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La ambivalencia conveniente del PDG: ni bloqueo ni cheque en blanco para la megarreforma PAÍS Foto: AgenciaUNO

La ambivalencia conveniente del PDG: ni bloqueo ni cheque en blanco para la megarreforma

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Andrés Cárdenas Guzmán
Por : Andrés Cárdenas Guzmán Periodista El Mostrador
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Una ambivalencia conveniente que le permite seguir negociando con el Gobierno, diferenciarse de la oposición tradicional y mantener el control de los votos que pueden definir el destino legislativo del proyecto estrella de la administración del Presidente Kast.


Resumen
Síntesis generada con OpenAI
La ambivalencia conveniente que el Partido de la Gente ha administrado durante las últimas semanas encontró finalmente una salida legislativa. La bancada no rechazará en bloque la megarreforma del Gobierno, pero tampoco le entregará un respaldo sin condiciones: dejará avanzar el grueso del proyecto y buscará enviar cuatro materias a comisión mixta.
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El Partido de la Gente encontró una salida a la medida de su estrategia: no bloqueará la megarreforma del Gobierno, pero tampoco le entregará un cheque en blanco.

Después de semanas administrando sus votos, negociando con La Moneda y postergando una definición colectiva, la bancada comunicó que rechazará cuatro modificaciones introducidas por el Senado: las relativas al Sence, sala cuna, el Fondo de Emergencia y las compensaciones municipales por la rebaja de las contribuciones.

La decisión busca que esas materias sean revisadas en una comisión mixta durante el tercer trámite constitucional. Al mismo tiempo, el PDG respaldará el denominado “olvido financiero”, destinado a entregar una nueva oportunidad a personas que enfrentaron problemas económicos y buscan volver a emprender.

En los hechos, la fórmula despeja el camino para que avance el grueso del proyecto, incluidos sus pilares tributarios y económicos, mientras el partido concentra sus objeciones en cuatro asuntos con mayor rendimiento social y territorial. Ni portazo a José Antonio Kast ni subordinación explícita a La Moneda: una ambivalencia conveniente que permite al PDG cobrar influencia por ambos lados.

La resolución fue adoptada en una reunión de bancada que comenzó a las 19:30 horas del lunes 20 de julio, una vez finalizada la sesión de Sala de la Cámara. El comunicado llegó a El Mostrador a las 21:09, tras una jornada en que el partido mantuvo hasta último minuto la incertidumbre sobre sus votos.

El jefe de bancada, Juan Marcelo Valenzuela, sostuvo que la colectividad busca “mejorar” las disposiciones cuestionadas para que el proyecto llegue en mejores condiciones a la ciudadanía. “La clase media tiene representantes y nosotros nos debemos a ellos”, afirmó.

En materia de capacitación, el PDG rechazará que la franquicia del Sence disminuya desde el 1% al 0,7%. La bancada insistirá en conservar el beneficio original y eliminar el copago para el primer tramo, que comprende a quienes reciben ingresos de hasta $1,2 millones.

También rechazará la modificación sobre sala cuna para reabrir su discusión, mientras que en materia municipal pretende fortalecer las compensaciones tanto para el Fondo Común Municipal como para los ingresos propios de las comunas afectadas por la reducción de las contribuciones.

El cuarto punto es el Fondo de Emergencia. El PDG pretende ampliar su cobertura e incluir a Atacama y Coquimbo, golpeadas por el sistema frontal. Sin embargo, durante la explicación pública de Valenzuela se le advirtió que esa disposición ya habría sido aprobada por ambas cámaras, por lo que, en principio, no existiría una divergencia que pueda ser remitida a comisión mixta. El jefe de bancada respondió que revisarían el punto, aunque mantuvo la intención de modificarlo.

