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Prevén aumento del número de universidades del Consejo de Rectores

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Ministro de Educación manifestó su deseo de dejar de la presidencia de la instancia, para lo cual se necesitan cambios legales. Sin embargo, el rector de la Universidad Católica de Valparaíso (UCV) cree que es innecesario y que, si de reformas se trata, la única posible sería el ingreso de nuevos miembros.


El ministro de Educación, Sergio Bitar, planteó este fin de semana la necesidad de que el titular de esa cartera deje de ocupar la presidencia del Consejo de Rectores, con el fin de entregar mayor autonomía al organismo que agrupa a las 25 universidades tradicionales del país.



La propuesta inevitablemente está ligada a las heridas que ha dejado la ley de Financiamiento de la Educación Superior, donde el Consejo de Rectores emitió un comunicado que consideraba que las protestas estudiantiles eran "era atendible" por los posibles riesgos que la nueva normativa podría representar "para la mantención en el largo plazo del actual Fondo de Crédito Solidario".



Algo que Bitar había negado hasta el cansancio. Por ello el ministro quiere evitarle estos dolores de cabeza a sus sucesores. "Es como si el ministro de Hacienda fuera presidente del Banco Central", señaló al diario El Sur el secretario de Estado.



Sin embargo, el rector de la Universidad Católica de Valparaíso, Alfonso Muga, no piensa lo mismo. Cree que no es necesario reestructurar el organismo formado el año 1954, ni menos que el ministro de Educación deje de presidirlo. El único cambio que prevé como necesario en un futuro próximo, es la incorporación de universidades privadas.



El Consejo de Rectores -que ha estado permanentemente preocupado de pronunciarse sobre las políticas públicas que atañen a la educación superior, además de conducir el proceso de admisión a sus instituciones a través de las pruebas de selección universitarias- tuvo su mayor modificación relevante en 1980. Ese año se dictó un decreto que aumentó de 8 a 25 el número de sus integrantes, producto de la desaparición de las sedes regionales de las universidades de Chile y Técnica del Estado.



Que siga Bitar



-A su juicio, ¿es viable el planteamiento del ministro de Educación de marginarse del Consejo?

– Periódicamente se van produciendo algunas formas de mirar las cosas que generan desencuentros que son más aparentes que reales, entre el Ministerio de Educación y los miembros del Consejo. A veces los rectores nos enteramos por la prensa de declaraciones del ministro sobre ciertas cosas que son importantes para el consejo y otras veces al ministro le sucede lo contrario.



Pero es usual que en un organismo en que está la instancia orientadora y reguladora, como lo es el Ministerio de Educación, y los actores directamente involucrados en los asuntos, como lo es la actual composición del Consejo de Rectores, se produzca algún grado de tensión. No obstante, en muchas partes del mundo existe una presidencia que es ocupada por el Ministerio de Educación o el organismo que hace las veces del ministerio en materia universitaria que preside de manera nominal, y el organismo toma su propia forma de trabajo a través de una vicepresidencia tal como está conformado el Consejo de Rectores en estos momentos.



-¿Entonces no ve problemas en que el ministerio siga presidiendo el Consejo?

– Me parece que hemos ido llegando con el tiempo a una forma de llevar adelante el trabajo del Consejo de Rectores y una forma de conducirlo que es la más apropiada para el país. En suma, que lo presida el ministro de Educación, que la presidencia sea de carácter más nominal que real, y que por otra parte quien ejerza efectivamente la conducción del organismo sea un vicepresidente por los pares que constituyen el consejo.



-En consecuencia no hay nada que reformular…

– No, creo que son tensiones pasajeras, que ocurren a veces de una dirección hacia otra, pero a veces la hemos tenido desde el ministro hacía nosotros. Ahora uno entiende que es parte del juego propio entre el ministerio -que es una instancia de orientación, regulación y promoción de actividades en el ámbito de la educación superior, la ciencia y la tecnología-, y las universidades que somos organismos que también estamos trabajando por el fomento y el desarrollo de los quehaceres propios del ámbito universitario.



Nuevos miembros



-Si no hay mayor problema con el ministro, ¿cómo está la relación entre pares?, ustedes no firmaron la declaración conjunta sobre la ley de Financiamiento de la Educación superior.

-Las relaciones están bien. Ahora tratar de entender que detrás de aquello hay algún problema no corresponde, creo que sería una versión muy alejada de la realidad. Lo cierto que se está muy bien, hay las disonancias propias de cualquier organismo colegiado y que es importante que existan, sino estaríamos en un mundo en que la uniformidad podría ser extremadamente perniciosa para nuestro funcionamiento.



-Si usted no ve como probable una reforma para la presidencia, ¿qué viabilidad tiene el que se integren nuevas universidades al Consejo de Rectores?

– Creo que a la larga se va a producir. Y por conveniencia desde el punto vista nacional, es algo que hay que tener en consideración y hay que evaluar. Por ahora creo que no es necesario, pero en el largo plazo la propia realidad del país en materia universitaria va a ser más que sugerente, y por lo tanto tendrá que mirarse de qué manera se genera una actividad asociativa entre distintas universidades que estamos trabajando en el quehacer de docencia e investigación.



-También lo preguntaba porque en el Consejo de Rectores hay universidades estatales y privadas, ¿Cuál es el criterio para pertenecer a él?
– Todas tenemos un mismo origen: somos universidades tradicionales que existíamos desde antes, que fuimos algunas fundadoras del Consejo -como la Católica de Valparaíso- y las otras son derivadas de las fundadoras. Es decir, no hay otras instituciones en el Consejo en este momento. Y las derivadas a las que hago referencia de alguna manera heredaron los derechos que teníamos las fundadoras y por eso alcanzaron asiento en el Consejo de Rectores.



-¿Qué institución tendría el mérito de integrar el Consejo de Rectores?

– No me atrevería de hablar de mérito, porque es una cuestión que les corresponde a otros, para eso está la comisión de acreditación de pregrado que tendrá que ver todo lo que es acreditación institucional. Creo que lo que hay que pensar es que el Consejo es una entidad que surgió hace más 50 años, que estuvo constituida por las universidades existentes a esa fecha y que posteriormente, con las reformas introducidas el año 1981, se incorporaron con iguales derechos las provenientes de algunas de las fundadoras.



Por lo tanto, no hay con respecto al sentido original del organismo creado en los comienzos de la década de los 50 una modificación sustantiva en su constitución. Por eso, en una perspectiva de largo plazo, hay que ir analizando la conformación el sistema universitario y ahí seguramente va a existir alguna forma de atender las situación de ciertas instituciones que se vayan configurando con características semejantes a las que tenemos las instituciones de más larga data dentro del Consejo de Rectores: un buen nivel de docencia de pregrado, una buena calidad de docencia en posgrado, un buen trabajo y quehacer investigativo, por señalar algunos.



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