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Las críticas en el oficialismo a la gestión de la titular de Desarrollo Social

¿Alguien conoce a la ministra Fernanda Villegas?

por 20 agosto, 2014

¿Alguien conoce a la ministra Fernanda Villegas?
En el gobierno reconocen que es una de las más cuestionadas del gabinete, que los reclamos pasan por la ausencia de un sello a su cartera, que tiene un estilo de gestión que ha paralizado la repartición, que demuestra cierto recelo a la gestión política y que el equipo más estrecho que la rodea ha generado más tensiones y conflictos que soluciones.
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En la encuesta Adimark de julio es una de las cinco integrantes del gabinete más desconocidas por la gente –sólo 22% dice hacer oído de ella– y en la Nueva Mayoría cuestionan aspectos de su gestión, que consideran invisible y con una falta de impronta política que no cuadra con el papel que debería jugar –dicen– el Ministerio de Desarrollo Social en un gobierno definido como de centroizquierda.

Efectivamente, el lunes la ministra de Desarrollo Social, Fernanda Villegas (PS), estuvo junto a la Presidenta Michelle Bachelet en la celebración del Día de la Solidaridad, la acompañó en el recorrido por el Santuario del Padre Alberto Hurtado, a dejar una ofrenda floral, y estaba parada estratégicamente en el tiro de cámara tras la Mandataria mientras hablaba. Pero esa no es una escena habitual y, a pesar de ser el cuarto Ministerio –junto a Interior, Segegob y Segpres– que físicamente se encuentra en La Moneda, no se le ha sacado brillo a esa posición.

En el gobierno reconocen que la ministra Villegas es una de las más cuestionadas del gabinete, que los reclamos pasan por la ausencia de un sello a su cartera, que tiene un estilo de gestión que ha paralizado la repartición, que demuestra cierto recelo a la gestión política y que el equipo más estrecho que la rodea ha generado más tensiones y conflictos que soluciones.

El ejemplo recurrente que ponen en el gobierno, ya que es un tema y un diagnóstico que atraviesa a los otros ministerios, es el de su jefe de gabinete, Francisco Pinochet, a quien se le critica “falta de manejo político”, que genera malas relaciones con las otras reparticiones y es uno de los responsables de tener a la ministra “aislada”. “El problema es que hay una ministra que no sabe del tema y un jefe de gabinete que tampoco; así, imposible que funcione”, reconocieron en Palacio.

Desde el Ministerio de Desarrollo Social se defienden. Dicen que es una cartera que requiere “gestiones difíciles, complejas”, que la falta de visibilidad responde a que “este gobierno tiene tres grandes reformas que lo copan todo” y que la tarea de la ministra es “no darle problemas a la Presidenta en esta área”.

Pero la lluvia de cuestionamientos a la gestión de Villegas refleja que sí le ha dado más de un problema a Bachelet. Y la lista es larga. La encabeza la Consulta Indígena, cuyo retraso se le atribuye precisamente a la secretaria de Estado.

Esa falta de ojo político tiene a varios preocupados en el oficialismo, porque en la agenda del Ministerio este segundo semestre está la encuesta CASEN. El objetivo de La Moneda es que se recuperen las confianzas públicas ante este instrumento de medición, pero se duda que la ministra tenga las habilidades para llevar el tema más allá de lo estrictamente técnico, más aún cuando la derecha estará atenta, para cobrarse la factura por el golpe que dicha encuesta representó para el gobierno de Piñera.

“Las únicas medidas pendientes de la consulta corresponden a Desarrollo Social, puede que no sea culpa estrictamente de ella, pero es la ministra y, por ende, la responsable”, sentenció un timonel de la Nueva Mayoría.

Ese retraso se debe, explican, a que Villegas no le tomó el peso al tema, no se hizo cargo de las tareas que le competían al Ministerio, la logística para su implementación y, especialmente, su financiamiento, que bordea los mil millones de pesos.  Le atribuyen además la porfía de querer liderar ella el proceso –lo que lo ha retrasado–, en circunstancias que quienes están vinculados al tema indígena consideran que debería hacerlo la Conadi, dada su pericia en el área.

En La Moneda no ha pasado inadvertido el problema, es más, en Palacio se dio orden de acelerar el proceso, porque ha generado un atraso en varios aspectos, como el Ministerio de la Cultura y el Patrimonio, cuyo proyecto estaba comprometido en el Congreso para fin de año, pero que, dada la demora en la Consulta, es muy difícil que se pueda cumplir con ello.

Aunque el plazo era el 24 de junio, aseguran que hasta ahora no están hechos los anteproyectos respectivos que establecen el marco legal y esqueleto del Ministerio Indígena, que comprometió la Presidenta en campaña, y que el envío de dicho proyecto era una de las 56 medidas para los primeros 100 días de mandato que no se pudieron cumplir.

Ambas iniciativas, Cultura e Indígenas, están en compás de espera, porque obligadamente deben ser sometidas a consulta con las comunidades indígenas, como lo establece el Convenio 169 de la OIT suscrito por Chile.

En Desarrollo Social explican que las críticas se deben “ponderar”, que hay que considerar que la Consulta Indígena “requiere una arquitectura institucional importante”. El punto es que en el gobierno insisten en que todos los ministerios ya hicieron su parte y sólo falta la cartera de la ministra Villegas, quien recién los últimos quince días –después de la presión impuesta en Palacio– comenzó a desplegar una ronda de reuniones con intendentes, presidentes de partidos, parlamentarios vinculados al tema, el PNUD y el Instituto de Derechos Humanos.

