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El regreso (o la revancha) de Evelyn Matthei Opinión Víctor Huenante/AgenciaUno

El regreso (o la revancha) de Evelyn Matthei

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Germán Silva Cuadra
Por : Germán Silva Cuadra Psicólogo, académico y consultor
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No cabe duda de que la exalcaldesa puede convertirse en un referente relevante de la centroderecha, de manera que el sector vuelva a arrebatarle a los republicanos y libertarios el relato perdido en la campaña de 2025. Definitivamente, “Los martes de Evelyn” -nombre de su espacio- prometen.


Dicen por ahí que la venganza es un plato que se sirve frío. Hasta abril de 2025 todas las encuestas daban por segura ganadora de la elección presidencial a Evelyn Matthei, pues la exalcaldesa se mantuvo casi dos años encabezando todos los sondeos de opinión, sin ningún contrapeso.

Carolina Tohá -Ministra de Interior en ejercicio- se perfilaba como la carta del oficialismo, a distancia de Evelyn, y más atrás, aparecía un compacto grupo de escoltas que apenas superaba los 2 ó 3 puntos, entre ellos Jeannette Jara, Michelle Bachelet, Johannes Kaiser y Gonzalo Winter. Sin embargo, el 17 de mayo del año pasado, por primera vez, José Antonio Kast consiguió lo que se denomina un empate técnico con Matthei.

De ahí en adelante, la contienda entre ambos candidatos de la derecha comenzó a tomarse la primera plana noticiosa. En el oficialismo confiaban que una vez que el sector definiera su candidato en primarias, el ring tendería a emparejarse. No obstante, en la oposición comenzaba a circular que Chile Vamos no estaba dispuesto a competir con Kast, pese a al interés expreso del hoy Presidente de la República.

Sin embargo, esta cercanía entre los candidatos del mismo sector daría paso a una de las historias más sórdidas de la historia política chilena, solo equivalente la que la propia Evelyn protagonizó unas décadas antes, el famoso caso de espionaje político develado en directo en un programa de televisión por el dueño de esa estación. A diferencia del kiotazo, la campaña subterránea liderada por personas ligadas al partido Republicano logró ser descubierta cuando la contienda ya estaba inclinada hacia Kast.

Utilizando un escabroso montaje y edición de videos previos, quienes orquestaron la estrategia para dar a entender que la candidata de la sufría severos problemas de salud mental, terminaron logrando su objetivo. Por cierto, nunca dieron la cara, ni menos reconocieron las conductas y el daño provocado. De hecho, el entonces candidato, José Antonio Kast, jamás respondió los emplazamientos que le hicieron la prensa, los partidos de Chile Vamos y la propia Evelyn. Usando solo una sonrisa, como de niño pillado haciendo una maldad, Kast observaba las cámaras sin utilizar jamás palabras de disculpa.

Y aunque Matthei denunció una campaña “asquerosa” en su contra, muchos de sus aliados de la UDI, RN y Evópoli no fueron capaces de denunciar la canallada. Es más, guardaron un pragmático y poco leal silencio, y de a poco comenzaron a descolgarse de su campaña, pasando, sin ninguna sutileza, a integrar el equipo de José Antonio Kast.

La lista es larga, partiendo por Larraín, Codina, Carter, Camila Flores, entre muchos otros. A tanto llegó la soledad y el abandono de la centro derecha hacia Evelyn, que fue la propia candidata quien tuvo que jugar una carta que se interpretó como muy poco decorosa -partiendo por mí, lo reconozco-, pese a que fue la única forma que tuvo Matthei para visibilizar: dar por cerrada la campaña “asquerosa” y decirle a Kast en la cara -en uno de los últimos debates- que lo perdonaba. Después de todo lo que vino después, hoy entiendo mejor lo que hizo Evelyn. Fue un sahumerio con ella misma.

El capítulo final ya lo sabemos. Evelyn resultó en un quinto lugar, generado por una estampida de los propios, catapultando a la centroderecha.

Hoy, quienes abandonaron a Evelyn y los partidos que militaron por décadas, deben estar reflexionando acerca de la decisión tomada. El gobierno cumplió recién dos meses y parece ya estar condenado a sufrir lo mismo que sus antecesores: la decepción temprana de una población que más que ciudadanos se sienten clientes ejerciendo una garantía, y que no perdonan el no cumplimiento inmediato de lo que se les ofertó en la campaña.

Evelyn Matthei, una vez que perdió, optó por emprender su propia travesía por el desierto durante más de cuatro meses. A regañadientes concurrió la noche del 14 de diciembre a felicitar a Kast, pese a que en ningún momento dijo que lo apoyaría en segunda vuelta. De ahí en adelante, la excandidata se dedicó a apoyar emprendimientos, hablar de plantas y jardines. Su rostro y actitud había cambiado. Más tranquila, calmada y sonriente.

Hasta que decidió dejar la zona de confort y volver a la arena política, dar vuelta la página. Por supuesto, el momento elegido no podía ser mejor. El gobierno, con una desaprobación de 57% , ministros enredados y peleados entre sí, con el flanco de la seguridad más abierto que nunca, un proyecto de ley miscelánea criticado desde distintos sectores y una centroderecha incómoda dentro de un gobierno que no les pertenece.

Evelyn regresó a la contingencia desde una tribuna privilegiada -columnista de radio-, desde donde lanzó sus primeros dardos hacia el proyecto de ley emblemática de Kast. Barrió con la idea de eliminar las contribuciones sin distinción, puso en duda que las medidas de Quiroz generen nuevos empleos, ironizó con el concepto que Kast utilizó en la campaña, ese del país en ruinas y, por supuesto, reivindicó la forma de hacer política, criticando el manejo político y tono utilizado por La Moneda.

La reaparición de Matthei se dio justo además cuando en Chile Vamos se evalúa disolver el conglomerado y RN y la UDI se ven golpeados por los casos Flores y Lavín. La centroderecha sufrió un duro golpe en la presidencial de 2025, mostrando un vació de liderazgo importante. De ahí que el regreso de figuras históricas de la UDI, como Matthei y Longueira, pueden dar un nuevo aire a la colectividad y ser un contrapeso a los republicanos, algo similar a lo que le pasó a la Nueva Mayoría en el gobierno de Boric.

No cabe duda de que la exalcaldesa puede convertirse en un referente relevante de la centroderecha, de manera que el sector vuelva a arrebatarle a los republicanos y libertarios el relato perdido en la campaña de 2025. Definitivamente, “Los martes de Evelyn” -nombre de su espacio- prometen.

  • El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial ni postura de El Mostrador.

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