La precisión no es menor: el PDG anunció cuatro banderas para marcar distancia, pero al menos una de ellas podría tropezar con las reglas del propio trámite legislativo. La Cámara no votará nuevamente el proyecto completo, sino las modificaciones realizadas por el Senado. Solo las discrepancias efectivamente producidas entre ambas corporaciones pueden llegar a una comisión mixta.

El gesto de La Moneda

La definición se conoció horas después de que el Gobierno cumpliera el compromiso más visible asumido con el partido. El ministro de la Segpres, José García Ruminot, confirmó que el Ejecutivo otorgó discusión inmediata al proyecto del PDG que crea un bono equivalente al IVA pagado por medicamentos y pañales.

“Efectivamente, hemos puesto urgencia porque lo habíamos comprometido”, señaló García Ruminot, quien reconoció que La Moneda esperaba, como contrapartida política, el respaldo del partido a la megarreforma.

El Gobierno entregó velocidad legislativa, pero no garantizó la aprobación del beneficio. La urgencia obliga al Congreso a acelerar su tramitación, aunque no asegura que el proyecto termine convertido en ley ni que mantenga intacto su contenido.

La transacción fue cuestionada incluso desde sectores que respaldan la megarreforma. La diputada de RN Ximena Ossandón calificó como “impresentable” que se vincularan los votos para una iniciativa con el avance de otro proyecto, advirtiendo sobre el precedente que podría abrir esa práctica.

El PDG, sin embargo, evitó reconocer el beneficio sobre medicamentos y pañales como una línea roja. Durante la tarde, Zandra Parisi afirmó que el partido confiaba en que el Ejecutivo cumpliría su palabra y defendió la iniciativa frente a quienes minimizan su impacto económico.

“Para un adulto mayor, gastar alrededor de $120.000 en pañales no es menor”, sostuvo, comparando ese desembolso con el monto de la Pensión Garantizada Universal.

Un lunes de señales cruzadas

La jornada había comenzado con una reunión en La Moneda entre el ministro del Interior, Claudio Alvarado; la nueva presidenta del PDG, Denisse Catalán; y la diputada Zandra Parisi.

La parlamentaria aseguró posteriormente que la cita tuvo un carácter protocolar y que su objetivo fue presentar formalmente a Catalán, de 26 años, ante el jefe político del gabinete. Descartó que en ese encuentro se hubiera negociado la votación y sostuvo que, a esa hora, el partido todavía no tenía ningún voto comprometido.

La versión coincidía con la información interna entregada a El Mostrador: la reunión de las 19:30 no era el plazo para comunicar una decisión, como se había publicado durante el día, sino el inicio de la conversación definitiva de la bancada.

El domingo por la noche los diputados habían intentado cerrar una posición en una reunión telemática que se prolongó hasta la medianoche. El asunto quedó abierto debido, entre otros factores, a los problemas de conexión de parlamentarios ubicados en regiones afectadas por el temporal.

En ese encuentro participaron 11 diputados, mientras Franco Parisi no estuvo presente. Algunos legisladores plantearon aprobar el texto del Senado; otros, entre ellos Zandra Parisi y Valenzuela, mantuvieron objeciones sobre determinadas disposiciones. La posibilidad de entregar libertad de acción estuvo sobre la mesa hasta este lunes.

Parisi, dentro y fuera de la bancada

Aunque no ocupa un escaño, Franco Parisi volvió a instalarse en el centro de una negociación legislativa. El líder y fundador del partido asumió recientemente como secretario general y ha sostenido al menos tres encuentros con el ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, durante los primeros meses del Gobierno.

En esas conversaciones puso sobre la mesa el proyecto de medicamentos y pañales, además de propuestas para la futura reforma al mercado de capitales. Su poder no proviene de un cargo parlamentario, sino de la capacidad de influir sobre una bancada cuyos votos pueden inclinar las mayorías de la Cámara.

La estrategia coincide con su intento de reconstruir el partido y ampliar sus redes con la vista puesta en una eventual cuarta carrera presidencial. Parisi ha intentado sintetizar esa posición con una frase: “No somos oficialistas, no somos oposición, somos proposición”.