Para sus críticos una arremetida muy tardía, ya que ese despliegue es el que debió mostrar desde el principio y durante estos cinco meses.

Flanco abierto

Villegas trabajó en el primer gobierno de Bachelet en el segundo piso, también en Mideplan, y en el comando presidencial –el año pasado– estuvo a cargo de generar redes sociales, tarea por la que fue bien evaluada. Es más, fue la propia Presidenta quien la eligió –dicen que precisamente por esa cercanía y papel en la campaña– para hacerse cargo del Ministerio de Desarrollo Social.

Cuentan en el gobierno que, a pesar de la buena relación con ella, Bachelet está al tanto de que su elección ha generado problemas y se comentó en su momento que, además, estaba molesta con la ministra por el error forzado que fue la polémica por el programa Elige Vivir Sano, cuando inicialmente se dijo que se congelaba, dando así tribuna al ex Presidente Sebastián Piñera para cuestionar al nuevo gobierno.

Villegas fue mal evaluada por no explicar bien lo que sucedía realmente con el programa que, como fue traspasado a último minuto del gobierno piñerista desde el gabinete de la primera dama a Desarrollo Social, no había ninguna estructura interna que lo sustentara.

Piñera a través de twitter se descargó en dicha ocasión: “Terminar el programa refleja pequeñez y poca preocupación por la salud” y luego agregó que “los cuatro pilares de Elige Vivir Sano son mejor alimentación, más deporte, más familia y más naturaleza. ¿Cuál de esos pilares molesta a la NM?”.



Precisamente ese flanco abierto fue el que molestó en Palacio, porque desde Desarrollo Social tampoco se ha hecho énfasis en que la prioridad para Bachelet pasa por que no sea sólo un asunto de comida liviana, sino que una mirada mucho más global e integral de las personas. Dicen en el gobierno que la ministra nunca quiso enfrentarse a Piñera y a Cecilia Morel en el tema, lo que habría molestado en el gobierno, ya que expuso a la Presidenta.

Eso es coincidente con quienes conocen a Villegas,  que manifiestan que “no es partidaria de polemizar en política”, porque tiene otro estilo y quiere valorizar la actividad pública con “prácticas distintas”.

En Desarrollo Social aseguran que el tema no ha sido abandonado, que ha sido tratado en dos consejos de ministros del área social, pero en el gobierno agregan que en la práctica ahora es el Ministerio de Salud el que manda y decide realmente.

Es comentario en el gobierno y en la Nueva Mayoría que Villegas tiene una tensa relación con el subsecretario de la cartera, Juan Eduardo Faúndez, del círculo del ministro del Interior, Rodrigo Peñailillo. Esa tirantez, en todo caso, se traspasó al resto de los servicios del Ministerio, que no tienen margen de acción propio y todo deben consultarlo con el equipo de la ministra.

Entre los timoneles de la Nueva Mayoría el diagnóstico es malo. Se habla del poco manejo político de Villegas, que ha desplazado toda la agenda de pobreza, inaceptable en un gobierno que tiene como eje una mayor equidad.

Incluso algunos sacan a colación que hasta Joaquín Lavín (UDI) y Felipe Kast le dieron “mayor visibilidad a este Ministerio” en pleno gobierno de derecha, por lo que son varios los que consideran que “lo ha hecho pésimo” y que su mayor defecto ha sido “la invisibilidad” a la que ha sometido a dicha cartera.

Una explicación al estilo “invisible” de Villegas pasa por un criterio que aplica que no está en sintonía con una premisa de estos tiempos: la de que gobernar es comunicar. Dicen que ella se defiende planteando que no es partidaria de “lógicas grandilocuentes”, esas que “anuncian todo” y que no le gusta “hacer noticia con algo que no ha madurado”.

El problema de eso es que, en un mandato de cuatro años, cinco meses no dejan de ser poco tiempo y más aún cuando ya se ha instalado la sombra de inacción en esta área. “En esas cosas demuestra la falta de olfato político”, aseguró un alto dirigente del oficialismo.

En esa línea, agregan que su problema es ese, que “no vislumbra que los temas de su cartera son políticos, que están relacionados unos con otros y que tienen efectos políticos también”. Cabe recordar que en su momento fue elegida como una de las “voceras” de la reforma educacional, una fórmula para potenciarla públicamente que no resultó.

Es socialista desde los 18 años, pero nunca se ha caracterizado por una intensa vida partidaria, al contrario. Otra de sus falencias es que tiene nulas redes políticas, no va mucho al Congreso, hay timoneles de la Nueva Mayoría y parlamentarios que “no la conocen”, tampoco “la ubican” y “no saben lo que ella hace”.

Esa falta de ojo político tiene a varios preocupados en el oficialismo, porque en la agenda del Ministerio este segundo semestre está la encuesta CASEN. El objetivo de La Moneda es que se recuperen las confianzas públicas ante este instrumento de medición, pero se duda que la ministra tenga las habilidades para llevar el tema más allá de lo estrictamente técnico, más aún cuando la derecha estará atenta, para cobrarse la factura por el golpe que dicha encuesta representó para el gobierno de Piñera.

No es gratuito entonces que la SECOM –cuentan que Villegas tiene buena relación con la directora Paula Walker– haya intervenido el Ministerio en términos comunicacionales precisamente para prepararse en este tema y otros, como la nueva ficha social que se postergó para después del 18 de septiembre.

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