«No quiero que digan que voy a mangonear al gobierno de Michelle»
El parlamentario socialista fundamenta de esta manera su decisión de presentarse de candidato al Senado por la Décima Región Sur. En cuanto a la sorpresiva candidatura de Sebastián Piñera, el secretario general del PS interpreta que »es causa de las contradicciones de Lavín, su tardanza en tomar distancia moral frente a Pinochet. En todo caso, este ‘piñerazo’ no tiene futuro».
Camilo Escalona se declara "más feliz que nunca" frente a la coyuntura política de los recientes 3 ó 4 días. No es para menos, Michelle Bachelet, precandidata del bloque PS-PPD-PRSD, encabeza cualquier encuesta que se le atraviese y viene del mismo sector del diputado en el Partido Socialista. En el mismo análisis del momento, el diputado Escalona declara a El Mostrador.cl
que "esto del fin de semana, el piñerazo, la candidatura de Sebastián Piñera, confirma la precariedad de (Joaquín) Lavín".
-Vamos por parte. Muchos pensaban que usted aspiraría a un cargo ministerial en un eventual gobierno de Michelle Bachelet, pero resulta que optó por una candidatura senadorial por la Décima Región Sur. ¿Cómo se explica eso?
-Yo opté por una candidatura al Senado, porque no quiero que me acusen de mangonear al gobierno de Michelle (Bachelet). Modestia aparte, me siento plenamente preparado, pero apoyaré al gobierno desde el trabajo parlamentario.
-¿Y por qué tan atento al qué dirán?
-Lo que pasa es que en Chile hay un machismo mediático, si me permites la expresión. Y digo esto porque creo que en los medios de comunicación hay una suerte de despotismo ilustrado. Lo he leído en varios articulistas, que son personas inteligentes y cultas, pero que tienden a actuar con esa racionalidad elitista. Critican a Michelle porque es una mujer jefa de hogar, una médico y profesional que salió por sí sola adelante, pero que no ha dedicado su vida al activismo político. Piensan que por eso ella no tendría todas las condiciones para ser presidenta de Chile. Eso es una pedantería.
-¿Y?
-Bueno, como existe eso, si yo no fuera candidato parlamentario, habrían dicho ‘ah, la intención de Escalona es mangonear al futuro gobierno’, pero esa no es mi intención. Yo quiero que Michelle sea Presidenta de la República y mi mejor contribución a ese propósito es que yo sea candidato al Parlamento.
-Ya que planteó esa cuestión, ¿por qué los partidos de Gobierno no supieron escoger a un candidato entre los partidos, por qué apelaron a las encuestas para decidirse por Michelle Bachelet y Soledad Alvear?
-Ese es un tema opinable. Yo entré a la política a los 13 años. Había una tensión entre un liderazgo social nacional. el de Salvador Allende, y un liderazgo del aparato partidario, que el año 1969 lo representaba Aniceto Rodríguez. El partido tuvo muchas dificultades para definir al candidato presidencial. Esto hay que mirarlo con desprejuicio, para no decir que se impuso lo irracional sobre lo racional. La opinión pública que se refleja en las encuestas también es un fenómeno racional, que obedece a una realidad distinta a la partidaria. Incluso es posible que sea una racionalidad más respetable.
-Pero en 1999 ustedes criticaron eso de Joaquín Lavín, que era ‘producto’ de las encuestas y del marketing, un fenómeno ajeno a la tradición.
-Sí, pero yo defiendo la renovación en el liderazgo. Michelle Bachelet representa la evolución política del país en los años recientes. Una mujer que es jefa de hogar y que se ha dado el tiempo y la energía para ser ministra de Estado, pero al mismo tiempo, para ser madre y jefa de familia. Michelle se las arregló para salir adelante, para no verse quebrantada por la separación matrimonial. Fue capaz de apretar los dientes y salir adelante con su familia. En definitiva, es una manera nueva que tiene la sociedad de mirar al liderazgo político. Se aleja positivamente de la tradición. Yo soy hijo del Partido Socialista, y por lo tanto no puedo renegar de la racionalidad partidaria, pero acepto la racionalidad de este liderazgo renovado.