Pero la consigna tiene una utilidad evidente: permite respaldar al Gobierno sin declararse oficialista, rechazar algunas de sus propuestas sin ingresar formalmente a la oposición y negociar cada votación como una oportunidad independiente.

Esa elasticidad, sin embargo, también expone el principal problema del PDG: su dificultad para convertir el liderazgo personal de Parisi en disciplina parlamentaria estable.

El partido eligió 14 diputados, pero su bancada opera políticamente con 13 después de la expulsión “simbólica” de Cristián Contreras, quien mantiene su militancia. Para evitar nuevas rupturas, el reglamento interno estableció las llamadas green cards, que permiten a cada legislador apartarse hasta tres veces al año de la posición mayoritaria.

Por eso, la declaración de bancada fija una línea política, pero no elimina completamente la posibilidad de desmarques individuales durante una votación que puede realizarse por grupos de normas.

De hecho, la consigna de Parisi contrasta con la definición de la propia Zandra Parisi, quien, en diálogo con La Tercera, ubicó al PDG sin ambigüedades como “el partido más importante de la oposición”.

Poder legislativo y desorden interno

El protagonismo del PDG coincide, además, con una reestructuración acelerada de su cúpula. Denisse Catalán asumió la presidencia después de la renuncia de Rodrigo Vattuone por “motivos personales”, mientras Parisi quedó como secretario general y Esteban Quiroga como primer vicepresidente.

La reorganización ocurre mientras el partido enfrenta observaciones sobre su administración financiera. Se informó que el Servel analiza antecedentes vinculados a gastos no acreditados y que el Ministerio Público indaga irregularidades asociadas a la dirección anterior. El PDG ha respondido que trabaja para subsanar las observaciones al balance de 2023 y sostiene que no ha recibido una notificación formal del organismo electoral.

Así, la colectividad llega a su mayor momento de influencia parlamentaria con una directiva recién armada, una bancada diversa, mecanismos formales para tolerar disidencias y flancos administrativos todavía abiertos.

La presión sobre el árbitro

Desde la oposición, la jefa de bancada del Frente Amplio, Gael Yeomans, emplazó directamente al PDG y a Franco Parisi a decidir si respaldarán a la clase media o a los grandes empresarios.

Yeomans recordó que Parisi había descrito la reforma como un proyecto “sin corazón” y acusó al líder partidario de reunirse reservadamente con el Gobierno sin su bancada. La afirmación sobre el carácter de esos encuentros corresponde a una acusación de la diputada; lo acreditado públicamente es que Parisi ha sostenido reuniones con el ministro Quiroz.

Desde Demócratas, el senador Matías Walker pidió que el tercer trámite no dependiera del dirigente del PDG y advirtió en EmolTV que “a la democracia no le hacen bien los caudillos”.

La presión no alteró el método. El PDG esperó que La Moneda cumpliera el compromiso sobre medicamentos y pañales, dejó abiertas todas las alternativas durante el lunes y finalmente escogió una salida selectiva: permitirá avanzar a la megarreforma, pero reservará cuatro asuntos para presentarse como defensor de la clase media, las regiones y los municipios.

El resultado también pone a prueba la apuesta del Gobierno por convertir al partido de Parisi en su interlocutor decisivo. El director de Criteria, Cristián Valdivieso, planteó en Al Pan Pan con Mirna Schindler que la gran pregunta es si fue correcto privilegiar ese entendimiento en lugar de construir una mayoría más amplia con sectores de la centroizquierda.

La Moneda consiguió algo importante, aunque no todo: el PDG no levantará una barricada contra su principal reforma económica. Pero tampoco le entregará una victoria limpia. El partido utilizará cuatro disposiciones para mantener abierta la negociación, seguir cobrando centralidad y preservar el relato de que no pertenece a ninguno de los bloques tradicionales.

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