efecto, tanto el derecho a la libertad de expresión como el derecho a la propiedad no se adquieren bajo jerarquía alguna pues no hay ninguno que pueda ejercerse por sobre el otro.
La libertad de expresión es un pilar fundamental del estado de derecho y de una sociedad democrática, pero no es un derecho absoluto y no puede sobrepasar otros derechos que garantiza la Constitución. Debe tenerse en cuenta que, aunque una expresión sea considerada arte, no implica que pueda vulnerar o dañar el patrimonio cultural así concebido, tanto en monumentos y edificios cuya conservación constituye un bien de interés público.
Tanto la legislación de tratados internacionales como la legislación comparada señalan que la protección de inmuebles, obras de arte y espacios de interés social son bienes de todos para lo que el legislador puede con fines legítimos generar normativa necesaria y proporcional para protegerlos.
El patrimonio cultural de una ciudad no está solamente conformado por patrimonio protegido, sino que lo constituyen todos los edificios, los monumentos y los espacios públicos que forman parte de lo que ha sido reconocido como el mejor lugar para vivir y que son las ciudades. Es por ello que los ciudadanos tenemos el derecho a convivir en lugares limpios, dignos y bellos, para lo cual la autoridad y los poderes del Estado deben generar las condiciones para que ello se cumpla mediante las leyes y decretos necesarios para una sana convivencia nacional y un fin legítimo, que es la protección de un bien jurídico, como es el patrimonio cultural.
El envío del texto al Congreso permitirá una amplia discusión al respecto para armonizar la interacción de ambos derechos, la libertad de expresión y la protección patrimonial, y que, sin duda terminará en una ley que, en forma proporcional, ágil y eficiente, permita conservar y proteger nuestro patrimonio cultural, que ha sido tan dañado en los últimos años y que merece ser cuidado como parte de nuestro legado y testimonio histórico para beneficio de la sociedad en su conjunto y las generaciones futuras.
Yves Besançon Prats
Arquitecto docente Facultad de Arquitectura y Arte UDD