Invertir en educación
-¿Con qué proyecto debería comenzar otro gobierno de la Concertación, de Michelle Bachelet?
-Las dos cosas que ha señalado Michelle. Interés nacional de largo plazo: lograr cobertura universal para la educación preescolar. Es decir, que todos los niños de 0 a 4 años vayan a un centro de formación. Eso tiene un impacto decisivo desde el punto de vista de sus cualidades físicas y psicológicas. En el cerebro tiene un impacto que lo robustece. Esa es una gran meta nacional, y hay que encontrar plata para financiarlo. Eso a 20 años plazo.
-¿Y en lo más inmediato, en el corto plazo?
-En el corto plazo hay que financiar una pensión mínima con cobertura universal para los adultos, ante la evidencia práctica y definitiva de que el sistema de AFP no será capaz de hacerlo. Es una gran tarea para un gobierno de 4 años. ¡Necesitamos 2 mil millones de dólares anuales!, de manera permanente. No basta con la vieja receta de la derecha que dice vendamos Codelco. Michelle pondrá manos a la obra en cuanto jure como presidenta en marzo del próximo año.
La pregunta del millón es ¿de dónde se saca la plata?
-Sí, esa es la pregunta del millón. Hay que elevar la carga tributaria. Debemos avanzar a 20 por ciento del volumen total de que dispone el fisco. Debemos contar con seres humanos a la altura de las exigencias que la globalización nos va a plantear en 20 ó 30 años más. Hay que verlo así, no como una cuestión estatista, maquiavélica, extremista o subversiva, como lo ven en la derecha cada vez que uno dice que se requiere más recursos fiscales. Se ha subvalorado la propuesta de Michelle, pero sin diálogo social no habrá acuerdo y sin acuerdo, en Valparaíso no habrá proyecto alguno capaz de financiarse. Tenemos un parlamento empatado, así que no es vago llamar a un diálogo social. Debemos tener la convicción de que vale la pena que los ancianos tengan una pensión digna y que los niños tengan educación preescolar. El diálogo social no es una evasión, es un instrumento.
-¿Y cómo prevé la actitud de la Alianza Por Chile en ese diálogo social?
-Menos conflictiva de lo que se piensa. El viraje de Lavín produce cambios culturales. Antes, la derecha decía que a fardo cerrado iba a defender la obra del régimen militar, y ahora el líder de la derecha dice que está arrepentido de votar por el Sí en 1988. Más allá de la contingencia política, eso va a generar un cambio cultural muy profundo en la derecha. Sólo un grupo más ultra defiende a Pinochet. El clima social se ha modificado. No debe haber temor respecto de la gobernabilidad de Chile.
Efectos del piñerazo
-Usted supone que Lavín seguirá siendo el líder de la derecha, ¿y a Sebastián Piñera le da el beneficio de la duda, alguna proyección?
-No, en absoluto. No tiene solvencia. Esto del fin de semana, la candidatura de Sebastián Piñera confirma la precariedad de (Joaquín) Lavín. La derecha está sumida en una crisis catastrófica. Es una lápida. Es cierto que ‘de los arrepentidos es el reino de los cielos’, pero Lavín se demoró mucho en asumir una distancia moral frente a Pinochet. Por eso aparece esta candidatura de Sebastián Piñera, ¡este piñerazo!, que en todo caso no tiene solvencia, porque en Renovación Nacional no tiene base política para gobernar. Es un partido muy frágil, los voceros están con Lavín y la UDI ha dicho un montón de cosas contra Piñera. Por supuesto que su candidatura no tiene futuro.
-Pero juguemos a la ficción. ¿es impugnable la opción de Sebastián Piñera, atendiendo a su condición de empresario poderoso?, ¿el poder político en una mano y el económico en la otra?
-Es que no vale la ficción. No tiene solvencia. Lo único que pasó aquí es que se acumularon contradicciones y se rompió la mordaza del sector liberal de Renovación Nacional. Lavín se demoró mucho en tomar distancia de Pinochet y ahí se explica este ‘piñerazo’. En todo caso la familia Alessandri también era económicamente poderosa. Esta ese antecedente, pero yo resalto que él votó por el No, votó contra la continuidad del gobierno militar. Por lo demás, la fortuna de Piñera se la hizo él mismo.
Fin de la transición
-A propósito del régimen militar, ¿cómo interpreta la información que entregó el general Manuel Contreras sobre ubicación de personas desaparecidas?
-No tiene credibilidad alguna. No le creo ni lo que respira. El ‘Mamo’ tiene la intención de diluir su responsabilidad y esparcirla sobre otras ramas las fuerzas armadas. Busca que los jueces no sigan investigando y que se aplique la Ley de Amnistía. En otras palabras, es una propuesta cuyo sentido resulta inequívoco para obstruir la justicia e imposibilitar que se avance en establecer lo que ocurrió. Manuel Contreras trata de escamotear la verdad e impedir el trabajo de la justicia.
-¿Se está clausurando la transición a la democracia?
-La transición se termina el 19 de mayo. O por lo menos antes de invierno, con el paquete de reformas constitucionales que se votan en Valparaíso: Término de la inamovilidad de los comandantes en jefe, término de los senadores designados y otras modificaciones legales relacionadas. Aun no legamos a una Constitución democrática. No hemos llegado al punto final de la transformación democrática, pero significa que estamos en otro pie institucional.
-Y el principio de subsidiaridad del Estado, y el sistema binominal de elecciones?
-El Estado no es un complemento de los negocios privados, pero ya no llegaremos a un rol empresarial del Estado con un modelo de desarrollo hacia adentro. El mundo evolucionó en otra dirección y yo comparto esa evolución. En cuanto al sistema electoral, la derecha está enamorada de él, y ese cambio va a demorar, es difícil, va a tener que esperar otra coyuntura política, pero en lo grueso, la transición se terminará antes de invierno.
-Entonces ¿el Partido Comunista tendrá que seguir mirando desde afuera, sin poder participar?
-Intentamos un pacto, pero no hubo caso… La DC manifestaba su acuerdo de romper esa exclusión, por la vía de incorporar a unos comunistas a la lista de la Concertación, y haber facilitado la elección de algunos de sus militantes como parlamentario. Pero al PC no le gusta ese camino. Si ellos rechazan ese camino, no hay cómo avanzar.
Dirigente «con perspectiva nacional»
-Respecto de su candidatura, ¿por qué el cambio de Lota a la Décima Región?, ¿dónde quedan los principios regionalistas?
-Esa es una confusión de conceptos, porque yo no aspiro al gobierno local de la Región de Los Lagos, no quiero ser concejal, alcalde o consejero regional, quiero ser senador de la república de Chile. Esto es una institución nacional. Yo recorro Chile desde los 13 años y me siento un dirigente político con perspectiva nacional de las cosas. A carta cabal me siento capaz de representar la visión del mundo progresista de la Décima Región Sur.
-¿Cómo está la confianza frente a su contendor, el senador DC Sergio Paez?
-No lo veo como contendor, pero me siento con confianza. Voy a ganar. En todo caso, creo que hay posibilidades de aumentar la base de apoyo de la Concertación, porque la derecha lo ha hecho muy mal, muy mal. No es imposible doblar. No han hecho contribución alguna. La parte sur de la Región de Los Lagos ha tenido un crecimiento descomunal, y eso ha sido bajo gobiernos concertacionistas. Del ’89 hasta ahora esa región es otra.
-Y en la presidencial, ¿cómo van a sanar la competencia y la derrota de una de las precandidatas?
-Hay preocupación por las turbulencias de las primarias, para que no generen una caída libre después del 31 de julio. El otro día dimos un paso importante con la propuesta de la Comisión de Seguimiento Programático, para recolectar todo el material de los diálogos regionales. La idea es aportar al debate y no fomentar enfrentamientos. Estos contenidos deben quedar a disposición de la única candidata, la que gane el 31 de julio. La retórica traiciona. En política es fácil emborracharse con el despliegue de las palabras, que se transforman en un torrente irrefrenable. Esta comisión es una señal importante para todos los actores, especialmente para los que hacen más ejercicio retórico.
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